jueves, 3 de marzo de 2011

Sobre el amor y otros pokemones

Son cuatro letras que juntas hacen la palabra más famosa y más manoseada de nuestra lengua española, después de la palabra sexo; despierta temas de conversación, peleas por todos lado y es el tema de casi todas las telelloronas de las 8 p.m. ¿Qué es el amor?, me preguntaba en todos estos días, y al referirme a amor, me enfoco directamente al amor de pareja, eso que, no sabemos cuándo, cómo ni por qué nace, simplemente lo hace y, cuando eso sucede, cambia completamente nuestra vida, incluso a muchos nos vuelve algo estúpidos.

Recuerdo hace unas semanas, mi amigo -a quien por hoy llamaremos- Trol había terminado nuevamente con su enamorada, y, como todas las veces que sucede, me llamó para salir un sábado en la noche. Con nosotros también venía el amigo Tela, quien al parecer aquella semana había peleado también con su enamorada. Ya que yo era el ser neutral en aquella noche, oía sus tristezas, veía cómo poco a poco se ahogaban en alcohol y se desahogaban con frases como "el amor es un asco, oe gordo nunca te enamores, cuando lo haces simplemente te has decidido a sufrir... ¡y lo que más llega es cuando terminas y sientes que hiciste mucho por nada", obviamente ando omitiendo las frases obscenas de su borrachera.

¿Es en verdad el amor así de malo? Cierro los ojos e intento analizar cada pareja que he visto hasta ahora. Mi querido tío Lucho y mi tía Aleja son un claro caso que el amor tiene que existir, ya llevan unos 33 años juntos, o quizás más, y a pesar de eso, con la edad, las arrugas y todo, se aman; incluso me sorprendio hace unos meses cuando le pintamos la cara a mi tío mientras dormía y Aleja, quien no suele reaccionar mal, se enleonó al ver lo que hicieron a su esposo. Incluso mis queridos abuelos, que seguro llevan más de 50 años unidos y, quizás vi la escena más tierna de mi vida cuando, hace unos meses, al darle la sorpresa de cumpleaños a mi abuelo, ellos se vieron, se abrazaron y se besaron como si fueran aún jóvenes.

Bien, ahora lo sé, ¡el amor existe!, pero, ¿cómo descubrirlo? Yo, un ser completamente perdido en el caso, intento hacer una regresión esta noche y recordar si alguna vez amé, se vienen a mi mente recuerdos de una poesía que dediqué a alguien frente a todo el colegio y el cual nunca tuvo otra respuesta más que un "gracias", quizás también evoco la memoria de un peluche que compré un 14 de febrero y que el destinatario nunca aceptó, sino que me dejó ahí, en medio de la calle, parado, viendo cómo se alejaba a paso ligero y se metía en su casa. He vivido engañado, creo que nunca descubrí el amor, porque el amor nace de dos, y cuando es de uno, solo es una obsesión más. Por algo las parejas del pasado tenían años de noviazgo y podemos ver parejas de 50 a 70 años de edad super unidas, ¿no creen? Y es que el amar, es más que gustar, es adorar cada una de las cosas del otro, sus virtudes y, con mucha más fuerza, sus defectos, o al menos aprender a convivir con ellos... eso toma tiempo, así que, por sobre todo, lo fundamental para estar seguro de amar, es ESPERAR. Fuera de eso, lo demás son solo relaciones para pasar el momento y para tener a alguien con quien chapar, lo siento, es la cruda verdad.

Aún así, y con todo lo anteriormente dicho, creo que sigue habiendo ese "algo" que fortalece a la pareja y que nadie entiende por completo, o es que es una receta diferente para cada par. Así que, quizás derrotado, solo tengo un deseo fuerte que nace de mi corazón esta noche... quisiera comprar una bonita rosa roja, caminar hacia tu casa, tocar tu puerta y esperarte a ti, mi mejor amiga, hasta que salgas, aunque sea de alguna de tus ventanas, quiero arriesgarme y decirte mi conclusión de esta noche: que, por un lado, acerca del amor y de todo lo que le rodea, solo sé que he sido un completo ignorante hasta el dia de hoy y que lo que sé no me sirve para nada, pero que, por otro lado, quiero descubrir su significado poco a poco contigo, el ser con quien puedo ser feliz siendo como soy, con mis defectos y virtudes mientras que disfruto cada pequeño detalle de tu existencia. Cumplí aquello que me pediste hace unos días, ¿sabías?, sigues en mi mente haciendo las idioteces que te hacen tan hermosa. Gracias por ser parte de mi vida.

Intentaré buscarte hoy, aunque sea en mis sueños...

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