jueves, 30 de septiembre de 2010

En tierra de ciegos...

Es el clamor popular, es la noticia del momento: "las elecciones municipales". Este domingo más de 28 millones de peruanos (sin descontar los niños que no votan) deciden quiénes serán las personas que gobiernen nuestras ciudades y departamentos por los próximos 4 años, y, ¿saben?, es una emoción especial para mucha gente de mi generación, ya que será la primera vez que participemos en elecciones. Y es cierto, se siente en la universidad, en el messenger, en el facebook... ¡Somos adultos!, sí claro. Ahora, llegó el momento... Abramos los ojos, ¿oor quién rayos pensamos votar este domingo?

Desde mi perspectiva, y aunque mi paranoica tía diga que pareciera que me apesta la vida, creo que estas elecciones son una total decepción bajo la percepcion de una persona que ve más allá de las promesas de "conmigo en el gobierno, nuestra ciudad cambiará, todo mejorará", todas esas son patrañas.

Es algo triste, yo sinceramente no sé a quién elegir, sería todo más fácil si la persona que se lanzara dijera "yo planeo trabajar ad honorem. Al fin y al cabo, gano una millonada con mi universidad/mi empresa constructora/mi compañía de gaseosas" o si al menos dijera "¿saben?, generalmente los alcaldes o presidentes se llevan el 70% del presupuesto gubernamental al bolsillo. Yo solo pienso llevarme el 20%, de todos modos, sigue siendo una millonada suficiente como para llenar mi piscina de billetes de $100".

Lamentablemente, las cosas son así. ¿Tú crees que a ese candidato le interesa tus deudas en el banco? ¿Crees que los niños pobres de la ciudad y la tasa de analfabetismo quitan las ganas de dormir a ese pobre ser altruista? Dime, ¿de dónde sale la publicidad que ellos ponen?, pues, de su bolsillo, ¿y por qué?, porque pueden ganar mucho más de lo que invierte si es que fueran elegidos. Y con esto digo, ¡ya basta!, estoy harto de tanta publicidad mediocre, estoy harto de verdades a medias, estoy seguro que si chuponearan las llamadas telefónicas a los candidatos, tal como hicieron con la señora Lourdes Flores, nos enteraríamos de aberraciones increíbles, mucho peores que las que la persona en mención declaró. Aunque, finalmente, todo lo que escriba acá da igual, y eso es porque finalmente no podemos quedarnos sin mandatarios, porque aunque todo el mundo vote en blanco, habrá trampa por debajo de la mesa, porque estamos obligados a votar por quien robe menos o, como diría Jaime Bayly, "por el mal menor". Así es la lamentable idiosincrasia de la sociedad, no solo en el país.

Y, finalmente, y a modo optimista, diré "el mundo cambiará el día en que cada persona deje de imponer su bien personal y prime el bien común", pero, ¿a quién engaño?, si al fin y al cabo ni yo puedo hacerlo aún, ¿como esperar eso de aquellos payasos? Una bomba nuclear, por favor... Y pensaba votar en blanco, pero lo haré por quien sea, con tal que el actual gobierno no se repita.

PD: para la gente peruana, pueden informarse sobre quién puede que robe menos en la página de Infogob.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Ellas...

¿Quien no tiene una? Sí, me refiero a ellas, las mismas de siempre. Aquellas que difícilmente no existirían en nuestras vidas. Llegan a nosotros un día quizás inesperado, cambian todo a nuestro alrededor, incluso nuestras vidas. Llegamos al punto de creer que son especiales pero, ¿saben?, hoy no hablaré bien de ellas, porque simplemente me cansé de su existencia. Después de mucho tiempo he llegado a la conclusión que todas son iguales, al menos en una característica primordial: llegan a ti simple y llanamente para llenarte la vida de problemas.

