lunes, 21 de marzo de 2011

No es para ti.

No fue hace muchos días atrás que estabamos a unas cuadras de tu casa, nuevamente en uno de nuestros raros encuentros salidos de la nada, cuando me pediste que te escriba algo porque querías saber lo que yo pensaba de ti. Fui feliz por una pequeña facción de tiempo, ¿sabías?, quizás hace unos días pude haber sido un poco más valiente para decirte que no necesitaba de una hoja y una pluma -y mucho menos, la frialdad de un blog- para decirte que poco a poco te estabas haciendo una persona demasiado importante e indispensable para mí, pero, ¿las cosas tuvieron que ser tan diferentes ahora?

Lo hiciste, lo haces y lo sigues haciendo...y en tu andar, llenaste de preguntas mi cabeza. ¿Donde guardas tu corazón, pequeña? ¿Por qué escondes la poca humanidad que te queda? ¿Prefieres acaso usar ese antifaz de niña rebelde y desobediente que te hace sentir superior pero que, a la vez, te rebaja demasiado? Y sería más fácil si me dijeras que no te interesan las cosas que te digo, que hablo en vano, que da igual mi opinión porque nunca cambiarás, pero a cambio me obsequias mentiras, falsas esperanzas, ¡y te engañas a ti misma!, mientras te repites que eres una idiota y que el mundo te odia. Idiota, ¿qué has hecho para cambiar eso hasta ahora?, ¿crees que repetir los mismos errores y tropezar sobre la misma piedra ayudará? Y yo me cansé, me aburrí de tus promesas vacías, de aquellos secretos ahogados y de intentar rescatar la sinceridad de tus ojos.

No me preocuparé por alguien que no le interesa su vida, que arruinó todo lo poco que habíamos construido cada noche antes de dormir. Solo quería un poco de ti, nunca me lo diste. Es tarde ahora, quizás encuentres algún "amigo" que aguante tu infantil estilo, o alguien que, como me dijiste, "te apoya en todo lo que hagas y no te juzga si te equivocas (una y otra, y otra, y otra vez)", porque yo solo soy del tipo de amigos que te repetirá "déjate de estupideces y cambia". Mañana despertaré y me daré cuenta que solo fuiste un error más, un par de "te quieros" tirados al viento, y ya no estarás.

No compartiré más tus problemas, seré feliz. Sé feliz, que te vaya bien.

sábado, 19 de marzo de 2011

Sonríe

Una de las palabras que más guardo en mi mente y mi corazón son las de mi amigo y hermano Obed, quien se fue a Lima a estudiar y seguir sus sueños. Al regresar nos contaba lo que tuvo que pasar allá y, después de su testimonio, concluía en aquel que es mi tema del día: no te quejes de lo que te falta, agradece por lo que ya tienes. En realidad, es algo bastante difícil, hasta hace unos días yo solía repetirme "pero al fin y al cabo, desear más de lo que tengo, es algo positivo y es algo humano, ¿o no?, es lo que muchas veces te ayuda a superarte", pero es que, para entender la profundidad de aquella idea, muchas veces es necesario vivirla en carne propia.

Hace unos días tuve que viajar a la selva alta del Perú, específicamente, a Moyobamba, ya que mi abuela está allá y anda algo enferma. Fue un viaje de 16 horas en bus, atravesando la cordillera, para pasar 5 días y 4 noches en una ciudad que no visitaba hace unos 2 o 3 años. No puedo negar que tenía planes, quizás un poco egoístas inicialmente: planeaba llegar salir a correr todos los días, terminar de leer unos libros, irme a los baños termales caminando diariamente y tener un relajo que, según yo, merecía después de un par de vacaciones en las que me pasé trabajando. El primer día fue genial porque hice casi todo lo que deseaba, pero aquella noche empezó una lluvia que no se detendría hasta después de 2 días. Fui a dormir a las 2 de la madrugada y aquel aguacero empezó, con truenos y relámpagos... yo estaba emocionado, era la primera vez que veía un espectáculo así en vivo, pero mi emoción terminó al llegar el día siguiente.

