Nuevamente, esta historia se vuelve a repetir. Y a pesar que eres lo que más detesto en este mundo -y lo sabes-, siempre regresas, y siempre lo harás.
No me di cuenta, me tomaste por sorpresa, como siempre, ¿cómo es que logras siempre regresar a mi vida? No te sentía desde hace mucho pero, hoy revives en mí cada doloroso momento que pasé a tu lado. Debo aceptarlo, es como si te conociera de siempre, porque siempre tienes el mismo efecto malsano en mí... quisiera ser menos vulnerable a tu existencia pero, aparentemente, no puedo.
Reapareciste hace unas semanas, de un modo tan inesperado y silencioso, sueles hacerlo y no sé como lo logras. Pensaba que tendrías una presencia pasajera, pero, nuevamente me equivoqué. Desde aquel momento mi mundo empezó a derrumbarse, las noches simplemente empezaron a hacerce más largas, mientras que lentamente me quitabas el poco sueño que tenía. Acabaste con mi tranquilidad, con mi salud, me quitaste las fuerzas, ahora siento que no puedo respirar, ¿es que acaso te agrada hacerme sufrir? Me siento enfermo, cansado, mi pecho está a punto de explotar, y todo, todo, absolutamente todo, ¡todo es por ti! Si es que tienes un poco de compasión, por favor, te lo pido una vez más, ¡déjame en paz!
Me enfermas...
Me enfermas...

No hay comentarios :
Publicar un comentario