Dime, ¿como llegó la tuya a ti?, las circunstancias son diferentes y, dependiendo de ello, te aseguro, que puedes llegar a quererla ciegamente con mucha más intensidad, pero, seamos pechos fríos el día de hoy y pensemos sin el corazón: llegan a tu vida, entran a ella y tú eres quien debe acoplarse a las de ellas, porque definitivamente ellas -te aseguro- no lo harán por ti. Les das cariño, les das parte de tu vida, pero a ellas no les interesa, ¿no lo crees?. Incluso, te aseguro, dales un poco de libertad y pronto estarán escapando de ti. Por otro lado, puedes encadenarlas, pero pasará un tiempo y puede que llegues a la idea filosófica que, en realidad, ellas te encadenaron a ti.

Si lo analizamos cronológicamente, suelen repetirse casos típicos en todos nosotros: al llegar ellas todo es felicidad, son tan tiernas, tan inofensivas, pero pasa el tiempo y, si es que llegan a establecerse incluso dentro de tu hogar, tienen la tendencia a destruir todo el esquema de orden que tenías en tu vida. En el peor de los casos, te verás obligado a darles un espacio personal. Al final, ¿quién crees que es el dominador?, ¿tú o ella?

Lo más gracioso de todo es que, muchas veces, ni siquiera entre ellas se entienden. Al menos yo, me he rendido en el intento, y tengo muchas palabras más sobre ellas en mi cabeza, pero, por amor a quienes las aman, dejaré de hablar de las mascotas. Disculpen si hoy estoy enojado con ellas, pero es que ya no soporto que la mía, un gato techero, maúlle como niño de 5 años cada madrugada.



¿Y por qué pongo este video?, porque lo escuchaba mientras escribía, porque suena bonito, ¡y porque se me pega la regalada gana!

jueves, 16 de septiembre de 2010

Saliva

Te tengo atorada en la garganta. Tienes un nombre, un rostro, pero ya no puedo distinguir la densidad de tu condensada alma...

Y hoy, una vez más quiero expulsarte, expectorarte pero, nuevamente, no puedo. Tengo miedo, miedo de hacerlo y sentir más dolor que tenerte dentro, miedo de no hacerlo y morirme de sed con el tiempo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

En el fondo...

"Lo sabes bien, lo que digo es verdad. Sigues sin aprender, sigues siendo víctima de la gravedad. Sigues subiendo a la misma tonta burbuja en la que vuelas sin rumbo y con una ilusión al timón. Luego se va, te deja en ella, a la deriva, y solo cuando llegas muy alto es cuando las mismas nubes, a las que tanto amas, se encargan de que tu burbuja explote y caigas, más abajo que el suelo, y que regreses a mí, sin nada más que una cicatriz abierta.

Hoy no tienes nada más que falsos sueños vehementes, una mirada perdida y una fe partida a la mitad y oculta bajo una falsa sonrisa. No... Hoy ya no gritas. Tu vida perdió esa sazón que hace delicioso al agridulce, tus ojos se pierden en un brillo que refleja tu visión hacia el pasado y enturbece tu mirada hacia el presente. No... Hoy vives pero no vives, porque te condenas en silencio a la obstinación, a una obsesión que ni tú puedes explicar. Lo sabes, eres infeliz y, lo peor de todo, es que me destrozas.

Te necesito, ¿lo sabes?, y me necesitas, ¡también lo sabes! ¿Por qué nos alejamos? Al menos, camina despacio, así puedo alcanzarte. Quédate a mi lado. ¿Qué dices?, ¡anímate!, vamos de la mano, prometo no soltarte, en las penas mantenerme aferrado y cuando tiembles, abrazarte... Dime, ¿al menos lo pensarás?"

Yo me pregunto, ¿qué le responderá el corazón al alma?

sábado, 11 de septiembre de 2010

3S-6C y el café en el cafetín


Hace unos minutos el sol decidió abandonarnos para dar paso a la noche. El clima está frío y yo estoy sentado en el cafetín de "la mejor universidad del norte del país". Tengo 3 horas de sano -pero aburrido- tiempo libre hasta entrar a modelar Software en la clase de las 8 p.m. Me rodean muchos seres, todos hablan un idioma distinto, no entiendo su jerga, cada uno se desenvuelve en su pequeño mundo personal basado en su presunto futuro laboral.

