Y, aunque quiera ser delicado contigo en estos momentos, no lo haré, porque considero que eso no ha servido nunca contigo. Por ello te digo a ti, sí, a ti... TÚ, lee bien esto y no lo olvides, porque lo necesitarás mucho ahora y en adelante.
Este mensaje va para ti, que dejas las cosas para último momento. Tú, que creíste que porque empezaste bien el pasado ciclo académico podías darte el lujo de faltar a un par de cursos. Tú, que te viste en las últimas dos semanas con un millón de trabajos y textos para leer, y creíste que el tiempo ya no iba a darte. Tú, que buscaste culpables entre los profesores y tus compañeros y nunca pensaste que el problema podías ser tú mismo. Tú, que dormiste con miedo e incertidumbre desde aquella noche en la que diste los exámenes finales y no tuviste paz hasta el día en que recibiste las calificaciones y viste que aprobaste por poco. Y, por encima de TODAS las premisas anteriores, tú, y mil veces TÚ, que al terminar todo te repetiste, al igual que en ciclos anteriores, y ahora mismo te sigues repitiendo "el próximo ciclo todo será diferente"... Tú, Christian, que sé que no escucharás a nadie más que a ti mismo, ¿qué esperas para dejar de lamentarte y sufrir innecesariamente al final de cada semestre?
Este es el momento de la reivindicación, de hacer las cosas bien, como en el colegio. De reventar todo examen, hacer todo trabajo y no flaquear ni siquiera un poco, hasta tener cada bendito curso aprobado antes de llegar al final. Ahora mismo estás en la recta final, ¿te descuidarás estando tan cerca de la hora en la que empezarás a materializar tus sueños? Y, ya iniciadas las clases, cada vez que quieras flaquear, lee esto y vuelve a trabajar, porque sabes bien que tienes toda la bendición de Dios, pero que la fe no funcionará y los milagros no sucederán si tú no pones lo tuyo para hacerlo realidad.
Sabes que puedes, confía en ti. Sino, la pagarás... Ya verás...
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