No te acerques por favor, dejemos de lastimarnos así. Créeme, lo intenté, y puedes decirme débil, ya no me importa. Procuré mirar la vida de otro modo y perdí en el intento... ¿Acaso no lo ves?, necesito retroceder lentamente, que el silencio y la distancia nos desangre poco a poco.
¿Por qué te confunden mis pensamientos? Si es tan sencillo: odio tu felicidad, porque no es conmigo. Odio tu lástima, me siento un perdedor. Odio creer que me perteneces y, créeme, la verdad duele. Duele tenerte cerca y tener miedo de tocarte, duele ver tus ojos y saber que no estoy en su brillo, duele ver tus labios y sentirlos contaminados.
Porque, no es por ser mezquino, entiende, es porque soy humano. No entiendes mis fantasmas, no quieres verlos... Abre los ojos, ¿te has puesto a pensar qué ocurrirá ese día en el que beses tu cielo?, la respuesta es sencilla: yo morderé el suelo.
Estás en mi vida, estás en mi piel, pero voy arrancarte poco a poco... y dolerá, pero es mejor así. Puedo perder la carne, pero no el corazón... Y, sí, hoy es el día que te enteres que también tengo corazón y, por respeto a él, extínguete poco a poco en el mar, que se hunda en él la luna... Quiero que mañana salga el sol.
He empezado a vivir la vida, y se siente bien, muy bien...
No hay comentarios :
Publicar un comentario