Se supone que es un cafetín, pero parece una feria:

En el rincón número 1 tenemos la sección modernidad, donde tenemos una exposición de laptops de alta calidad y de todas las marcas siendo utilizadas como cuadernos o calculadoras, ¿sabrán que existen los programas que utilizamos en Ingeniería de Sistemas?... En el rincón número 2 tenemos un desfile de modas: chicas con el cabello planchado, carteras de cuero, celular en mano. Me pregunto, ¿cómo harán aquellas pequeñas señoritas para no tener frío usando esa minifalda?... Y más allá, la sección número 3, es un tributo al arte: jóvenes con cartulinas gigantescas y cientos de instrumentos que bailan en sus mesas al compás del indie rock que solo yo puedo escuchar a través de mis audífonos.

¿Y yo?, yo me encuentro en el rincón 4: el rincón de Christian. Tengo un café caliente y un Doritos super económico, lo más accesible del menú para mi precaria economía. intenté resolver unos ejercicios de ingeniería económica, pero temo que este Excel sufra un derrame cerebral en esta pequeña laptop prestada. Había planeado, de modo alterno, descargar libros de nuestra súper "Aula Virtual", pero, con esta línea de Internet, probablemente complete mi cometido en aproximadamente 19 horas, así que, no creo que el administrador del cafetín me soporte tanto tiempo sin consumir nada. Finalmente, confinado a la impotencia tecnológica, me encuentro en un blogger que se tardó 5 minutos en atender a mi invocación.

Han pasado 3 semanas desde que empezó este nuevo ciclo en este nuevo recinto universitario después de haber realizado una gira de 2 años por la Universidad Nacional de Trujillo. Y, si hay algo que esta universidad me ha enseñado, es a disfrutar del grass al frente de la biblioteca como si fuera una cama de infinitas plazas e ignorar a los enlatados observadores. ¿Y la parte académica?, sabemos que tenemos a grandes profesionales del medio como profesores, lo malo es que enseñar a veces conlleva "algo más" que muy pocos de ellos tienen. Ayer conversaba con unos amigos y les decía, "si pudiera llevar a casa, tan solo una noche, a este profesor y tenerlo en mi cama...", sin dejarme completar la idea, algunos se escandalizaron y otros se mataron de risa, "...es que, sufro de insomnio y él en 5 minutos logra mandarme con Morfeo al mundo de Matrix, algo que ni siquiera una Diazepan logra en una hora".

Para complementar, tengo tres libros por leer, menos de una semana para lograrlo, nada que la mente de un soñador cachimbo haya idealizado aún para su futuro, y es que -otra cosa que aprendí-, la universidad tiene un régimen similar a un embudo: todos entran por la boca grande y muy pocos salen de él después del décimo filtro. La impureza se va quedando en cada una de las capas. Es duro, pero es la cruda verdad. Cada vez las salidas son más limitadas y el tiempo más reducido y, ya que no quiero ser una pepita, tengo que limar mis impurezas y, eso implica una mecanización de la cual ya estoy preso, basado en un sílabo presentado a inicio de ciclo que se cumplirá a cabalidad en las próximas 18 semanas si no queremos tener problemas. Cae la obligación de estudiar y, aunque no quiera hacerlo, lo haré, porque de eso depende mi futuro...

¿Vale la pena? Creo que sí. Al fin y al cabo, faltan pocos años… sé que puedo hacerlo y no creo morir descerebrado en el proceso.

martes, 7 de septiembre de 2010

[Bajas] Aspiraciones

Aún no ha salido el sol. Parece que la noche ha pedido horas extras y el pequeño Ronald se revuelca en la cama. Él no ha conciliado el sueño hoy y, al parecer, no tiene interés por luchar contra su insomnio ni aplicar vagas técnicas como el conteo de ovejas, tomar estimulantes o simplemente cerrar los ojos y esperar a que la suerte le sonría.

Después de un par de horas el sol se asoma en el horizonte. Es un nuevo triunfo en su diaria guerra nocturna. Prende la terma y toma un baño. El vapor empapa los cristales del espejo, estos se enturbian tanto como aquellos pensamientos que han rondado por su mente en estas semanas. "Parece que el agua está por acabarse, más vale que te apresures pequeño" le grita su trastocada conciencia. Sale del baño y rápidamente se viste, toma sus cosas y sale a estudiar. Hoy, nuevamente, no habrá desayuno, prefiere morirse de hambre y caminar al colegio antes que hablar con su abuela que hace unos días le dijo "inservible"; él sabe que ella la quiere, pero está harto de sus frases hirientes y espontáneas. Al fin y al cabo, a veces hay luchas justificadas que el humano puede confundir con el orgullo.

