[Nota: la siguiente entrada es, en pocas palabras, un conocimiento personal empírico, por lo cual, no espero que todos estén de acuerdo con ello ni creo ser dueño de la verdad... Como sucede en casi todas mis entradas en realidad. xD]
Lo que últimamente ha estado pasando Como mencioné, nosotros siempre realizamos este modo de pensar, aunque, muchas veces, de modo inconsciente. El asunto es que, sea lo que sea que planeemos hacer o decir, siempre hay un motivo o razón, sobre otras personas, por la que queremos realizar tal acción. Se podría decir que nosotros en nuestras mentes esperamos -y estamos casi seguros que sucederá- que las personas reaccionen tal y como nosotros pensamos que harán. Por supuesto que no todos llegamos a pensar más allá de 2 niveles, así como hay gente que, puede llegar a pensar en la jugada que hará la persona involucrada y las siguientes 4 o 5 jugadas posibles a continuación por parte de él y su rival, tal como sucede en el ajedrez.
¿Quieren un ejemplo? Se me ocurre algo sencillo: entro al Facebook y pienso en colocar el vídeo de una canción romántica en mi muro, claramente para una sola persona, que llamaremos *ella*. En ese momento, es muy posible que reciba unos cuantos "Me gusta" de aquellas personas que sientan que esa canción también identifica sus sentimientos, es posible también que hayan algunas personas que confundan el mensaje y lo sientan suyo; es como lanzar una red de pescar solo para una presa, pero eventualmente muchos peces caerán. En consecuencia de esta acción, aparecerán personas que comenten "Bien, estás enamorado", otros dirán o pensarán "Eres un terrible emo" y otros, públicamente o en privado, me preguntarán para quién es el mensaje. A continuación, trataré de persuadir a las personas diciendo "estoy practicando guitarra, nada más :)", y sé que muchos dirán "Claro, solo una canción, ¿quieres que te crea?" y en consecuencia les responderé "¿Acaso tú no lo haces?", estando casi seguro que con esa última premisa realizaré un touché en esa persona, o, en el más raro de los casos, lograré que, sin querer, se sincere conmigo y me cuente una historia de amor suya. Bajemos un par de niveles y, entonces, regreso a la premisa de buscar si *ella* ha hecho algo en consecuencia de mi acción, pero sé que ella no lo hará, porque no es su estilo, pero sé que le gusta porque sabe que cualquier mensaje de ese tipo es, definitivamente, para ella, así que, me contento con ese punto y la partida ha terminado.
Así es la vida, es un juego donde ganas y pierdes mucho pero que, luego de ello, no hay vuelta atrás. Y la vida me ha enseñado que no siempre yo haré el primer movimiento, pero también a reconocer esas "redes" que me invitan a reaccionar y empezar el juego, especialmente cuando quien lo hace es *ella*. Reconozco sus jugadas y sé que ella reconoce las mías, y sé que ambos creemos saber cual será nuestra siguiente jugada y la siguiente a continuación. Y, sí, esta fue mi jugada y esta partida ha terminado, ya que suelo retroceder un poco cuando no veo posible ganar en este terreno y es posible que, por seguir adelante, termine herido, mas eso no significa que me he rendido. Todo sigue como siempre, tan solo he evitado muertes. Sigo aquí, jugando, por *ella*.
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