martes, 13 de julio de 2010

¿Malas palabras?

La sociedad tiene una gran tendencia a mostrarse gaznápira ante palabras cuyo significado sinceramente desconocen. Lo peor de todo es que, personalmente, creo que muchos nos contenemos, en momentos de extremo frenesí emocional, de decir estas palabras conocidas como "malas palabras".

Vamos al ejemplo e imagínate: alguien te dice algo impactante, lo primero que te viene es "no jo...robes", intentando arreglar la frase sentencial que ya has arrojado. He visto otros casos, en los que se denota que un "carambas", un "pukcha maquina" (sí, la gente le da sentimiento a la "k"), un "miércoles" es un "ajo", "are", "erda" ahogados, al fiel estilo de Machín Alberto. ¿Cómo se impregnaron estas palabras en nuestras vidas? Lo peor de todo es que las decimos y, ¡no sabemos qué significan!

Vamos por partes:

-La primera palabra, "carajo", ¿qué es un "carajo"?, y al parecer hay 2 versiones:
1º Carajo se le conoce a la canasta ubicada en lo alto de un mástil de carabela. Piensa en ello, el vértigo de viajar ahí como centinela, ¡a que te mareas!, a veces a modo de castigo el capitán del barco te mandaba "al carajo" y terminabas con el cerebro acabado.
2º Googleando encontré que carajo viene del latín caracullum (eso incluso suena irónico...), eran unos pivotes verticales hincados en el suelo que se usaban para castigar esclavos. Así también, con esta idea, mandarte al carajo era algo muy malo. Se agrega que estos pivotes tenían forma de miembro sexual. Para terminar la primera palabra, aún no entiendo la utilización de "carajo" como nivel de importancia (me importa un carajo), o como exaltación (viva el Perú, ¿carajo?), salvo como una palabra que bien utilizada sirve para desear enviar a alguien a un lugar incómodo.

-Segunda y tercera palabra: "idiota" e "imbécil". En realidad, los que se ofenden con estas palabras son realmente idiotas o imbéciles. Dichas palabras simplemente nos dan a entender niveles de habilidad mental: se plantea que la idiotez es el nivel más bajo en el que se puede encontrar mentalmente una persona. El idiota tiene un coeficiente intelectual de 0 a 24 -algo comparado al nivel de pensamiento de un bebé-, así que, si ante alguna situación reaccionas mojando el pañal , pataleando y sin poder hablar, posiblemente seas un idiota.
El imbécil está un peldaño más arriba y, aún así, se considera un enfermo mental. Tiene un coeficiente intelectual de 25 a 50, cosa que genera dificultades en su estilo de vida cotidiano. Aún así, alégrate si te dicen imbécil en vez de idiota... Eso creo.

-Última palabra: "joder". En realidad, muchos consideramos que su significado es "molestar", pero en realidad esta palabra viene del latín futuere que significa "copular". ¿Cómo llegó entonces esta palabra de terminología sexual a desviarse tanto en su significancia? Piénsalo mejor la próxima vez que desees que un amigo "no jo...robe".

Para terminar y generalizar, yo creo que no existen palabras malas, sino palabras mal utilizadas, que tomadas 2 o 3 a la vez y convertidas en una frase u oración pueden llegar a sonar muy mal u obtener un significado contextual diferente. Por ejemplo la odiosa utilización del sinónimo de las "ostras" para denotar similitud con el organo sexual femenino, ese sí es el extremo de palabras mal utilizadas. Creo que uno no debería contenerse al decir "joder", "carajo", "mierda", es mejor eso a decir "carijos", "jorobar", u otras palabras deformadas y, así, seguir deformando la hermosa lengua española. Las cosas no se deberían hacer a medias tintas... O lo haces o no. Y es genial que la gente se desfogue utilizando palabras formales, no solo es elegante, también es muy correcto y, definitivamente, acarrea llevar una práctica de toda la vida.

Finalmente, los nacidos en España hablan abiertamente las "malas palabras" porque saben lo que hablan, aún así, en nuestro país aún semiimbecilizado, deberían ser dichas con modulación, ya que, de todos modos, estas palabras siguen sin formar parte de un lenguaje "formal" y siendo altisonantes.

Moraleja: no digas lo que piensas, piensa lo que dices. (Después de mucho tiempo, por fin he entendido esta frase...)

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