domingo, 6 de abril de 2014

Maldad innata

Una de las cosas que me agradaba más de cuando era profesor de primaria, era jugar a ver qué es lo que sería ese chico a futuro y tantear si sería posible que, si me doy cuenta que este chico sería una potente lacra para la sociedad, ver de hacer algo y lograr que cambie y, por qué no, tratar de ser un ejemplo viviente de lo que es un correcto ciudadano. Desde aquel experimento escolar que tuve, ya ha pasado casi dos años. De todos modos, luego de mucho, tuve la oportunidad de repetir el mismo juego hace unos días, pero ya no como profesor de colegio sino como Scout.

Algunos amigos que aún me leen seguro se dirán, ¿scout?, y sí, desde mis 11 años lo era hasta mis 14 o 15
y luego lo dejé hasta hace unos meses en los que se me invitó a ser dirigente (y eso era una cosa que me emocionaba pero a la vez me espantaba de sobremanera). En fin... Las cosas han ido bien, hasta que llegó el día de ayer en el que tuvimos que ir a la hora de clases del colegio nacional Pedro M. Ureña (también conocido como Centro Viejo) para invitarlos, salón por salón, a asistir a nuestras reuniones sabatinas. El plan era sencillo: primero instalarnos en el auditorio audiovisual, con nuestros vídeos introductorios listos. Lo siguiente era traer a los chicos, de 3 aulas en 3 (y a veces 2), y sentarlos, ordenarlos y hacer la presentación y que llenen una lista en la que ponían sus nombres para confirmar que se animaban a asistir los sábados.

Como siempre, las cosas no son como una las espera y siempre habrá  un chico problema que tratará de creerse el más *avivado* del salón y que me recuerde que fui el perro más grande del universo cuando estaba en el colegio y que millones de veces me mandaron a la dirección y estuvieron a punto de expulsarme por ser un chico problemático xD. En esta ocasión, no era un solo *antiguo yo* sino eran varios en un mismo salón y, la verdad, sentía un poco de pánico y stress. Era fácil ver qué podría ser de esos chicos dentro de algunos años y su rol en esa pequeña sociedad: algunos chicos hasta podían parecer delincuentes, de esos que golpean por detrás y que cuando un agredido se quejaba, estos respondían diciendo "él golpeó primero" aunque yo desde hacía mucho rato ya estaba viendo lo acontecido y estos siempre eran los que empezaban todo en realidad. Otras chicas, de aquellas que solo tienen en la mente Combate y manipular a otros por ser las "más lindas de su clase", no sé si eso sea bueno o malo, ojalá que sepan un modo bueno de aprovecharlo.  Por otra parte, también habían los chicos silenciosos de perfil bajo, que al acabar las exposiciones me llamaban con miedo y me decían que querían ir; esas voces silenciadas por el entorno, solo necesitan un impulso para ser quienes cambien el mundo, lo sé.

En fin, entre todo lo variopinto que era el entorno, yo por suerte no era el expositor sino Manuel, uno de los dirigentes antiguos y que, por cierto, ha sido mi jefe cuando yo tenía 11. quien desde un inicio al ver a alguien problemático sentenciaba: "y chicos, nosotros no solo somos diversión, sino que queremos dejar un mundo mejor, un mundo que no se vea perjudicado por esos tipos que desde muy temprano en su vida no tienen nada bueno por lo cual resaltar, y es entonces que tratan de resaltar por lo malo, tirando la piedra y escondiendo la mano, pero eso solo demuestra lo mediocres que pueden llegar a ser... Y te lo digo a ti por si no te has dado cuenta y desde hace rato te estoy mirando, porque gente como tú abundan, y por eso nuestro país es lo que es ahora, y tú solo te dignarás a quejarte de que las cosas van mal, pero mira acá, no haces nada para cambiar eso. Nosotros somos caballeros, y ser caballero no es solo vestir terno y corbata, sino demostrar con nuestras acciones la calidad de persona que somos". El chico dejó de molestar y yo estaba en el fondo aplaudiendo en silencio, pero por lo bajo sintiendo un golpe a mi antiguo yo.

Y pues, eso es lo que tenemos. Para ello recordé un versículo de mis épocas cristianas (y eso que ahora soy agnóstico xD) en la que decía "El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho". El presente es hoy, y quizás no pueda hacer mucho con la gente que ya es mayor y que ha vivido cerca de 30 años de su vida tomando gaseosa en botella descartable y tirando el desperdicio por la ventana, y cosas por el estilo, pero puedo sembrar una semilla en un pequeño grupo y hacer que ellos sigan lo que yo y otros locos que sueñan con un futuro distinto creemos que sería posible con un poco de sacrificio. Me gusta la idea, y mucho...

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