Aún es muy temprano, quedan aún algunas horas para finjir que desperté (porque mamá cree que estoy dormido, pero en realidad, no pude dormir) y tenga que salir a la calle. Hoy tengo clases de Lenguajes de Programación y luego Sistemas Operativos. Conozco bien los pasos previos: tomaré las llaves, la mochila, el celular y me dispondré a batallar nuevamente, no con el mundo, sino con aquel sentimiento de Déjà vu que me invade cada semana. Sé que llegaré, me sentaré, oiré al profesor dar un millón de vueltas a una misma idea, jugueteando con su rayo láser frente a la pizarra, como si tuviera la intención de acabar con nuestra paciencia. Sé que fingiré por unos segundos que me estoy quedando dormido, solo para animar la vida, me dirá que vaya a lavarme la cara y aceptaré con mucho gusto, al fin y al cabo, es una materia sencilla. Sé que acabará la clase y regresaré a casa, encenderé la computadora, estudiaré para las clases de la tarde hasta la hora en que mamá me llame a almorzar, tenga que acercarme al comedor y ella me diga "Christian, estás muy relajado, ¡esfuérzate!". Quisiera que me crea cuando le digo que me esfuerzo demasiado día a día para no explotar al sentir que a veces me vuelvo esclavo de un orden que le da estabilidad a la vida pero que, lamentablemente, la vuelve DEMASIADO aburrida.Y nuevamente, a modo de solución, planearé hacer un día diferente, intentaré cambiar las cosas, caminaré un poco en vez de tomar el autobús e intentaré perderme en mis pensamientos antes de llegar perderme en los de mis queridos profesores dentro de la universidad. No es la idea más creativa y, en realidad, quizás me desilusione avanzar y saber que, desde temprano, este orden se extiende más allá de mis narices. Sé que veré lo que siempre veo, otros rituales clásicos de la mañana, las mismas caras largas y somnolientas de cada día: niños con uniforme esperando en las esquinas, señoras mayores barriendo en las calles, panaderos de carretilla rondando por las avenidas y haciendo sonar su ensordecedora corneta... ¿Por qué el mundo es tan cuadriculado? ¿O quizás sea yo el que sienta que el mundo es aburrido?
Alguna vez una quinceañera amiga (algo adicta a la coca) me dijo: "¿te esfuerzas para ser tan excéntrico?", mientras que mi querida amiga Lizzie a veces me dice: "amiguito, a veces parece que te apestara la vida". Quiero decir que, intento mantenerme en un término medio a ambas opiniones, para poder salvarme del día a día del que hablo. Para ponerlo en términos sencillos, no me apesta la vida y, en realidad la adoro, pero por el bien de ella siempre es necesario uno o muchos que desatinen en la cuadrícula, gente con el coraje para hacer lo que otros no se atreven, gritar con sus acciones que el existir es una fiesta.
Hoy invoco al desorden, a hacer lo que normalmente no hacemos... ¿Por qué no?, el mundo necesita gente diferente, variada, que planee escaparse un fin de semana a alguna ciudad desconocida no muy lejana, solo con una mochila y 30 soles en el bolsillo, gente que salga del trabajo y vaya a la playa a surfear y ser uno solo con el mar, gente que corra mientras todos caminan y que se tropiece sin verguenza a que la multitud alrededor se ría, gente que sea capaz de tirarse a descansar sobre el grass de su universidad aunque muchos lo vean como bicho raro, gente que se atreva a sacar una guitarra en medio de la calle para deleitar su alma y la de los los transeúntes, aunque no se lo pidan.
Hoy es el día de salir de lo común, romper esas cadenas y hacer honor a todo aquello que no está programado, porque, somos pasajeros demasiado efímeros de esta vida, y es por eso que todo nuestro pensamiento no puede estar enfocado en el futuro. Vivamos el presente, hagamos problemas, ¡metamos terror! Será nuestro efervescente contra la acidez del día a día. A veces es muy necesario... hoy lo es para mí.
No hay comentarios :
Publicar un comentario