jueves, 25 de noviembre de 2010

¡Gracias por todo!

Desde hace algunos días alguien por ahí se percató de algo muy curioso, algo de lo que no me hubiera dado cuenta si no me avisaban: el blog cumplía un año el 12 de noviembre. Eso quiere decir que ya llevo un año escribiendo idioteces para tener sueño, ¿quién lo diría? Un año se pasa volando, aún recuerdo lo que me motivó a la primera entrada, la salida previa que tuve con "ella" aquel día, aquella madrugada ahogada y el frío que sentía muy a pesar del calor... ¡Vaya recuerdos! Aunque, preferiría olvidarlos en realidad...

Regresando al tema, como ya dije anteriormente, todo esta anarquía textual generada por el ocio, no es más que el mundo visto desde mi punto de vista, ideas que hilvano día a día, cosas que me suceden. Siempre tiene que ser así porque, como también mencioné antes, yo no me siento escritor, y eso se debe a que no tengo -como otros- el poder de "crear" historias o inventar escenarios. Tan solo pretendo a veces intentar ser narrador de aquello que veo y siento en base a mi retorcida jerga, otras veces simplemente me burlo de mí mismo y de lo que me rodea, y finalmente otras veces solo ando al pedo y, como se habrán dado cuenta, el "pedo" es contagioso. Pero, bueno, si me leen es porque quizás no lo hago tan mal -muy al contrario del mal concepto que tengo de lo que hago- y, si no fuera así, asumo que es simplemente nuestro lazo de aburrimiento que nos une en algún punto de la vida para ayudar a sacarle la vuelta al tiempo y ser feliz.

Sea lo que sea, gracias a todos los que a veces me dicen "oye, leí tu entrada y estuvo buena, me hiciste recordar a [...]" o me dicen "espero tu nueva entrada, no te demores", sea verdad o no, me motivan a seguir y, no son muchos pero lo son, jejeje, aunque de todos modos, y no quiero parecer botado, escribo a mi ritmo, cuando siento que lo necesito y, básicamente, por motivación personal a querer sacudir mi conciencia. También gracias a los que creen que parece un blog emo, es por ustedes que tengo que reinventar el diseño visual y los colores para parecer menos dramático. Gracias también a la gente que hace críticas constructivas del contenido, en especial a "ti" que me escribiste sobre problemas con anáforas y catáforas, aunque aún no sé como solucionarlos. Gracias también a los carita de atún que hacen críticas al pedo, porque todo sirve en el proceso, para ustedes un besito en la nalguita izquierda, se lo merecen.

Dale, ¿me olvido de alguien?, espero que no. A futuro desearía y sería genial saber quiénes son las personas que desde Estados Unidos, Alemania, Francia, España o Estados Unidos pasan por aquí. Además, sería genial que comenten más y que se maten argumentando como si fuera un escenario a lo Laura Bozzo, pero, ya que no es la intención original de este espacio, eso no es algo que me quite el sueño.

Gracias totales y que vengan muchas más ideas tiradas al viento, desde mi charco o desde el de ustedes, ya que he visto muchos blogs interesantes (y, es más, creo que escribir en estos últimos meses se ha vuelto una incómoda moda en la que no quiero parecer "uno más"), sería bueno entrelazarnos. Los quiero y nuevamente, ¡gracias por todo!

Christian

martes, 23 de noviembre de 2010

Verde, blanco y rojo...

Me encontraba descansando en el mueble, bajo la cobijita mágica y envuelto en un bioma perfecto para caer en los brazos de Morfeo. Apostaría que estaba semidrogado después de 3 noches seguidas sin dormir, cuando de repente se oye en el televisor  aquel insoportable tintineo de campanas y aquella vomitiva mancha rojiblanca con barba y bigote llamada "Papa Noel", un insoportable "jojojo", algunos renos en drogas tales como Rudolf -el de la naríz yonki-, duendes esquizofrénicos y muchas otras invenciones de la comercialista temporada del cercano diciembre. Así es como empezamos a revivir este ritual en el que cada final de año participamos y en el cual, como en todos los años, la gente aumenta su nivel de cursilería hasta extremos exorbitantes.

