Son las 3:46 a.m. en Perú al iniciar esta entrada. Faltan exactamente 2 horas con 14 minutos para que empiece la trasmisión en la TV y, aunque lo he intentado, no pude y aún no puedo dormir.
Siento "algo" en mi interior, una emoción, un cosquilleo e inquietud que solo se da cuando sentimos estar cerca de un evento que difícilmente olvidaremos. Así que, gracias a mi fiel fuente de inspiración -el aburrimiento-, hoy quiero buscar un "por qué" a ese amor que casi todo el mundo tiene por aquel objeto inanimado y redondo, así como a ese deporte que puede ser capaz de unir por 3 semanas al mundo entero: el fútbol.
Por lo general, somos los varones los que nos enfermamos por este amor, pocas mujeres lo entienden, las otras simplemente consideran un sinsentido ver a 22 idiotas corriendo detrás de un balón, pero, ¿qué podemos hacer?, desde el vientre de nuestras madres aprendemos a patear, desde que nacemos aprendemos a disfrutar de aquello que tenga curvas (nuestro primer amor es el seno de la madre), y así crecemos aumentando en nosotros un sentido de competencia y necesidad de ganar en todo. Creo que el fútbol como deporte refleja la naturaleza humana, así que no amar jugarlo, simplemente, es imposible. Así respondemos al amor por jugar el futbol... Aún así, los que lean esto no jugarán definitivamente en el mundial, así que, la siguiente pregunta, ¿por qué nos emociona verlos?
Tengo muchas teorías. Hace mucho, en mi niñez (y quizás en la de muchos otros también) adoraba el jugar fútbol, aún lo adoro, pero antes tenía el sueño de ser famoso por ello, salir en TV, hacer un millón de goles y hacer historia solo por repartir patadas... Afortunados son esos pocos que logran cristalizar sus sueños y estar tras la pantalla, cumpliendo el sueño que muchos no logramos, y más aún, trayendo en sus espaldas aquellas ganas de ganar de varios millones de personas que esperan, a una sola voz, gritar "gol".
En el caso de Perú, creo que el mundial se hizo para motivarnos, para despertar ese amor en los corazones de los niños que serán los "Cubillas" del mañana, para que después de 26 años nos demos cuenta de lo que necesitamos para dejar de ser hinchas de Brasil en cada mundial, para que la envidia nos sacuda y nos vuelva competentes. Hoy quiero más que nunca desear ser un Robinho, ser un Govou o ser un Drogba y meter goles para el Perú, pero, como no lo soy ya que tengo dos pies izquierdos, y mientras espero una nueva generación ganadora, gritaré goles ajenos y aprovecharé cada medio tiempo para cachetear a mi primito y decirle "¡Anda juega pelota, que quizás tú hagas clasificar al país dentro de 15 años!"
Bien, maté el tiempo. Misión cumplida. Al finalizar este texto, sigo con el sinsabor de no responder completamente la pregunta inicial, así que responderé todo con una premisa muy sencilla: "nosotros amamos el fútbol... simple y llanamente, porque es FÚTBOL".
Buenas noches y, a disfrutar el mundial. =)
PD: la mascota en la imagen dice: "ahí viene Shakira cantando wakala wakala, ¡huyan!"

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