El camino no es largo, solo es media hora de caminata. Él puede lograr que el tiempo se vuelva imperceptible gracias al pequeño walkman que siempre trae consigo. Tiene el cassette de su grupo favorito y, por el camino, cada canción le recuerda un pequeño momento en su vida: alegrías, tristezas, verguenzas, obsequios, sueños no realizados así como pérdidas irreparables. "¿Acaso piensas llorar? ¿Para eso traes estos recuerdos? Idiota", su trastocada conciencia nuevamente le ha hablado, últimamente lucha con esta e intenta fomentar la cordura entre tanta insensatez.

Ha llegado al colegio. En el tercer piso su salón lo espera: 42 alumnos, 1 profesor, miles de esperanzas postradas entre 4 paredes -diría la sociedad-. Entra y se sienta en la tercera fila y la tercera columna ya que sabe que es el sitio perfecto para la gente "promedio". A pesar de eso, la gente sabe su habilidad con las ciencias, muchos se acercan y le piden ayuda. Él abre su cuaderno y recita las características de una compleja tabla periódica, algunos le responden "¡gracias, amigo!" y él solo asienta la cabeza, al fin y al cabo, después de tantos años le resulta difícil definir amigo, quizás simplemente no quiera hacerlo ya que muchas veces pareciera significar ser "la persona útil del momento".

Ha empezado la clase, hoy toca el curso de Filosofía. El profesor ha dibujado hábilmente un árbol en la pizarra con tizas verde y marrón, una semilla con tiza roja, y finalmente escribió: "El colegio es un árbol y ustedes nuestros frutos. ¿Cómo se ven ustedes dentro de 10 años?", las respuestas no se hicieron esperar:

- En Japón haciendo juegos de computador -dijo Pedrito-.
- En una veterinaria salvando perritos -dijo Sandra-.
- En el sillón presidencial, haciendo de mi país un lugar mejor -dijo Luis-.

Finalmente llegó el turno del pequeño Ronald. Se formó un silencio prolongado y asfixiante en el salón, de aquellos en los que se podría sentir el viento siendo cortado con la respiración. Este silencio se rompió, intempestivamente, con un: "es una pregunta estúpida y sin fundamentos". En ese momento, el aula "explotó"... El profesor, aunque molesto, era amante de los debates y las argumentaciones, así que sentenció un amenazante "explícate o te vas".
La respuesta no se hizo esperar: "si yo ni siquiera sé lo que pasará conmigo el día de mañana, ¿cómo espera que sueñe con un futuro?, hoy ni siquiera supe si llegaría el amanecer, caminé hasta acá por un largo recorrido esperando el ver la silueta de este edificio. Desde mi niñez he visto gente morir, sueños derrumbados, empresas caídas de la noche a la mañana, familiares que perdieron todo, hasta su reputación, por simples errores rutinarios... ¿y usted espera que piense en mi futuro?, cuando ni siquiera he empezado a pensar en mi presente, pobre iluso...". Al finalizar, tan solo una lágrima era lo único que parecía que tenía vida, corriendo y deslizándose lentamente por las mejillas del pequeño, mientras el profesor tragaba su saliva como si fuera una manzana atascada en su garganta.

Pobre Ronald, pobre niño sin felicidad. Su resentimiento ennegreció su corazón. ¿Es que nadie lo abrazó cuando gritaba compasión?, ¿en quién confió cuando necesitó un consejo?, hoy solo es un cúmulo de malos recuerdos amarrados y entrelazados, donde apenas pasa la luz de Dios, pero esta luz es insuficiente. A veces los pequeños rayos de esperanza se pierden entre los kilómetros de oscuridad e incertidumbre.

Hoy, prometo hacer brillar mi corazón. Encenderé una linterna en tu nombre, pequeño.