Así es señores, ¡ya es hora!, a desempolvar las cajas guardadas, a sacar las apolilladas ramas del arbolito y las bolitas multicolores, a colgar las botas rojas en la puerta, a poner el disco de los Toribianitos en el volumen más alto, a practicar la sonrisa más hipócrita que tienes y finalmente a ayudar a la abuela a engordar al pavo cada dia hasta la víspera del 24. Huele a navidad, ¡blanca navidad! (y eso que en Perú ni siquiera hay nieve), temporada mágica en la que el panetón, el chocolate y los regalos están de moda, así como repartir abrazos y creer que debes ser bueno si es que no lo has hecho en los anteriores 364 días del año, así posiblemente recibas un regalo abajo del arbolito... ¿Saben?, son patrañas... si quieren pueden decirme Grinch, amargado, aburrido, lo que deseen, puedes meterme el floro más barato y decirme que en verdad lo haces porque Cristo ha nacido, ¿pero sabes?, muy posiblemente te engañas. Esta época es casi tan plástica como el día de cumpleaños, en la que personas que en todo el año no me hablaron se acercan y dicen las mismas frases: "¡Christian! ¡Feliz cumpleaños! ¿Dónde es la fiesta hoy?", y nuevamente, son patrañas...

Yo me pregunto, ¿cómo es que lo logra Jesús?, ¿cómo soporta tanto?, él pasa un año entero amándonos, mientras que muchos ni siquiera lo recordaron y, llegando el día de su cumpleaños, a falta de pocas semanas de ello le digamos: "pucha Jesús, tu cumpleaños, ¿y sabes?, aunque casi no he orado en todo el año y a las justas he ido a la iglesia en Semana Santa, quiero que sepas que te amo como nunca y eres la mayor razón para hacer un banquete -el cual NO bendeciremos-, recibir regalos  y reventar cohetes en la calle. Si mi memoria me ayuda, puede que te coloque en el nacimiento a la 1 a.m. después de haber abrazado a todos y comido hasta saciarme". Ya sé por qué no soy Jesús, porque sino voy con mi cruz y me agarro a maderazos a medio mundo... muchos se lo merecen...

¿Quieres una verdadera fiesta de Navidad? No esperes hasta el 25, empieza desde hoy. Puedes recibir el mejor regalo que alguien pueda tener en el mundo con tan solo desearlo: la presencia de Él en tu vida (Ap. 3:20). Haz que la navidad sea cada día, porque él puede renacer cada día y tú renacer con él. Esto va más allá de una fiesta, cena y regalos, esto es más que el nacimiento de alguien que "morirá en marzo o abril", es mucho más: esto se trata de tu relación con un amigo, el mejor de todos; así que, no seas como mis malas amistades preguntonas, indiscretas y metiches, ¿qué esperas? ¿o acaso solo te acordarás por la fiesta?

domingo, 14 de noviembre de 2010

Dijo "¡Basta!"

Al estilo de las fábulas de Esopo, vamos a jugar hoy con las rimas para plantear esta noche el escopo, una poco elaborada alegoría que, aunque parezca ficticia, lamentablemente es verdadera.

Los rumores dicen que fue casi como una guerra porque hubieron armas demasiado desarrolladas, armas que no se crean ni se compran, sino que con el tiempo son entrenadas. Fue una lucha mental, una embestida de indirectas, de frases a medias, de ideas, todas llenas de tretas. Fue algo demasiado inesperado, porque el ambiente previo era de amor y de razón, era casi perfecto, era de mutua colaboración, pero cuando el amor toma de rehén a la cordura, es inevitable que dos grandes amigos pierdan la compostura.

