Todo el día de hoy tuve una pregunta pasando por mi mente, mi resolución final fue pasar de todo esto y seguir mi vida. ¿Adivinas la pregunta? Espero que no, a las finales, nunca te
martes, 26 de julio de 2011
Patrañas
Me alimentaste con ellas en todo este tiempo, esperé con ansias tu llegada por ellas... Y es por ellas mismas que hoy no puedo dormir, pensándote a cada segundo, preguntándome qué rayos pasó, pero, ¿sabes?, al diablo con esto, si eres feliz así, ¡felicidades! Que la sigas pasando bien.
Todo el día de hoy tuve una pregunta pasando por mi mente, mi resolución final fue pasar de todo esto y seguir mi vida. ¿Adivinas la pregunta? Espero que no, a las finales, nunca teinteresé interesó.
Todo el día de hoy tuve una pregunta pasando por mi mente, mi resolución final fue pasar de todo esto y seguir mi vida. ¿Adivinas la pregunta? Espero que no, a las finales, nunca te
martes, 19 de julio de 2011
El grito ahogado (P.A.E.M.E.R... Parte 2)
Posiblemente aquel día fue uno de los más raros de mi vida, porque tomé decisiones de un modo tan determinado y alocado, que me sorprendí a mí mismo. Era un miércoles 18 de mayo, aquel día en mi ciudad, Trujillo, jugaba Universitario de Deportes , equipo del cual soy hincha por amor al triunfo y al mal ejemplo que me dio mi padre, también hincha de la U, quien siempre me decía: "Christian, las malas palabras no debes de usarlas, salvo que estés viendo fútbol". Volviendo al tema; lo raro de aquel día fue que, faltando 3 horas para el encuentro y, después de una rara decisión y tras complicidad con mi querida amiga Laura, decidimos aventurarnos a ir al estadio a alentar al equipo que amamos, a pesar que ni siquiera teníamos entrada, a pesar de los peligros del entorno aquel. A pesar que mi madre me advirtió, "déjate de estupideces, sabes que esos animales de la Trinchera Norte son unos vándalos, ¿por qué buscas el peligro?, ¿acaso quieres preocuparme?", con el dolor de mi corazón, salí de casa sin oír más: mi determinación era demasiado grande, mi corazón ya latía a mil.
Nos encontramos a las a las 7:00 p.m., una hora antes de empezar el encuentro. El taxi nos dejó a 1 cuadra del estadio, ya que la periferia del tránsito suele bloquearse para estos encuentros. Lamentablemente también, el taxi nos dejó justamente en tribuna Norte, la más peligrosa de todas, por la barra crema, la más aguerrida de mi país, aquella que mi madre temía. Aún recuerdo a mi amiga sosteniéndome fuertemente del brazo, mientras yo veía a la barra tratando de ingresar al estadio, haciendo cánticos mientras la policía montada daba vueltas a nuestro alrededor. No puedo negarlo, también tenia miedo, creo que produje más adrenalina de lo normal, sentía mi corazón salir, pero a pesar de todo, me sentía seguro. Al llegar a la puerta de Occidente, nos dimos con la ingrata sorpresa que las entradas estaban agotadas; a pesar de ello, los revendedores estaban alrededor, no quedaba otra, estábamos tan cerca, y, gastar un poco de más era mejor que irnos sin lograr nuestra meta final.
A pesar de que la noche era muy fría, al entrar al estadio, aquella adrenalina se convirtió en calidez, miles de personas a mi alrededor compartían el mismo amor que yo, sus corazones latían al ritmo de los tambores de la Trinchera Norte, yo sentía que ya no podía respirar más, quería llorar... A pesar de eso, me contuve, buscamos buenos asientos aunque nunca los encontramos xD y esperamos impacientemente que el partido inicie.
El encuentro finalmente empezó y, en realidad, todo el tiempo fue tranquilo, salvo las veces en las que Andy Polo dribleaba y llegaba al arco, provocando el lamento por nuestro infortunio de aquella noche. Aún era cero a cero, hasta que al minuto 88 Ruidíaz es trabado en el área: penal para la U y el estadio estallaba de emoción. Me pongo de pie mientras siento que ni mi corazón ni mis pulmones ni mis lacrimales pueden más. Doce pasos, ¡solo doce pasos para tocar la gloria!, Johan Fano frente a la pelota lanza de la peor manera y el arquero ataja... Aún no puedo describir todo el sinsabor de ese momento, la boca reseca, el grito ahogado de aquella noche, aquel grito que nunca salió, aquel grito que aún espera salir.