En la mañana, muy temprano, no había agua potable, en las duchas, cañerías, todo estaba seco, pregunté y me dijeron que en la ciudad cerraban el suministro de agua al haber lluvias fuertes, por una cuestión de salubridad y todo eso. Quise ver algo de televisión pero me dijeron que no podía porque las cosas debían mantenerse desenchufadas; una descarga fuerte podría malograr los electrodomésticos. Así me fui, enojado, a intentar dormir en mi habitación temporal, mientras internamente me quejaba de mi presente. En la noche me acerqué a la mesa, mientras escuchaba a algunos familiares conversar sobre las noticias: en Jepelacio, un pueblo humilde a 30 minutos de donde estaba, la lluvia provocó derrumbes, se cayeron muchas casas y murieron unos niños con el accidente. Me sentí egoísta, yo ahí me quejaba de aburrimiento, cuando en realidad tenía la dicha de estar en una casa que soportó lluvias y, además, una familia que me amaba. Al otro día, tuvimos que esperar la cisterna de agua del municipio pasar por la esquina y llenar nuestros baldes y cargarlos hasta la casa. Fue nuevamente terrible ver cómo se terminaban los suministros y algunas personas se quedaban sin líquido por llegar tarde a la reparticíón. Entre caras tristes cansadas, yo solo regresaba, aún con una sensasión rara, pero ahora agradeciendo lo bendecido que era en medio del mal momento y, a la vez, extrañando demasiado mi casa en Trujillo. Al día siguiente y con un semblante algo distinto, me acerqué a la abuela, que se la pasaba echada, sin realizar gesto alguno; no sé qué me dio por sacar mi iPad con canciones antiguas de "Los Panchos" y, me pareció verla sonreír, fue genial. Dejé ahí la música con mi tía, que en ese momento la cuidaba, luego me dijeron que la cuide, y después de unos minutos se le cayó la pelota (que le dieron para ayudarla con sus reflejos, o algo así) de la mano, se la quise entregar, pero en vez de cojer aquella pelotita, agarró mi mano, fuerte, muy fuerte, sentía que intentaba mirarme, yo solo pude decirle "disfruta de la música" mientras descansábamos en quietud; nuevamente, fue genial.

Finalmente regresé a Trujillo, y, después de mucho, comprendí en profundidad el mensaje de mi amigo. Muchas veces vivimos dándole importancia a las cosas que no tenemos, solemos quejarnos de aquello que no vemos, exigimos tener lo que la vida no nos dio, llegamos a quejarnos con Dios, perdemos la fe y decimos que hemos sido olvidados, pero no hemos aprendido a amar aquellas cosas que consideramos "cotidianas" y que, aunque no quieras verlo, son bendiciones.

Hoy quiero agradecer a Dios, porque es un ser demasiado buena onda que me bendijo con una ciudad hermosa, en la que no hace mucho frio ni calor, una casa bonita que tiene todo lo que necesito: una madre que goza de su juventud y que me ama por sobre todo lo que haya en la Tierra, comida todos los días, una cama cómoda, agua potable todos los días y mucho más de lo que necesito. Agradecer también por tener una familia genial, llena de salud, que sabe que la adoro aunque no suela decirlo, unos abuelos que vivirán unos 75 años más, una tía que me ama como una madre, primos amorosos que compensan mi falta de expresividad. Agradecer por una iglesia en donde encontré hermanos de verdad, por el que encontré paz, sabiduría... por el que te encontré a *ti* también, el milagro más hermoso de mi vida, y porque, aunque estés lejos, te siento demasiado cerca.

Y como mencioné al inicio, sé que "querer más en la vida" no es algo malo, pero es dificil conseguirlo si antes no valoras lo que tienes el día de hoy. No necesito decirte que mires a Japón, Haiti y otros países tocados por la naturaleza para demostrarte que la vida te sonríe, a pesar de las lluvias, de las desgracias... que los problemas se hicieron para unirnos, despertarnos y hacernos conscientes. Pon de tu parte hoy, quizás logres lo que yo conseguí: sentir que lo cotidiano es sobrenatural, valóralo y ámalo, como si fuera el último día de tu vida, ¿o esperarás a perderlo para extrañarlo? Te aseguro que poco a poco la vida te dará más, mucho más. Nuevamente la pelota está en tu cancha, tienes el poder y la libertad de elegir.



