"...todos somos igual, todos tenemos algo que ocultar,
historias prohibidas no aptas para menores de edad.."
Superjunkies - Pereza
-Christian, apaga esa condenada máquina por favor, o voy a tener que [ingrese amenaza de la noche aquí].
-Mamá, sólo dame 5 minutos más y vo...
[Se cumple la amenaza de la noche: suena el switch de la luz siendo apagado]
Una noche más en la que soy obligado a entrar a mi cama sin ganas de dormir. Una noche más combatiendo con mi almohada, lidiando con este insomnio que me ha acosado durante toda una vida. No... No puedo combatirlo, solo convivir, en la oscuridad, con él. No es tan malo, él suele ser como un anciano que me cuenta acerca del pasado cada noche, me ayuda a recordar, quizás sea por eso que no puedo olvidar cada buen y mal momento que he vivido en estos 20 años.
Ya son la 1:17 a.m. Empiezan nuevamente a regresar, poco a poco, cada uno de los recuerdos. Recuerdos de hace 15 años, en el tercer piso del mismo hogar en el cual aún vivo. Tengo 5 años, mi madre y mi padre están moviendo las cosas, parece que nos mudaremos,aunque tan solo al segundo piso (menuda sorpresa). El tiempo va avanzando rápidamente en mis recuerdos. En mi remembranza ahora empieza el día, ahì me encuentro jugando fùtbol con mi padre. Cada vez lo veo más lento, a veces tiene fiebre, duerme mucho. Le cambio el trapo hùmedo que está en su frente, es inútil. Ese agosto te fuiste, es inevitable recordarlo. Marcaste ese momento, pusiste un antes y un después. Hasta antes sonreía, pero ahora, en esta memoria, lloro, mi madre llora. Pasa el tiempo, dejo de ser Christian, ahora soy el recuerdo de un padre fallecido para muchos; los ojos de lamentación hacia mí son asfixiantes, prefiero ignorarlos. Me dan palabras de aliento, aunque muchos no sepan mi nombre, solo el de él. Sus palabras, solo arruinan más mi vida, mentalmente les grito:
-Por favor, no soy "Martincito" -pero es inútil-.
Es el final del 97. Sigue avanzando el tiempo. Mi madre se ha vuelto dura, ahora tengo que estudiar más. Mis antiguos amigos están jugando fútbol en la vereda, solíamos hacerlo juntos, pero ahora yo los veo desde atrás de las rejas de una farmacia, mientras lleno mis percentiles de Ortografía. Aún siento los reglazos de mi profesor, pero a pesar de ello agradezco a ese viejo pelado. Es gracias a sus golpes y al trauma que hizo en mí al hacerme llorar frente a clases que ahora escribo casi a la perfección.
Ya es secundaria, pasa rápido el tiempo, ¿no lo crees? Oye Fernando, ¿desde cuándo nos hicimos tan amigos si tú solías apalearme en el recreo en primaria?, cambiamos juntos de colegio, eramos tontos, pero al menos no necesitamos fingir en aquel primer y segundo grado de secundaria, solo adaptarnos un poco. Nos separaron en Tercero. Nos distanciamos, cambié de amigos. Ya no era original, tan solo era un payaso de circo haciendo ridículo de mí mismo. Me alegraba hacer reír a la gente, aunque fuera a costa mía. Era estúpido, esa era mi imagen a nivel de toda la secundaria, y una declamación en público lo confirma. Ese carácter estúpido casi me cuesta la expulsión del colegio: el maletín robado del profesor fue el culpable; quienes solían ser mis amigos me negaron, me vi tan solo y sólo podía disculparme.
