martes, 31 de diciembre de 2013

Balance

Y sin más, esto fue el 2013...

  • Mi primo de 15 años, a quien vi nacer y cargué en mis brazos en su momento, y quien consideraba que era un sano retraído, tuvo su primera borrachera hace unos meses. Llegó zigzagueando, pero al menos llegó -supongo que olvidó hasta su nombre, pero nunca cómo llegar a casa-.
  • Mi tío, 5 años mayor que yo, tuvo su primera hija. Las leyes de la naturaleza dicen que el siguiente hombre mayor de la casa que debería tener un hijo, debería ser yo. Debería...
  • Ya no hay una "ella" que me eleve. En su reemplazo, hay un fantasma que tira abajo mi día entero.
  • Nunca sentí odio, ni siquiera por el profesor que me jaló en Proyecto Integrador 1, y que intentó jalarme en Proyecto Integrador 2 (mi último de la carrera). Pero aprendí, por fin, a odiar. No, no es al fantasma: la víctima, soy yo mismo.
  • Aunque el desánimo me agarró unas semanas antes, me mantuve firme en mi último ciclo de la carrera con la única motivación de que solo faltaba un curso. Necesitaba un 18, en el curso que acabo de mencionar hace un momento; no dormí por una semana, pero el esfuerzo dio frutos: conseguí la nota, fue la mejor nota final de la clase. Ahora soy un egresado.
  • Aunque soy un egresado, acabo de renunciar al trabajo. Simplemente no tengo ganas de nada. Y, es triste, vivir sin una motivación más que saber que estás haciendo lo correcto (o mejor dicho, lo que el mundo cree correcto).
  • Vivía con insomnio. Ahora tengo ganas de dormir todo el día.
  • Aunque todo sea aparentemente negativo, soy especialista en no mostrar eso a nadie. Quién sabe, quizás mi sonrisa enamore a alguien algún día.
  • La idea "taladro" en mi cabeza: faltan 6 años para la base 3.
Me siento viejo...

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