PD: quiero una coca cola xD.

jueves, 3 de marzo de 2011

Sobre el amor y otros pokemones

Son cuatro letras que juntas hacen la palabra más famosa y más manoseada de nuestra lengua española, después de la palabra sexo; despierta temas de conversación, peleas por todos lado y es el tema de casi todas las telelloronas de las 8 p.m. ¿Qué es el amor?, me preguntaba en todos estos días, y al referirme a amor, me enfoco directamente al amor de pareja, eso que, no sabemos cuándo, cómo ni por qué nace, simplemente lo hace y, cuando eso sucede, cambia completamente nuestra vida, incluso a muchos nos vuelve algo estúpidos.

Recuerdo hace unas semanas, mi amigo -a quien por hoy llamaremos- Trol había terminado nuevamente con su enamorada, y, como todas las veces que sucede, me llamó para salir un sábado en la noche. Con nosotros también venía el amigo Tela, quien al parecer aquella semana había peleado también con su enamorada. Ya que yo era el ser neutral en aquella noche, oía sus tristezas, veía cómo poco a poco se ahogaban en alcohol y se desahogaban con frases como "el amor es un asco, oe gordo nunca te enamores, cuando lo haces simplemente te has decidido a sufrir... ¡y lo que más llega es cuando terminas y sientes que hiciste mucho por nada", obviamente ando omitiendo las frases obscenas de su borrachera.

¿Es en verdad el amor así de malo? Cierro los ojos e intento analizar cada pareja que he visto hasta ahora. Mi querido tío Lucho y mi tía Aleja son un claro caso que el amor tiene que existir, ya llevan unos 33 años juntos, o quizás más, y a pesar de eso, con la edad, las arrugas y todo, se aman; incluso me sorprendio hace unos meses cuando le pintamos la cara a mi tío mientras dormía y Aleja, quien no suele reaccionar mal, se enleonó al ver lo que hicieron a su esposo. Incluso mis queridos abuelos, que seguro llevan más de 50 años unidos y, quizás vi la escena más tierna de mi vida cuando, hace unos meses, al darle la sorpresa de cumpleaños a mi abuelo, ellos se vieron, se abrazaron y se besaron como si fueran aún jóvenes.

Bien, ahora lo sé, ¡el amor existe!, pero, ¿cómo descubrirlo? Yo, un ser completamente perdido en el caso, intento hacer una regresión esta noche y recordar si alguna vez amé, se vienen a mi mente recuerdos de una poesía que dediqué a alguien frente a todo el colegio y el cual nunca tuvo otra respuesta más que un "gracias", quizás también evoco la memoria de un peluche que compré un 14 de febrero y que el destinatario nunca aceptó, sino que me dejó ahí, en medio de la calle, parado, viendo cómo se alejaba a paso ligero y se metía en su casa. He vivido engañado, creo que nunca descubrí el amor, porque el amor nace de dos, y cuando es de uno, solo es una obsesión más. Por algo las parejas del pasado tenían años de noviazgo y podemos ver parejas de 50 a 70 años de edad super unidas, ¿no creen? Y es que el amar, es más que gustar, es adorar cada una de las cosas del otro, sus virtudes y, con mucha más fuerza, sus defectos, o al menos aprender a convivir con ellos... eso toma tiempo, así que, por sobre todo, lo fundamental para estar seguro de amar, es ESPERAR. Fuera de eso, lo demás son solo relaciones para pasar el momento y para tener a alguien con quien chapar, lo siento, es la cruda verdad.

Aún así, y con todo lo anteriormente dicho, creo que sigue habiendo ese "algo" que fortalece a la pareja y que nadie entiende por completo, o es que es una receta diferente para cada par. Así que, quizás derrotado, solo tengo un deseo fuerte que nace de mi corazón esta noche... quisiera comprar una bonita rosa roja, caminar hacia tu casa, tocar tu puerta y esperarte a ti, mi mejor amiga, hasta que salgas, aunque sea de alguna de tus ventanas, quiero arriesgarme y decirte mi conclusión de esta noche: que, por un lado, acerca del amor y de todo lo que le rodea, solo sé que he sido un completo ignorante hasta el dia de hoy y que lo que sé no me sirve para nada, pero que, por otro lado, quiero descubrir su significado poco a poco contigo, el ser con quien puedo ser feliz siendo como soy, con mis defectos y virtudes mientras que disfruto cada pequeño detalle de tu existencia. Cumplí aquello que me pediste hace unos días, ¿sabías?, sigues en mi mente haciendo las idioteces que te hacen tan hermosa. Gracias por ser parte de mi vida.

Intentaré buscarte hoy, aunque sea en mis sueños...