Aviso: cualquier parecido con algo de sus propias vidas, es pura coincidencia.
Hoy quiero alcanzar dos cosas: primero, explicar que los sacrificios no siempre sirven; segundo, intentar retratar un nefasto lado de la idiosincrasia humana: seres humanos cuya eficiencia aumenta cuando su tiempo disponible se reduce. Si mezclo estas dos ideas, me daré cuenta que decir que me sacrifiqué desde el primer día de aquella semana del vía crucis sería engañar. ¿Por qué no aceptarlo?, pertenezco a ese "tipo" de personas, lo que genera en mí el no hacer las cosas anticipadamente, como debería hacerlo.
Para explicarlo mejor, todo empieza en una nefasta mañana. En escena están los ilusos chicos de un salón de Ingeniería de Sistemas, en una "enredada" clase, con un profesor "inmortal" (chiste de carrera). La sentencia está a punto de ser dictada y, al oírla, puedes darte cuenta que un día puede ser arruinado con una sola frase cortante. El profesor decide ponerse una máscara de verdugo, afila su hacha y espera hasta el último minuto, porque sabe que así sufriremos más. De repente, fulmina: "para la próxima semana, presentar guias de instalación de servidores". Pareciera que se regocijara con la desesperación de los alumnos. A pesar que intentamos apelar a su conciencia con un "profe, es demasiado para una semana", él no cambiaría su posición, claro que no, él lo está disfrutando en el fondo.
Creo que, a pesar de todo, pudimos haber hecho mucho en 7 días, pero, ¿por qué negarlo?, en los primeros 6 días se oían ecos en mi cabeza, "vamos priorizando otros trabajos más cercanos", "pero este trabajo de servidores es mucho más importante", "pero aún quedan [reste 7 menos día actual] días". Me la pasé así, filosofando sobre qué trabajo sería más importante realizar primero, hasta que quedó exactamente un día -y para colmo, hice los otros trabajos a última hora, también-. Lo peor de todo es que, al llegar ese día, tienes un millón de formas de empezar tu trabajo, así que, decidirte por una de ellas puede ser complicado. Puede implicar muchas cosas:
1º Chatear con amigos en messenger y compartir ideas y metodologías al respecto...
-Wuacho: pelotubbie, ¿ya hiciste el informe?
-Yo: no
-Wuacho: ¡las pelotas!
-Yo: tampoco las hice.
¿Pueden ver la utilidad? Al menos te enteras de que no eres el único en crisis.
2º Buscar metodologías en internet, lo malo de esto es que sueles aterrizar en muchas cosas, menos en lo que deseas, quizás tu paradero final esté en Facebook comentando un "awwww" en la última super noticia "Pancracio ahora está en una relación con Trifulcia". Casos adversos pueden manifestarse con aterrizajes en TuTubo viendo videos informativos tan relevantes como Rupert El Bacalao o simplemente escribiendo en tu blog tonterías que a tu profesor definitivamente no le interesarán como excusa.
Quedan 10 horas para entregar el trabajo y, lastimosamente, no hay alguien que te masajee el cerebro cuando sientes que va a explotar o cuando te repites a ti mismo "rayos, en realidad era demasiado, quizás debí haber empezado mucho antes, la próxima vez será diferente". Me queda el plan alterno 2: "Webbing n' Learning" (marca patentada con superwacho), que se define en: "cuando sienta que mi cerebro está por acalambrarse, agarraré la guitarra y fingiré ser talentoso por unos minutos para relajarme", sigue sin servir porque las fracciones de trabajo duran 30 minutos mientras que el miniconcierto puede llegar hasta 1 hora de duración.
Pasa el tiempo, faltan 5 horas, recién tengo 1/4 de trabajo listo, pero, en momentos así, uno siente que hay demasiadas cosas que, inesperadamente, quiere o debería hacer, incluso ir a ver a tu mamá y quererla de más por unos segundos. ¡Alerta!, la peor distracción es un mueble y una cobija, mezclados con unos nervios tensos pueden crear el ecosistema perfecto para una pérdida de conocimiento segura por 3 horas... Caí.
Quedan 2 horas, tiempo crucial en la que uno recuerda que Google, Wikipedia, Monografias.com y El Rincon del Vago son los mejores amigos en momentos de emergencia. Si tienes habilidad con el ctrl+c y el ctrl+v, puede que lo logres. Ahora todo dependerá de la habilidad para mezclar los párrafos de tal modo que no parezca la copia de ninguna de estas 4 páginas a la vez.
Queda 1 hora y, lo más trágico de todo, ¡debes bañarte! -sí, debes hacerlo, nunca descuides tu presentación, por más rasta que seas-. El agua suele primero dejarte atónito si está muy fría, así que seguro pensarás unos 3 minutos en decidir meterte completamente a la ducha, si es que no tienes terma, y si la tienes, esos 3 minutos es lo que tomará en calentar el agua. Al acabar es cuando me repito: "debería ser un poco más como Einstein", no me dificulta mucho vestirme, pero lidiar con el hecho que *es el día de lavar ropa* y todas las prendas que me sientan bien estás mojadas, vaticina la máxima de las desgracias: ¿qué me pongo?.
Está por acabarse el tiempo y por mi mente siguen corriendo los lamentos del no haber empezado temprano, de saber que tengo un trabajo completo pero que pude haberlo hecho mejor. De todos modos, estoy tranquilo, al fin y al cabo, si sé la fecha y hora de mi "muerte" solo queda resignarme a ver qué pasara, esté o no esté listo... Eso reduce mucho el dolor.
Al llegar a clases, ¿qué puede ser lo peor de todo? Que tu profesor sea tan complaciente como tú eres de efectivo a última hora, vea que nadie hizo nada y diga "bueno chicos, les doy plazo hasta la otra semana"... Rayos Christian, no te engañes, la conciencia no te dirá "pero al menos lo hiciste, siéntete bien", no, al contrario, planificará un millón de métodos para matar al profesor con el filo de las hojas de tu informe, y de paso se burlará de ti. No importa, ¡la próxima vez será diferente! -sí, clarooo...-. En fin... Mejor veamos las cosas desde una perspectiva No emo, así que, ¡vamos a comer pizza!
Nota: para quien no entienda el bizarro título, puede mirar el capítulo de bob esponja llamado Aplazador
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