¿Quien no tiene una? Sí, me refiero a ellas, las mismas de siempre. Aquellas que difícilmente no existirían en nuestras vidas. Llegan a nosotros un día quizás inesperado, cambian todo a nuestro alrededor, incluso nuestras vidas. Llegamos al punto de creer que son especiales pero, ¿saben?, hoy no hablaré bien de ellas, porque simplemente me cansé de su existencia. Después de mucho tiempo he llegado a la conclusión que todas son iguales, al menos en una característica primordial: llegan a ti simple y llanamente para llenarte la vida de problemas.
Dime, ¿como llegó la tuya a ti?, las circunstancias son diferentes y, dependiendo de ello, te aseguro, que puedes llegar a quererla ciegamente con mucha más intensidad, pero, seamos pechos fríos el día de hoy y pensemos sin el corazón: llegan a tu vida, entran a ella y tú eres quien debe acoplarse a las de ellas, porque definitivamente ellas -te aseguro- no lo harán por ti. Les das cariño, les das parte de tu vida, pero a ellas no les interesa, ¿no lo crees?. Incluso, te aseguro, dales un poco de libertad y pronto estarán escapando de ti. Por otro lado, puedes encadenarlas, pero pasará un tiempo y puede que llegues a la idea filosófica que, en realidad, ellas te encadenaron a ti.
Si lo analizamos cronológicamente, suelen repetirse casos típicos en todos nosotros: al llegar ellas todo es felicidad, son tan tiernas, tan inofensivas, pero pasa el tiempo y, si es que llegan a establecerse incluso dentro de tu hogar, tienen la tendencia a destruir todo el esquema de orden que tenías en tu vida. En el peor de los casos, te verás obligado a darles un espacio personal. Al final, ¿quién crees que es el dominador?, ¿tú o ella?
Lo más gracioso de todo es que, muchas veces, ni siquiera entre ellas se entienden. Al menos yo, me he rendido en el intento, y tengo muchas palabras más sobre ellas en mi cabeza, pero, por amor a quienes las aman, dejaré de hablar de las mascotas. Disculpen si hoy estoy enojado con ellas, pero es que ya no soporto que la mía, un gato techero, maúlle como niño de 5 años cada madrugada.
¿Y por qué pongo este video?, porque lo escuchaba mientras escribía, porque suena bonito, ¡y porque se me pega la regalada gana!
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