Oye, ¡hola!, espero que estés bien; en realidad, creo que lo estás, porque tú sabes manejar bien estos momentos. ¿Sabes?, las cosas últimamente han sido raras, llegué de viaje y te busqué, pero recordé que te habías ido y, no sé en realidad cómo describir este momento. Y, sé que tenemos un pacto, pero creo que este es el lugar perfecto para convertirse en un hueco en el contrato, y tú sabes que yo aprovecho bastante bien eso, te resumiré el por qué diciendo que necesitaba demasiado hacerlo.
Te cuento que, por tener una semana de viaje, ahora ando recargado de trabajos de universidad, aunque de todos modos, me ha servido estudiar estos días, tengo buenas notas y creo que puedo regresar a la senda del ponderado mayor a 15 si sigo así, así que, ten cuidado que puedo ganar las apuestas que tenemos (sin mencionar que sigo corriendo mi media hora diaria para "tú ya sabes qué"). Cambiando de tema (y somos buenos haciendo eso), yo asumo que saliste bien en tus examenes, eres bastante hábil para esas cosas, una de tus mejores cualidades, junto con la capacidad de hacerme la persona más feliz del mundo con solo tu presencia. Procura hacer una lista con los logros que vayas haciendo porque me estoy reservando las estrellitas para el momento en el que vuelvas.
Te cuento también que hace unos días te soñé, con ropa de gala, el pelo suelto y en la playa, mirando el mar, y, aunque suelo decirte que pareces medio extraterrestre, tengo que aceptar que te veías demasiado linda con la brisa sacudiendo tu cabello y tus mejillas ruborizadas. Oye, te extraño cada día más, procura no descuidarte, graba cada uno de mis "anda a dormir" que te daba cada noche para que no caigas en la tentación de desvelarte. Recuerda siempre lo de "no menos de 50" y, sobre todo, y aunque me digas que siempre lo haces, cuídate mucho, ten presente que usualmente pienso en ti, ¡por tu culpa!, ¡si no me hubieras dicho alguna vez que te tenga siempre presente!, jajaja, en realidad, ya lo hacía aunque no lo hubieras pedido nunca.
En fin, es hora de acabar este mensaje. No sé qué más decir, porque creo que tú lo sabes todo, ¿sirve decir, sin exagerar, que te necesito demasiado? Al menos seguiré orando, como cada noche, para que Dios haga cada día lo que yo aún no puedo: estar a tu lado y bendecir tu vida cada uno de tus días.
Si no aguantas hasta los 90, puedes volver. Juro no decir nada. Buenas noches y... te extraño, taradita.
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