Ahora son las 12 de la noche, empieza el 24 de noviembre del 2011 y, debería poder hacer más que regalarte una carta y una bolsa de melcochas que esperaron por ti 19 días con Kelly para finalmente verte, espero luego lo recibas. Es por eso que, a modo de consolación, quiero intentar plasmar mi corazón y tratar de regalártelo el día de hoy con esta cursi entrada que desde hace mucho quise hacer para ti. Peor es nada, ¿no crees?El tiempo, posiblemente, ha sido nuestro mejor amigo y nuestro peor enemigo en estos más de dos años que nos conocemos... yo aún me sigo preguntando, ¿cómo es que llegamos a ser lo que somos ahora? Y tengo muchas hipótesis geniales al respecto. Nos conocimos indirectamente, incluso pasamos mucho tiempo sin hablarnos. Yo era el tipo raro tocando canciones feeling encerrado en una sala de música, tú eras parte del grupo de chicos que estaban reunidos a esa hora en otro salón y que tocaban a mi puerta para pedir que no haga tanto ruido. Posiblemente, si tres kilogramos de maíz perla no se hubieran entrometido en nuestras vidas, todo hubiera sido tan diferente, para mal. Y aunque yo debía haber sido un buen ejemplo para ti en ese momento, realmente me dejé llevar por el hambre y el trato:
- Oye, ¡deja de comer!
- Pero está rico.
- Okey, entonces comamos.
- Bien, si llega alguien, agarramos las bolsas y seguimos llenándolas, que acá no pasó nada.
- Me parece bien.
Y, por mucho tiempo sólo me quedé con el recuerdo de "la pasé genial con ella, cada segundo" y la imagen tuya rellenando tu boca con canchita pop corn. Las cosas no cambiaron hasta aquel 31 de diciembre donde la luna llena, mi dificultad para dormir y el calor e incomodidad que sentías en la carpa conspiraron para juntarnos una noche, frente a una fogata, donde la materia principal de conversación fue aprender a alisar el suelo para poder echarse cómodamente en la arena, mientras compartíamos nuestras vidas y, así, nos conocíamos más.
Después de aquel día, debí haber hecho, en su momento, mucho más para acercarme a ti antes de que te vayas del lugar en el que te conocí. Aún así, un correo, una ventana de messenger, muchas noches largas conversando y el soltar nuestros corazones, ser sinceros el uno al otro y nuestra retorcida forma de ver el mundo, nos sirvieron para, poco a poco, ser los mejores amigos que somos ahora.
Y, ¿sabes?, hemos vivido tanto sin darnos cuenta, que me acostumbré a ser feliz contigo cada día. ¿Recuerdas la balanza de la que siempre hablo? Aunque ahora estemos lejos y solo pueda verte por unos minutos cuando regresas, aunque nos hemos distanciado una y otra vez y, en consecuencia, pasado días alejados, o aunque a veces nuestros fantasmas traten de arruinar nuestra amistad, me sigo quedando con las cosas que me hacen agradecer a Dios cada día por darme, como bendición, a una mejor amiga como tú, porque eres quien siempre esperé que llegue a mi vida, por tu modo único de demostrarme cuánto me quieres, por convertirte en una esperanza y un sueño para el futuro, por hacerme sentir que lo nuestro será por siempre y que, posiblemente, la eternidad nos quede pequeña. Si tocaras mi corazón sentirías que palpita más cada día porque tú estas en mi vida y, aunque tratara de decirte que ya no podría quererte más, me engaño, porque cada día encuentro infinitas y nuevas razones para agradecerte el compartir este trayecto conmigo.
Hoy y siempre, quiero seguir siendo tu amigo, conversar de todo, disfrutar los pocos momentos que la vida, a causa de la distancia, nos permite tener juntos por ahora, al fin y al cabo, por algo son así las cosas, ¿no?, de todos modos, tenemos muchos planes, ¡y más te vale que los cumplamos! -sí, yo el más amenazante-, porque, tenemos una caminata en Huanchaco que nos espera, una noche en Colán, una mañana en la que cocinaremos para mamá, a ver si deja de odiarte (broma xD), muchas tardes de cine, y un 2013 para viajar juntos por todo el país... cumplir cada deseo que nos une a un mañana, disfrutar cada segundo en el que pueda tenerte abrazada y, así, sentir que el tiempo a tu lado es imperceptible... reafirmar mis ganas de quedarme contigo, mi alegría a Dios por tenerte un año más aquí y el pedir que nos dé mucho más tiempo juntos. Y, aunque la ansiedad me quiera ver caer, no dudes que esperaré por ti, por siempre...
No lo dudes, eres mi bendición, la más grande prueba que Dios me ama, que haber sido fiel dio frutos. Gracias por aceptarme, por soportar mis celos (perdón, mi *sentido de protección*), por escucharme, por corregirme, por sentir orgullo al decir que soy tu mejor amigo, por tomarme de la mano y permitirme volar y tocar el cielo cuando estoy contigo... en tres palabras: gracias por existir, mejor amiga. La felicidad, en este blog, tiene tu nombre.
Finalmente, no podía dejar de plasmar mi lado egoísta el día de hoy... y aunque sé que hoy no es mi día, una vez tú me dijiste que no sabías qué regalarme, hoy una sonrisa tuya sería el obsequio más hermoso que podría recibir en esta vida, aunque no podré verlo... ¿Lo intentarás? ¿Por mí? Y, aunque no necesitas que lo repita, y lo sepas bien, te quiero demasiado. Eres mi sonrisa, mi fuerza, mi mundo, hoy y - Dios quiera que- siempre. Te debo un abrazo, no lo olvides.
(Como me dijiste una vez: quédate con lo prudente :D)
Lo bueno es que, lo cursi, siempre me lo perdonarás xD.
No hay comentarios :
Publicar un comentario