Me di cuenta de mis estupidez, me alejé de ellos. Cambié, me volví agresivo, me di cuenta que solo dependía de mí mismo, empecé poco a poco a negarte Padre, dije ser ateo, gran mentira. En las noches repetía los mismos insultos y lamentos, mientras te retaba a aparecer y que "acabaras de joderme". Mientras tanto, una sombra oscura crecía... Por cierto, ¿y las mujeres?, no quiero recordarlo, pero sigue siendo inevitable, 2 años tras la chica de pelo ondulado y voz aguda, 1 año tras la otra chica de pelo ondulado pero norteña, las mujeres siempre se me dieron mal, pero eso dejémoslo para más adelante. Por ahora y, para resumir eso, solo diré que tengo una rara maldición con ellas.
Ya es época universitaria en mis recuerdos. No tengo interés por estudiar nada, solo está mi madre y una promesa: "entra a la nacional y tendrás internet en la computadora". Busqué una carrera buena y accesible y, lo logré, sin exigir mi mente. Como siempre decìan mis profesores, "Christian es inteligente, pero relajado". Me familiaricé más con los vicios que conocí en el colegio; ahora tengo en mis recuerdos una cajetilla de Hamilton en mi bolsillo: me voy con el zambo y la gente al taco. Sí, los vicios me consumieron y poco a poco me daba cuenta que sin estudiar no llegaría a nada, a diferencia de lo fácil que me resultaban los cursos en el colegio. Empecé a bajar notas, ir a aplazados y aprobarlos sobornando al profesor, ¿cómo es que llegué a esto?
- Tonterías, ¡tener que ir a la iglesia!, no me interesa quién rayos haya muerto.
- Christian, ¿por qué dices eso?
- Deja de molestarme mamá, no creo en Dios. Abre los ojos, mira en las calles, toda esta asquerosidad, este mugroso mundo, ¿dónde esta tu Dios?
- ¿Como puedes hablar así?
Tenías razón mamá... Fui un idiota. En esos 2 años en la granja -como en mi interior le decía a mi carrera-, es que retomé un camino que perdí al conocer a amigos que aún mantengo en el presente. Ahí conocí a "la niña bella", ¿quién diría que hallaría a mi mejor amiga en una noche en la que escribí un poema por alguien a quien ya ni veo? Ella inició el cambio, hoy le agradezco por decir lo que dijo cuando le conté que estaba por jalar Matemáticas y que no rezaría por aprobar. Y aunque recé y no aprobé, me sirvió para escarmentar que no siempre el orgullo y la autosuficiencia era la respuesta.
Ahora mis recuerdos van a Moyobamba, es el último año en mi fatídico paso por la Nacional, tú eres la segunda persona a quien tengo que agradecer tía, tus palabras matutinas venían llenas. Recuperé mi fe, Job fue el responsable de abrirme los ojos. No olvidaré eso. Gracias.
Regresé y se presentó la oportunidad de seguir los estudios en una particular. Empecé Sistemas en la UPN con un pensamiento diferente. Quería ser mejor, cambiar... Y entonces, en la segunda semana, apareciste tú, alguien que nunca imaginé antes que conocería, ¿en qué momento te sentaste en el piso al lado mío? ¿En qué momento empezamos a hablar de tantas cosas? Lo recuerdo bien, recuerdo que intentaba mirarte los ojos, mas no podía. Me arrepentí de no llegar a más, no esperaba conocerte luego, en el lugar y momento menos esperado y que seas el puente entre lo que fui y lo que soy el día de hoy. Y, aunque ahora sigas sin entender mis pensamientos -pensamientos que ni yo entiendo a veces-, te agradezco, en silencio, aunque a estas alturas creo que ya nada te debo, por suerte.
Ahora, al menos, siento paz, tengo el agrado de saber que tengo un Dios que me ama a pesar del pasado turbio que tuve. Tengo el gusto de tener una promesa escrita en el corazón, tengo la dicha de tener verdaderos amigos que me darán la mano si ven que me estoy hundiendo. Tengo una meta, tengo herramientas para llegar a ella. Tengo tu imagen intermitente en mi cabeza, pero prefiero hablar de las cosas alegres, al menos ellas alegran mi corazón -valga la redundancia-.
