viernes, 20 de agosto de 2010

Carta a un ser inanimado

Querida mía, es acabando este día cuando no puedo evitar recordarte en mis momentos más profundos de soledad y silencio.

¿En dónde estás ahora?, ni siquiera puedo decir que te perdí porque simplemente te abandoné, te dejé y cuando volteé la mirada ya era demasiado tarde. Y a pesar que te busqué en cada uno de los rincones de esta ciudad, solo he podido hallarte en mis más profundos y hermosos recuerdos de aquellas tardes interminables en las que recorrimos todo Trujillo y solo tu voz era el estímulo para seguir adelante, aquella hermosa música que salía de ti... Extraño cada uno de esos momentos, siempre juntos, ¿cuántas noches compartimos en mi fría cama mientras me cantabas al oído y curabas mis insomnios? ¿cuántas tardes pasamos sobre el grass de la universidad y solo tú hacías que el tiempo se volviera imperceptible?, pero, hoy tu voz se apagó, ya no estás más conmigo, ¿con quién estás ahora?, y me duele decirlo, eres demasiado especial como para estar sola...

Y, aunque no sientas lo mismo que yo -y en realidad no sientas nada-, deseo que seas feliz, lo mereces, tan solo espero que, quien ahora disfrute de ti y de tu melodía, sepa amar cada una de tus virtudes tanto como yo lo hice hasta ahora...





1 comentario :