viernes, 27 de agosto de 2010

Una flor marchita en el jardín

El día empieza con un gris más oscuro de lo común. Las aves trinan, pero su voz no es canto, es sollozo. Hoy mi corazón palpita lento y temeroso, juega con mi mente y mi alma, retratan imágenes de aquellos momentos de una secundaria que duró 5 efímeros años. Es curioso, te conocí desde antes de llegar ahí, el destino quizo que el básket nos uniera por unos meses de verano antes de que decidiera pedir a mamá que me haga estudiar en el "Perpetuo Socorro"... espero no lo hayas olvidado.

Fuimos tan distintos, tú entre los mejores (si es que no fuiste el mejor) y yo entre los problemáticos (si es que no fui el más problemático), compartiendo un techo, una vida, un colegio, un himno, un grupo social en el cual yo me perfilé como el infiltrado número uno.

Tu sabio perfil bajo y tu humor inteligente están palpitando a través de mis retinas en estos momentos, pero no quiero cerrar los ojos, mi mente recordaría el famoso grito "'¡Papi Félix!" a través de los pasadizos del segundo piso y tú respondiéndome "¡Lukitas!" mientras voy acercándome y robándote una mordida de pan a ti y a toda la gente alrededor. De repente traería la imagen de una lluvia repentina en Cuzco o un imponente Macchu Picchu y a nosotros en frente de una cámara fotográfica. Quizás traería memorias de una cola gigantesca para dar un examen de admisión y nosotros cerca, a solo 50 personas, esperando un examen de admisión que no nos sonreiría del mismo modo, ya que solo yo ingresé en él porque mi carrera era mucho más accesible, a diferencia de tus deseos por la Medicina.

Dale, aún así, tú seguiste adelante, hiciste lo que creíste mejor con tu vida, no te dejaste vencer por las adversidades, venciste al examen de la universidad menos accesible de Trujillo, fuiste un gran ejemplo para todos, y yo, te envidié y, ¿por qué negarlo?, aún te envidio porque sigues llevándome la ventaja en todo y aquel empuje que hizo que nunca te detengas siguió hasta esta mañana cuando ya no pudiste más y te fuiste.

La última vez que te vi fue en aquel local para el día de la amistad. Si hubiera sabido que después de medio año todo cambiaría, te hubiera abrazado más fuerte que aquella vez, quizás hubiera hablado contigo un poco más que el "Hola" y "¿Cómo te va en la nacional, querido chico de excelencia?", pero, no fue así...

¿Por qué las cosas son de este modo?, ¿por qué solo cuando una estrella se extingue recuerdo que debo querer a aquellas personas especiales como si fuera el último día de sus vidas? Hoy te fuiste y me siento impotente, sorprendido, hipócrita, dejaste dolor en los corazones de toda una promoción que estuvo desunida por más de 5 años. Nos has abofeteado en todo el rostro, nos diste un motivo para unirnos en un solo corazón y una sola oración... Nos has dado una nueva lección y, con esto, nos demuestras que un ser humano es genio y figura hasta la sepultura, y cuando es alguien como tú, eso dura para siempre.

Gracias por todo, papi Félix, esperanos un poquito, ¿ya?, y si puedes cuéntanos si el cielo es en verdad bonito.

Hasta siempre, amigo.

2 comentarios :

  1. Lukitas... quise decirte que tienes una linda pluma... me imagino lo difícil (y fácil al mismo tiempo) y el dolor que sentistes escribiendo esas palabras.
    Solo te puedo decir que no existe ningún dolor eterno, ya veras que el tiempo cura todo. Sigue buscando la paz y el descanso del alma escribiendo cartas al cielo, es posible que tu amigo pueda leer unas cuantas.

    Un abrazo fraterno.

    Sir Arthur

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  2. m gusta como plazmazte lo k todos sntimos pero no sabmoz xpresar !
    bien lukaz bien!

    (alguien d tu promo tbm)

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