Volteando la página pero dejando una marca en aquel capítulo pasado, después de muchos años, la fe en la selección de mi país se renovó en base a un técnico que puso orden en el gallinero y con sangre nueva, además de personajes con experiencia, todos pusieron el alma en cada encuentro de una Copa América en la que nunca fuimos favoritos, ni para superar la etapa de grupos. Hoy quise que mi país ganara pero fuimos eliminados en semifinales, hoy nuevamente me quedé con el grito ahogado, bien guardado en mi pecho, quemando todo mi interior y reviviendo el desagradable sentir de aquel 18 de mayo. Hoy nuevamente todo el sentimiento quiso escaparse por mis ojos, hoy nuevamente me contuve y no me agradó para nada.
Después de mucho tiempo, quiero nuevamente expresar mis ansias, mis sueños, quiero aún gritarlo, quiero ir al Monumental y gritar en vivo los goles de la U que aún no he gritado, mejor si es contra el clásico rival, Alianza Lima, gritar hasta quedarme afónico. Por sobre todo, hoy quisiera una selección clasificada al mundial, a pesar que nunca me dieron esperanzas en los 22 años que tengo de vida, a pesar de los errores del pasado, porque, como diría Maradona, "El fútbol es el deporte más lindo y sano que existe en el mundo. Eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué. La pelota no se mancha". El amor por ese ente esférico sigue en todos, sigue en mí, y quiero ir a Brasil el 2014 con mi selección y deshacerme de este maldito grito ahogado que espero expulsar pronto, quiero pintarme el rostro de rojiblanco, gritar por 90 minutos, que mi voz se pierda con la de otras miles de personas... quiero dejar de contenerme y ser un mar de lágrimas, llorar, pero de alegría y orgullo.
Me voy contento esta noche, el sueño sigue intacto.
Labios vírgenes, ilusiones y otras "ridiculeces" mías
Lo genial de este mundo morboso y carnal al extremo es que, hay veces en las que algunas verdades suenan a mentiras mientras que otras mentiras pueden sonar demasiado reales. Es más fácil, ante la pregunta "¿Qué tal tu último polvo/sexo/coito?", utilizar la historia que tu amigo te contó sobre su noche en un prostíbulo, narrándola en primera persona y exagerando un poco, antes de que te crean cuando, con mucha sinceridad, les respondes "soy virgen, incluso de labios"... más aún cuando eres varón.
Y sí, es cierto, soy varón, de 22 años, virgen, incluso de labios, soy más puro que el agua ozonizada. He estado pensando mucho al respecto y he llegado a la conclusión de que soy una lesbiana encerrada en el viril cuerpo de un macho: suficientemente femenino para vivir y respirar romanticismo, suficientemente masculino para que no me gusten otros hombres (ni gustar a ellos). Se me viene a la mente las palabras de muchos amigos, Eduardo diciendo: "vas a la iglesia para que te enseñen a NO ponerla" o Fernando exigiéndome: "gordo, déjate de mariconadas, si te gusta una flaca, lánzate y ya. Tira a cuantas puedas y déjate de rodeos, vive tu edad". La verdad en el asunto es que, yo soy así desde hace mucho, terriblemente romántico, un soñador empedernido, desde mi punto de vista, ligeramente ridículo, algo estúpido.
¿Es muy raro de entender? No quiero vivir muchas experiencias, ya que aún sueño con LA experiencia, con la chica perfecta con un historial similar al mío, quizás caminando por un parque, quizás sobre una colina con vista a la playa, mientras el sol está cayendo, rojo de envidia, o quizás bajo una fría noche de luna llena, despejada y llena de estrellas, cerca a una fogata, abrazados y cubiertos con una manta, en ese momento sentir que nacimos el uno para el otro, acercarnos demasiado, cerrar los ojos y dejar que nuestras lenguas dancen desordenadamente en silencio, hasta que no podamos sostener más la respiración, luego mirarnos, sonreírnos, respirar profundo y volvernos a besar...