El reloj no se detiene, ya son 2:20 a.m. Aún tengo muchos recuerdos, pero creo que intentaré nuevamente dormir, aunque sé que, nuevamente, será inútil, y volveré a recordar todo, como si fuera la tarea de la noche el repasar mi mente y memorizarla eternamente.
Buenas noches... Y en la oración de cada noche: padre, no te olvides de cuidar a mis amigos y cuidarla a ella...
Zzzzzzzzzz... no puedo T_T!!!! Doh!!!!!!!! Zombie xD!
-Christian, apaga esa condenada máquina por favor, o voy a tener que [ingrese amenaza de la noche aquí].
-Mamá, sólo dame 5 minutos más y vo...
[Se cumple la amenaza de la noche: suena el switch de la luz siendo apagado]
Una noche más en la que soy obligado a entrar a mi cama sin ganas de dormir. Una noche más combatiendo con mi almohada, lidiando con este insomnio que me ha acosado durante toda una vida. No... No puedo combatirlo, solo convivir, en la oscuridad, con él. No es tan malo, él suele ser como un anciano que me cuenta acerca del pasado cada noche, me ayuda a recordar, quizás sea por eso que no puedo olvidar cada buen y mal momento que he vivido en estos 20 años.
Ya son la 1:17 a.m. Empiezan nuevamente a regresar, poco a poco, cada uno de los recuerdos. Recuerdos de hace 15 años, en el tercer piso del mismo hogar en el cual aún vivo. Tengo 5 años, mi madre y mi padre están moviendo las cosas, parece que nos mudaremos,
-Por favor, no soy "Martincito" -pero es inútil-.
Es el final del 97. Sigue avanzando el tiempo. Mi madre se ha vuelto dura, ahora tengo que estudiar más. Mis antiguos amigos están jugando fútbol en la vereda, solíamos hacerlo juntos, pero ahora yo los veo desde atrás de las rejas de una farmacia, mientras lleno mis percentiles de Ortografía. Aún siento los reglazos de mi profesor, pero a pesar de ello agradezco a ese viejo pelado. Es gracias a sus golpes y al trauma que hizo en mí al hacerme llorar frente a clases que ahora escribo casi a la perfección.
Ya es secundaria, pasa rápido el tiempo, ¿no lo crees? Oye Fernando, ¿desde cuándo nos hicimos tan amigos si tú solías apalearme en el recreo en primaria?, cambiamos juntos de colegio, eramos tontos, pero al menos no necesitamos fingir en aquel primer y segundo grado de secundaria, solo adaptarnos un poco. Nos separaron en Tercero. Nos distanciamos, cambié de amigos. Ya no era original, tan solo era un payaso de circo haciendo ridículo de mí mismo. Me alegraba hacer reír a la gente, aunque fuera a costa mía. Era estúpido, esa era mi imagen a nivel de toda la secundaria, y una declamación en público lo confirma. Ese carácter estúpido casi me cuesta la expulsión del colegio: el maletín robado del profesor fue el culpable; quienes solían ser mis amigos me negaron, me vi tan solo y sólo podía disculparme.
Me di cuenta de mis estupidez, me alejé de ellos. Cambié, me volví agresivo, me di cuenta que solo dependía de mí mismo, empecé poco a poco a negarte Padre, dije ser ateo, gran mentira. En las noches repetía los mismos insultos y lamentos, mientras te retaba a aparecer y que "acabaras de joderme". Mientras tanto, una sombra oscura crecía... Por cierto, ¿y las mujeres?, no quiero recordarlo, pero sigue siendo inevitable, 2 años tras la chica de pelo ondulado y voz aguda, 1 año tras la otra chica de pelo ondulado pero norteña, las mujeres siempre se me dieron mal, pero eso dejémoslo para más adelante. Por ahora y, para resumir eso, solo diré que tengo una rara maldición con ellas.
