Para ser sincero, hoy simplemente no podía dormir y, para colmo, tengo clases a las 7 a.m., es por ello que tengo miedo de cerrar los ojos y, accidentalmente, no volver a abrirlos hasta el mediodía -los odio, profesor y universidad, por arruinar así mi vida una vez a la semana-. Es por eso que me veo en la bonita y agradable obligación de hacer hora escribiendo hasta las 6. Afortunadamente, hace unos días, una amiga que también vive en mi ciudad me dio la idea en la que quiero ahondar hoy: la delincuencia en la ciudad y cómo lidiar con ella...Todo empieza una noche en Facebook cuando, de repente, aparece publicación salvaje de esta chica: "ladrones de mi*rda, me robaron el celular". Y entonces, es típico de mí en circunstancias así, empezar a preguntar al respecto, después tratar de hacer el papel de "tipo cool que desde hace 8 años no intentan robarle" y luego dar tips para evitar que eso suceda otra vez. Después de mucho compartir opiniones al respecto, casi puedo afirmar que, usualmente, las causas del robo de mis conocidos y amigos son las mismas y las excusas usadas también. De repente, todos terminan siempre diciendo que vivimos en una ciudad en la que no se puede caminar sin sentir temor y que la poca seguridad que hay es la culpable. Algunos llegarán a este punto de la lectura y dirán "ellos tienen razón, nuestro país es así, nada garantiza nuestra tranquilidad". Y es verdad, no puedo negarlo, pero, en realidad, también hay cierta responsabilidad de cada persona: no se puede tan solo tirar la pelota a las autoridades y decir que todo está mal cuando muchos, a sabiendas del peligro que existe, se exponen a ello y pareciera que caminaran por la calle con un letrero gigante que dice "hola, soy terriblemente asaltable".
Enfocaré este tema a mi entorno, ya que esto no se da en algunos lugares que pueden encontrarse en Estado de Emergencia y no haya ni siquiera respeto por la vida. Yo al menos soy un tipo que ADORA -sí, con mayúsculas- realizar largas caminatas por la ciudad, mirar alrededor y, de pasada, ahorrar el dinero que gastaría en transporte urbano, a pesar que las cifras siempre han colocado a mi ciudad, Trujillo, entre las más peligrosas del Perú y con más alto índice de delincuencia. Hace mucho mucho tiempo fue la última vez que intentaron robarme, en total fueron solo cuatro veces y, definitivamente, todas fueron mi culpa. Aprendí de ello y ahora camino incluso con el Galaxy en el bolsillo y escuchando música. Yo creo que todo depende de tener cuidado en dos puntos y no es necesario ser un erudito para saberlo:
- Dónde andas: la primera vez que trataron de robarme fue justamente por eso: salir a comprar pan cerca de mi casa, a las 8 de la noche, teniendo 12 años, bien vestido y caminando por una zona oscura donde no había gente alrededor. Afortunadamente mi tío pasó por ahí con su taxi y chancó a golpes a los tipos. El punto es que, definitivamente, todos debemos tener un criterio básico de saber cuáles son zonas tranquilas para usar como trayecto y cuáles no, así como tener en cuenta cómo los horarios influyen en ello. Aunque la urbanización en la que vivo tiene fama de peligrosa, yo podría decir que es un lugar tranquilo desde la mañana hasta las 7 de la noche y luego es mejor no exponerse en la calle -y eso lo aprendí a la mala-. Así también hay otras zonas que son peligrosas las 24 horas. Lugares así es mejor ni siquiera tomarlos en cuenta como posibles rutas. Por último, siempre es bueno evitar lugares donde haya poca gente y poca iluminación, así como de espacio angosto, como callejones.
- Cómo andas: este punto es vital y depende, ya no del entorno, sino de uno mismo. Como mencioné, algunos caminan con un letrero de "hola, soy terriblemente asaltable", y es porque quizás visten con joyas y/o relojes muy vistosos. Así también otros tienen la mala costumbre de caminar con el dispositivo celular en la mano -peor aún si tienen un equipo costoso como un iPhone o un Android-. Generalmente ESTA es la verdadera causa de los asaltos. Incluso, a veces, el ladrón tiene tan fácil el trabajo que ni siquiera necesita cuadrar a la persona, sino simplemente ser hábil con la mano y jalar rápidamente lo que se desea tomar. La sugerencia es obvia: si quieres caminar tranquilo, no te muestres ostentoso ni expongas tus objetos de valor. Otra buena sugerencia es tratar de no parecer distraído al caminar, porque la postura dice mucho de uno. Además, siempre hay que estar observando alrededor, no es muy complicado observar en una persona patrones que nos digan que es un ladrón: usualmente caminarán manteniendo una distancia de ti o estarán recostados sobre una pared, generalmente tienen las manos en el bolsillo y siempre estarán observándote de reojo por mucho tiempo, tratando de buscar patrones que les digan que eres una presa jugosa y distraída. Finalmente, es obvio mencionar que, si vas a andar por un lugar no muy seguro, es mejor no llevar cosas de valor como las anteriormente mencionadas.
Si se mezclan ambos puntos y se practican, se puede tener una vida tranquila y en paz con el lugar en el que vives. Si te quejas de tu entorno y no haces nada para evitar ello, obviamente odiarás el lugar en el que te encuentres. Yo por mi parte, repito, adoro mi ciudad y, definitivamente, si tuviera hijos me gustaría que crecieran acá. Todo es cuestión de no ser cándido y saber ajustarse a las condiciones o, en pocas palabras, adaptarse y, así, recordar que el cuidar nuestra seguridad e integridad puede y debe empezar por nosotros mismos...
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