sábado, 11 de septiembre de 2010

3S-6C y el café en el cafetín


Hace unos minutos el sol decidió abandonarnos para dar paso a la noche. El clima está frío y yo estoy sentado en el cafetín de "la mejor universidad del norte del país". Tengo 3 horas de sano -pero aburrido- tiempo libre hasta entrar a modelar Software en la clase de las 8 p.m. Me rodean muchos seres, todos hablan un idioma distinto, no entiendo su jerga, cada uno se desenvuelve en su pequeño mundo personal basado en su presunto futuro laboral.

Se supone que es un cafetín, pero parece una feria:

En el rincón número 1 tenemos la sección modernidad, donde tenemos una exposición de laptops de alta calidad y de todas las marcas siendo utilizadas como cuadernos o calculadoras, ¿sabrán que existen los programas que utilizamos en Ingeniería de Sistemas?... En el rincón número 2 tenemos un desfile de modas: chicas con el cabello planchado, carteras de cuero, celular en mano. Me pregunto, ¿cómo harán aquellas pequeñas señoritas para no tener frío usando esa minifalda?... Y más allá, la sección número 3, es un tributo al arte: jóvenes con cartulinas gigantescas y cientos de instrumentos que bailan en sus mesas al compás del indie rock que solo yo puedo escuchar a través de mis audífonos.

¿Y yo?, yo me encuentro en el rincón 4: el rincón de Christian. Tengo un café caliente y un Doritos super económico, lo más accesible del menú para mi precaria economía. intenté resolver unos ejercicios de ingeniería económica, pero temo que este Excel sufra un derrame cerebral en esta pequeña laptop prestada. Había planeado, de modo alterno, descargar libros de nuestra súper "Aula Virtual", pero, con esta línea de Internet, probablemente complete mi cometido en aproximadamente 19 horas, así que, no creo que el administrador del cafetín me soporte tanto tiempo sin consumir nada. Finalmente, confinado a la impotencia tecnológica, me encuentro en un blogger que se tardó 5 minutos en atender a mi invocación.

Han pasado 3 semanas desde que empezó este nuevo ciclo en este nuevo recinto universitario después de haber realizado una gira de 2 años por la Universidad Nacional de Trujillo. Y, si hay algo que esta universidad me ha enseñado, es a disfrutar del grass al frente de la biblioteca como si fuera una cama de infinitas plazas e ignorar a los enlatados observadores. ¿Y la parte académica?, sabemos que tenemos a grandes profesionales del medio como profesores, lo malo es que enseñar a veces conlleva "algo más" que muy pocos de ellos tienen. Ayer conversaba con unos amigos y les decía, "si pudiera llevar a casa, tan solo una noche, a este profesor y tenerlo en mi cama...", sin dejarme completar la idea, algunos se escandalizaron y otros se mataron de risa, "...es que, sufro de insomnio y él en 5 minutos logra mandarme con Morfeo al mundo de Matrix, algo que ni siquiera una Diazepan logra en una hora".

Para complementar, tengo tres libros por leer, menos de una semana para lograrlo, nada que la mente de un soñador cachimbo haya idealizado aún para su futuro, y es que -otra cosa que aprendí-, la universidad tiene un régimen similar a un embudo: todos entran por la boca grande y muy pocos salen de él después del décimo filtro. La impureza se va quedando en cada una de las capas. Es duro, pero es la cruda verdad. Cada vez las salidas son más limitadas y el tiempo más reducido y, ya que no quiero ser una pepita, tengo que limar mis impurezas y, eso implica una mecanización de la cual ya estoy preso, basado en un sílabo presentado a inicio de ciclo que se cumplirá a cabalidad en las próximas 18 semanas si no queremos tener problemas. Cae la obligación de estudiar y, aunque no quiera hacerlo, lo haré, porque de eso depende mi futuro...

¿Vale la pena? Creo que sí. Al fin y al cabo, faltan pocos años… sé que puedo hacerlo y no creo morir descerebrado en el proceso.

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