La batalla duró varias horas, nadie daba su brazo a torcer. Él quería descubrir lo que ella guardaba en su interior, y aunque ella lo había llegado a querer -de aquel modo que muy pocos llegan a entender-, no quería seguir adelante. Ella, que en el fondo sentía temor, tan solo repetía: "no sigas, por favor, no me hagas retroceder".

Al caer la noche, y ya herido de gravedad, él cayó en su resolución final: "esta guerra no da para más, de este tonto corazón tan solo quedan pocas gotas, si tengo un ápice de esperanzas de ganar, debo aceptar mi derrota". Él fue rápido, no le dejó ni un segundo para reaccionar: "¡Basta de ocultar!, tú me importas mucho, no puedo dejarte de pensar, no digas que soy solo yo, que nunca me llegaste a amar. ¿Hasta dónde piensas llegar? ¿Cuánto más nos piensas lastimar?", sacrificando así su orgullo, esperando oir de ella su voluntad.

Él esperaba de ella una sonrisa, esperaba un destello de piedad, pero nunca ocurrió eso, en su reemplazo una lagrima cayó de sus ojos a causa de la gravedad. "¿Por qué eres tan idiota? Mi autodefensa te va a fagocitar. Esa autodefensa que evita la congoja, esa autodefensa que me impide llegarte a amar. ¡Date cuenta por favor! No quiero llegarte a lastimar, no me pidas arriesgar, yo no quiero entrar en una apuesta que arruinaría nuestra amistad". Así acabó la batalla, alejándose ellos de repente, hacia distintos destinos, se distanciaban mutua y lentamente, mientras que en ese campo tan perpetuo yacían dos corazones inertes. Pasó mucho tiempo y de ella no he oído nada, pero se dice que él, aquella noche, perdió algo más que su corazón y su amada; perdió la sonrisa, agachó la mirada, enterró sus sentimientos, cayó con la puñalada. Tonto fue él por querer entregarlo todo, tonta fue ella por temer al mañana.

Así es cuando se arriesga, amigo mío, así es cuando juegas al todo o nada, acá no gana quien mata a su enemigo, gana quien sabe cuándo despojarse de su arma. Y es que, no se trata de jugar a la suerte, es mucho más que oír una corazonada, se trata de un principio muy sencillo: solo el dolor te hará fuerte... ¿Te arriesgarás a la estocada?

martes, 9 de noviembre de 2010

Enfermiza presencia

Nuevamente, esta historia se vuelve a repetir. Y a pesar que eres lo que más detesto en este mundo -y lo sabes-, siempre regresas, y siempre lo harás.

No me di cuenta, me tomaste por sorpresa, como siempre, ¿cómo es que logras siempre regresar a mi vida? No te sentía desde hace mucho pero, hoy revives en mí cada doloroso momento que pasé a tu lado. Debo aceptarlo, es como si te conociera de siempre, porque siempre tienes el mismo efecto malsano en mí... quisiera ser menos vulnerable a tu existencia pero, aparentemente, no puedo.

Reapareciste hace unas semanas, de un modo tan inesperado y silencioso, sueles hacerlo y no sé como lo logras. Pensaba que tendrías una presencia pasajera, pero, nuevamente me equivoqué. Desde aquel momento mi mundo empezó a derrumbarse, las noches simplemente empezaron a hacerce más largas, mientras que lentamente me quitabas el poco sueño que tenía. Acabaste con mi tranquilidad, con mi salud, me quitaste las fuerzas, ahora siento que no puedo respirar, ¿es que acaso te agrada hacerme sufrir? Me siento enfermo, cansado, mi pecho está a punto de explotar, y todo, todo, absolutamente todo, ¡todo es por ti! Si es que tienes un poco de compasión, por favor, te lo pido una vez más, ¡déjame en paz!

Me enfermas...

