Una de las cosas más geniales de esta mitad de año es, posiblemente, el hecho de llevar cursos universitarios que, de algún modo u otro, tratan de restregarme en la cara que el mundo ha avanzado tanto en redes y telecomunicaciones que realizar negocios por Internet e incluso realizar compras desde un celular es algo muy común hoy en día. Y, ¡lo sé! Ahora mismo, alguien que es lector habitual de este lugar se preguntaría "Christian, ¿qué rayos tienes? ¿Por qué estás hablando sobre las cosas que te están enseñando en la universidad?". Bueno, resulta que, mientras exponía un tema sobre aplicaciones móviles, me sentía muy viejo hablando acerca de lo que era la vida antes y actualmente sin y con todas las cosas que hoy en día nos facilitan la vida... Fue un sentimiento tan raro que, desde ese día, no he parado de repetirme "rayos, estoy viejo xD".Si quisiéramos verlo utilizando un poco de tecnicismos, la gente de mi edad -digamos, los que ahora tenemos entre 20 y 30 años- pertenecemos a lo que se conoce como la "Generación Y". Muchos, como yo, hemos vivido en carne propia y hemos sentido más que otras generaciones lo que fue un gran salto en la tecnología. Y no es que quiera menospreciar a otras generaciones, pero es verdad. Por ejemplo, actualmente todo está tan a la mano de los niños y adolescentes: la mayoría crecieron con Internet en casa, algunos -como mis primitos- incluso tienen smartphone con Android, y muchos de ellos ni siquiera lo usan para llamar, solo para colgarse al Internet y jugar. Incluso me atrevería a decir que muchos de ellos nacen con un televisor pantalla plana de más de 27 pulgadas y con cable incluido -un privilegio que no tuve y del que luego hablaré-. Por otro lado, las generaciones superiores -digamos mi mamá y papá- la tuvieron más verde: muchos incluso no llegaron a conocer los celulares ni el Internet hasta casi la actualidad. Muchos gracias a nosotros, sus hijos, porque les hemos pedido esas cosas como regalo. Incluso por ahí recuerdo haber visto a mi mamá con un saco de cartas viejas románticas que se escribía con papá en sus épocas de enamorados, algo que actualmente muchos han tenido la desfachatez de reemplazar por mensajes de texto y comentarios en el muro del Facebook, algo muy triste en realidad.
En fin, volvamos a mi generación. Si retrocedo bastante en el pasado, me ubico en mis 7 años aproximadamente. Una mañana especial, descubrí en la casa de un amigo que existía algo llamado "cable" que servía para ver muchos más canales de los que podía ver con mi antena en casa. No era algo muy común eso en aquella época . Y yo era un ser feliz cuando iba a su casa, me quedaba horas esperando a que mamá me recoja de ahí ya que no era un lugar muy cercano a casa. Un año después convencimos a la abuela de colocar cable en mi hogar y yo -que en esas épocas era un poco problemático- solía pelearme con mis tíos para ver televisión. Un año después me pusieron señal de cable en mi preciado segundo piso y era el ser más feliz del mundo encerrado en mi habitación viendo Cartoon Network (canal muy genial en esas épocas, a diferencia de ahora) y Fox Kids prácticamente todo el día. Fue gracias al cable que, con mis amigos de colegio, descubrimos que existía Internet.
No tuve Internet en casa hasta mis 16 años, mamá me dijo que si ingresaba a la Universidad Nacional de Trujillo en mi primer intento, me pondría dicho servicio en casa. Estudié mucho y además pensé en una carrera fácil y a la vez interesante, Ingeniería Agrícola. Ingresé y mi sueño se hizo realidad. Dicho año también me compraron el primer celular que tuve en mi vida, un "mini ladrillo". Al respecto de los celulares, nunca me interesé por uno hasta la universidad, a pesar que ello se puso de moda cuando estaba en segundo grado de secundaría y todos tenían su Nokia con el juego de la culebrita. Incluso, quien tenía un Sagem x3 con pantallita azul era un DIOS sobre todos los de pantalla verde. Esperé hasta la universidad porque en ese tiempo era algo caro y no lo consideraba necesario -mamá debería amarme por pensar siempre en su economía antes que en las modas- hasta llegar a la universidad. Luego casi todo es historia conocida y ahora simplemente siento que tengo casi todo lo que hace 15 años hubiera considerado que nunca llegaría a tener, incluso puedo entrar a Internet desde mi bonito y práctico Galaxy y sentir que tengo el mundo en mis manos con solo pasar mi dedo sobre una pantalla táctil.
Siento que hay muchas cosas que no mencioné, como que ya no se usa mucho los teléfonos fijos como antes. Incluso ya no se usa mucho Messenger en Internet a causa de redes sociales como Facebook y otros detalles más. Para terminar, mencionaré que hace unos días le contaba esto a mi primita de -creo que tiene- 12 años mientras ella estaba conectada en su laptop... Verme a mí diciendo "aprovecha que tienes lo que en tu edad no tuve" no tenía precio. Soy un superviviente, y me he adaptado como muchos. Al menos sé que cuando sea anciano, estas historias serán mucho más impactantes.... Quién sabe, quizás tenga nietos que quieran oír cuentos viejos sobre celulares gigantes, computadoras sin lectoras de CD y otras cosas que, ya actualmente, suenan un poquito increíbles y que para mí, en su momento, fueron tan comunes e inolvidables.
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