Ya es época universitaria en mis recuerdos. No tengo interés por estudiar nada, solo está mi madre y una promesa: "entra a la nacional y tendrás internet en la computadora". Busqué una carrera buena y accesible y, lo logré, sin exigir mi mente. Como siempre decìan mis profesores, "Christian es inteligente, pero relajado". Me familiaricé más con los vicios que conocí en el colegio; ahora tengo en mis recuerdos una cajetilla de Hamilton en mi bolsillo: me voy con el zambo y la gente al taco. Sí, los vicios me consumieron y poco a poco me daba cuenta que sin estudiar no llegaría a nada, a diferencia de lo fácil que me resultaban los cursos en el colegio. Empecé a bajar notas, ir a aplazados y aprobarlos sobornando al profesor, ¿cómo es que llegué a esto?
- Tonterías, ¡tener que ir a la iglesia!, no me interesa quién rayos haya muerto.
- Christian, ¿por qué dices eso?
- Deja de molestarme mamá, no creo en Dios. Abre los ojos, mira en las calles, toda esta asquerosidad, este mugroso mundo, ¿dónde esta tu Dios?
- ¿Como puedes hablar así?
Tenías razón mamá... Fui un idiota. En esos 2 años en la granja -como en mi interior le decía a mi carrera-, es que retomé un camino que perdí al conocer a amigos que aún mantengo en el presente. Ahí conocí a "la niña bella", ¿quién diría que hallaría a mi mejor amiga en una noche en la que escribí un poema por alguien a quien ya ni veo? Ella inició el cambio, hoy le agradezco por decir lo que dijo cuando le conté que estaba por jalar Matemáticas y que no rezaría por aprobar. Y aunque recé y no aprobé, me sirvió para escarmentar que no siempre el orgullo y la autosuficiencia era la respuesta.
Ahora mis recuerdos van a Moyobamba, es el último año en mi fatídico paso por la Nacional, tú eres la segunda persona a quien tengo que agradecer tía, tus palabras matutinas venían llenas. Recuperé mi fe, Job fue el responsable de abrirme los ojos. No olvidaré eso. Gracias.
Regresé y se presentó la oportunidad de seguir los estudios en una particular. Empecé Sistemas en la UPN con un pensamiento diferente. Quería ser mejor, cambiar... Y entonces, en la segunda semana, apareciste tú, alguien que nunca imaginé antes que conocería, ¿en qué momento te sentaste en el piso al lado mío? ¿En qué momento empezamos a hablar de tantas cosas? Lo recuerdo bien, recuerdo que intentaba mirarte los ojos, mas no podía. Me arrepentí de no llegar a más, no esperaba conocerte luego, en el lugar y momento menos esperado y que seas el puente entre lo que fui y lo que soy el día de hoy. Y, aunque ahora sigas sin entender mis pensamientos -pensamientos que ni yo entiendo a veces-, te agradezco, en silencio, aunque a estas alturas creo que ya nada te debo, por suerte.
Ahora, al menos, siento paz, tengo el agrado de saber que tengo un Dios que me ama a pesar del pasado turbio que tuve. Tengo el gusto de tener una promesa escrita en el corazón, tengo la dicha de tener verdaderos amigos que me darán la mano si ven que me estoy hundiendo. Tengo una meta, tengo herramientas para llegar a ella. Tengo tu imagen intermitente en mi cabeza, pero prefiero hablar de las cosas alegres, al menos ellas alegran mi corazón -valga la redundancia-.
El reloj no se detiene, ya son 2:20 a.m. Aún tengo muchos recuerdos, pero creo que intentaré nuevamente dormir, aunque sé que, nuevamente, será inútil, y volveré a recordar todo, como si fuera la tarea de la noche el repasar mi mente y memorizarla eternamente.
Buenas noches... Y en la oración de cada noche: padre, no te olvides de cuidar a mis amigos y cuidarla a ella...
Zzzzzzzzzz... no puedo T_T!!!! Doh!!!!!!!! Zombie xD!