- ¿Y sigues sufriendo ahí en tu rincón?
- No lo entenderías. Tu forma de ver las cosas es tan fría, tan radical.
- Ohhh, sí que lo veo... Aún así, me parece estúpido.
- Sigues sin verlo.
- Bien, veamos, ¿por qué no me das razones para creer que eres consciente de lo que sientes?
- Pues, ella me quiere así. Los momentos juntos son únicos. Cuando la abrazo, siento que nada importa. Cuando la tengo de la mano, pues, no sé, creo tener todo lo que deseo.
- Bien, ¿y qué me dices de la regularización de abrazos? Por favor, sé que vivirías en sus brazos si pudieras y, por eso, sé cuánto te duele que ella te diga que no, que hacerlo tan seguido haría que ello pierda su valor.
- Pues, ella me quiere así. Y creo entender su punto. Tú sabes, la rutina, el apresurarse, ella no quiere arruinar esos momentos tan cercanos sino disfrutarlo en las pocas veces. Además, sé cuánto quiere verme...
- Ajam, ¿tanto así que lucha a morir por lograr verte eh? Que levantaría su voz contra quién sea por pasar un momento contigo, que saldría de casa con cualquier excusa, con tal de estar cerca de ti cuando la llamas y le dices que estás pasando por su casa, ¿no es así?
- Pues, ella me quiere así. Ella no quiere problemas por mi culpa y yo no quisiera que los tenga. No necesitamos vernos seguido, no necesitamos ni siquiera hablar seguido, porque las veces que lo hacemos somos felices. Siento que la conozco de toda la vida, siento que la escucho hasta cuando no la escucho, y creo que ella...
- Ella ya te dijo que no es así, que solo a veces pasas por su mente.
- Pues, ella me quie...
- Pues, ¡¿ella te quiere así?! Pero no te quiere del modo que tú la quieres. No sabe que mueres por ella en tu interior, que necesitas verla, que tu verano nunca será el mismo por todos esos sueños que tuviste con ella y no se están dando y, aunque podrían darse con otros, nunca podría ser con ella. Y la señorita no tiene la oportunidad de verte tan patético porque no esta a tu lado, tal como yo estoy ahora, no sabría que muer...
- Basta, no es así. Tan solo, ella no sabe querer de ese modo. Quizás aún no se da cuenta, quizás lo haga algún día, quizás aprenda. Sé que lo hará. Al menos sé que, el tener un día sin el otro, es horrible para cualquiera de nosotros.
- Tonto, la vida se te va de las manos, como la arena de la playa. Esperas a alguien que, aunque dice que te quiere más que a otros y que no tiene una conexión tan fuerte con otros como la que tiene contigo, te habla de sueños y de amor, de la llegada de alguien, ¡alguien que no eres tú!, ¡y teniéndote a su lado, a pesar de saber lo que sientes! Y aún así la esperas, pudiendo entender su idea entre líneas y dejarla tranquila de una vez, dejar que conozca de la vida, mientras que tú intentas ser feliz con *alguien* que todos los días quiere salir contigo, que todos los días te busca para conversar, con alguien que...
- ¿Y de qué vale eso? ¿Si no he encontrado sentimiento similar con nadie más que no sea ella? A ciencia cierta, aún no hay nada dicho con ella, si le dije que esperaré por siempre, yo lo deseo, y ella adora eso.
- Eso te dijo...
- Y no necesito dudar de ella, nunca lo he hecho, y nunca lo haré.
- Tonto.
- No, simplemente me aferré a un sueño, a su sueño. Lo hice demasiado mío, amo cada uno de sus detalles, la perfección que hay en él y soy feliz... Soy feliz soñando despierto.
- ¿Por qué?
- Mi corazón dice que es lo correcto.
- ¿Por qué eres tan idiota?
- Porque, ella me quiere así. Y yo quiero que sea así...
viernes, 6 de enero de 2012
Sólo voces...
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