Maldito asma.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Rutina/Explosión

Aún es muy temprano, quedan aún algunas horas para finjir que desperté (porque mamá cree que estoy dormido, pero en realidad, no pude dormir) y tenga que salir a la calle. Hoy tengo clases de Lenguajes de Programación y luego Sistemas Operativos. Conozco bien los pasos previos: tomaré las llaves, la mochila, el celular y me dispondré a batallar nuevamente, no con el mundo, sino con aquel sentimiento de Déjà vu que me invade cada semana. Sé que llegaré, me sentaré, oiré al profesor dar un millón de vueltas a una misma idea, jugueteando con su rayo láser frente a la pizarra, como si tuviera la intención de acabar con nuestra paciencia. Sé que fingiré por unos segundos que me estoy quedando dormido, solo para animar la vida, me dirá que vaya a lavarme la cara y aceptaré con mucho gusto, al fin y al cabo, es una materia sencilla. Sé que acabará la clase y regresaré a casa, encenderé la computadora, estudiaré para las clases de la tarde hasta la hora en que mamá me llame a almorzar, tenga que acercarme al comedor y ella me diga "Christian, estás muy relajado, ¡esfuérzate!". Quisiera que me crea cuando le digo que me esfuerzo demasiado día a día para no explotar al sentir que a veces me vuelvo esclavo de un orden que le da estabilidad a la vida pero que, lamentablemente, la vuelve DEMASIADO aburrida.

Y nuevamente, a modo de solución, planearé hacer un día diferente, intentaré cambiar las cosas, caminaré un poco en vez de tomar el autobús e intentaré perderme en mis pensamientos antes de llegar perderme en los de mis queridos profesores dentro de la universidad. No es la idea más creativa y, en realidad, quizás me desilusione avanzar y saber que, desde temprano, este orden se extiende más allá de mis narices. Sé que veré lo que siempre veo, otros rituales clásicos de la mañana, las mismas caras largas y somnolientas de cada día: niños con uniforme esperando en las esquinas, señoras mayores barriendo en las calles, panaderos de carretilla rondando por las avenidas y haciendo sonar su ensordecedora corneta... ¿Por qué el mundo es tan cuadriculado? ¿O quizás sea yo el que sienta que el mundo es aburrido?

Alguna vez una quinceañera amiga (algo adicta a la coca) me dijo: "¿te esfuerzas para ser tan excéntrico?", mientras que mi querida amiga Lizzie a veces me dice: "amiguito, a veces parece que te apestara la vida". Quiero decir que, intento mantenerme en un término medio a ambas opiniones, para poder salvarme del día a día del que hablo. Para ponerlo en términos sencillos, no me apesta la vida y, en realidad la adoro, pero por el bien de ella siempre es necesario uno o muchos que desatinen en la cuadrícula, gente con el coraje para hacer lo que otros no se atreven, gritar con sus acciones que el existir es una fiesta.

Hoy invoco al desorden, a hacer lo que normalmente no hacemos... ¿Por qué no?, el mundo necesita gente diferente, variada, que planee escaparse un fin de semana a alguna ciudad desconocida no muy lejana, solo con una mochila y 30 soles en el bolsillo, gente que salga del trabajo y vaya a la playa a surfear y ser uno solo con el mar, gente que corra mientras todos caminan y que se tropiece sin verguenza a que la multitud alrededor se ría, gente que sea capaz de tirarse a descansar sobre el grass de su universidad aunque muchos lo vean como bicho raro, gente que se atreva a sacar una guitarra en medio de la calle para deleitar su alma y la de los los transeúntes, aunque no se lo pidan.

Hoy es el día de salir de lo común, romper esas cadenas y hacer honor a todo aquello que no está programado, porque, somos pasajeros demasiado efímeros de esta vida, y es por eso que todo nuestro pensamiento no puede estar enfocado en el futuro. Vivamos el presente, hagamos problemas, ¡metamos terror! Será nuestro efervescente contra la acidez del día a día. A veces es muy necesario... hoy lo es para mí.