Lamentablemente, por otro lado, la realidad me restriega en todo el rostro -y con crueldad- que las cosas no son así, que apostar por el corazón fue siempre mi peor decisión, que sería mucho más fácil ser un patán, saltarme el proceso del cortejo y satisfacer mis ansias con la primera chica que me facilite el paso. Pude haberlo hecho, pero, a pesar de eso, prefiero el camino difícil, sabiendo que el haber declamado un poema en frente de toda la secundaria de un colegio solo fue recompensado con un frío abrazo y un "gracias", sabiendo que regalé una rosa a alguien que 10 minutos después me pidió que me vaya porque tendría problemas con su "ex", sabiendo que un peluche tuvo que pasar más de un año escondido en mi armario porque su destinataria, un 14 de febrero, huyó corriendo al ver el obsequio... sabiendo que, ahora y siempre, seré para ella su "mejor amigo" y nunca me verá como nada más, aunque ella no quiera aceptarlo, por lástima o por temor, ¿quién sabe? Hoy, quisiera saberlo yo.
A pesar de ello, sigo aquí, del modo más masoquista posible, con la ilusión intacta, sintiéndome más ridículo que nunca. Al fin y al cabo, es la decisión que tomé, mi camino a seguir, los principios con los que crecí y moriré. Como me dijo una amiga, "algún día encontrarás a alguna chica tan sonsa como tú que te quiera así como eres"... Al fin y al cabo, ¿qué puedo perder?, ¿el tiempo?, ya se agotó hace mucho para mí...
Y sí, es cierto, soy varón, de 22 años, virgen, incluso de labios, soy más puro que el agua ozonizada. He estado pensando mucho al respecto y he llegado a la conclusión de que soy una lesbiana encerrada en el viril cuerpo de un macho: suficientemente femenino para vivir y respirar romanticismo, suficientemente masculino para que no me gusten otros hombres (ni gustar a ellos). Se me viene a la mente las palabras de muchos amigos, Eduardo diciendo: "vas a la iglesia para que te enseñen a NO ponerla" o Fernando exigiéndome: "gordo, déjate de mariconadas, si te gusta una flaca, lánzate y ya. Tira a cuantas puedas y déjate de rodeos, vive tu edad". La verdad en el asunto es que, yo soy así desde hace mucho, terriblemente romántico, un soñador empedernido, desde mi punto de vista, ligeramente ridículo, algo estúpido.
¿Es muy raro de entender? No quiero vivir muchas experiencias, ya que aún sueño con LA experiencia, con la chica perfecta con un historial similar al mío, quizás caminando por un parque, quizás sobre una colina con vista a la playa, mientras el sol está cayendo, rojo de envidia, o quizás bajo una fría noche de luna llena, despejada y llena de estrellas, cerca a una fogata, abrazados y cubiertos con una manta, en ese momento sentir que nacimos el uno para el otro, acercarnos demasiado, cerrar los ojos y dejar que nuestras lenguas dancen desordenadamente en silencio, hasta que no podamos sostener más la respiración, luego mirarnos, sonreírnos, respirar profundo y volvernos a besar...
Lamentablemente, por otro lado, la realidad me restriega en todo el rostro -y con crueldad- que las cosas no son así, que apostar por el corazón fue siempre mi peor decisión, que sería mucho más fácil ser un patán, saltarme el proceso del cortejo y satisfacer mis ansias con la primera chica que me facilite el paso. Pude haberlo hecho, pero, a pesar de eso, prefiero el camino difícil, sabiendo que el haber declamado un poema en frente de toda la secundaria de un colegio solo fue recompensado con un frío abrazo y un "gracias", sabiendo que regalé una rosa a alguien que 10 minutos después me pidió que me vaya porque tendría problemas con su "ex", sabiendo que un peluche tuvo que pasar más de un año escondido en mi armario porque su destinataria, un 14 de febrero, huyó corriendo al ver el obsequio... sabiendo que, ahora y siempre, seré para ella su "mejor amigo" y nunca me verá como nada más, aunque ella no quiera aceptarlo, por lástima o por temor, ¿quién sabe? Hoy, quisiera saberlo yo.
A pesar de ello, sigo aquí, del modo más masoquista posible, con la ilusión intacta, sintiéndome más ridículo que nunca. Al fin y al cabo, es la decisión que tomé, mi camino a seguir, los principios con los que crecí y moriré. Como me dijo una amiga, "algún día encontrarás a alguna chica tan sonsa como tú que te quiera así como eres"... Al fin y al cabo, ¿qué puedo perder?, ¿el tiempo?, ya se agotó hace mucho para mí...
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