miércoles, 19 de mayo de 2010

Despedida

Pensaba que te había olvidado por completo. Creía haber cambiado, pero veo que aún no es suficiente...

Y, esta noche nuevamente me encontré contigo, tú, lo único que no pude dejar de mi pasado, aquella sombra que me recuerda que sigo siendo débil en el corazón…

Te toqué, te acaricié. Mis labios rozaron tu cuerpo, respiré de ti. ¿Por qué lo hice?, sé que no me convienes y, aún así, te buscaba porque creía que me ayudabas cuando mi mente se nublaba, porque me hacías olvidar los problemas, porque al respirar de tu aire sentía el mundo desaparecer y me convertía en tan solo una sombra danzando en medio del frío bajo la triste noche.

Pero no. Hoy, así como te busqué, he decidido olvidarte; porque no eres solución, solo eres un desvío, porque no vales la pena, porque tu aire me enferma… Pero, no te condenaré ni te guardaré rencor; el culpable soy yo, por no decirte adiós definitivamente, por no abrir mis ojos ni querer afrontar las tribulaciones pero, como ya dije, hoy se acabó. Me despido de ti y, te juro, ya no te buscaré… y, ¿sabes?, me alegra saber que tú tampoco me buscarás, porque sé que nunca te faltarán otros labios que en ti se perderán.

Adiós… Inútil cigarrillo.



lunes, 10 de mayo de 2010

No soy escritor


...Aún así, adoro escribir. Necesito soltar de vez en cuando la carga cuando es demasiado pesada en el corazón, o simplemente me gusta encapsularme en mis pensamientos cuando la realidad se ha tornado sinuosa y quiero escapar.

Ahora mismo, necesito escapar, tan sólo cinco minutos, huir de mis responsabilidades, olvidarme que tengo un grupo de trabajo que me ahorcará y me torturará (de modos imposibles de describir en un blog con libertad de expresión limitada) si no llego con un proyecto bien elaborado y el terno planchado para este lunes en la mañana.

A pesar de todo, en la desesperación me siento feliz, a pesar del pequeño cortocircuito mental por el que estoy pasando. Quizás sea por el chifa que mi querida abuela compró -y que, por cierto, está causando deliciosos y sádicos estragos en mi estómago-, quizás sea porque hoy te volví a sentir, con ese "algo" que solo tú posees, que te permite golpearme y acariciarme al mismo tiempo y con la misma mano; o quizás simplemente sea porque la desesperación causa locura en quien lo sufre, ¿o debería decir, quizás, en quien lo disfruta?

En fin... Eso da igual. Llegó la hora de volver a pelear contra el reloj...

PD: ¿Debía haber escrito algo por el día de la madre?, sabes que te quiero mamá sin decirlo. (y aún así, no creo que llegues a leerme)

sábado, 8 de mayo de 2010

Dios aprieta pero no ahorca...

¿Debo de esperar tanto?

Si preguntar "¿Hasta cuándo...?" es mostrar falta de fe... No hacerlo, ¿sería mostrar falta de humanidad?

Tu indiferencia es hielo, tu silencio es vacío. Dime algo, déjame sentirte...

Hoy necesité un respiro, y aún lo necesito. Si tienes piedad, dámelo, por favor.