miércoles, 15 de septiembre de 2010

En el fondo...

"Lo sabes bien, lo que digo es verdad. Sigues sin aprender, sigues siendo víctima de la gravedad. Sigues subiendo a la misma tonta burbuja en la que vuelas sin rumbo y con una ilusión al timón. Luego se va, te deja en ella, a la deriva, y solo cuando llegas muy alto es cuando las mismas nubes, a las que tanto amas, se encargan de que tu burbuja explote y caigas, más abajo que el suelo, y que regreses a mí, sin nada más que una cicatriz abierta.

Hoy no tienes nada más que falsos sueños vehementes, una mirada perdida y una fe partida a la mitad y oculta bajo una falsa sonrisa. No... Hoy ya no gritas. Tu vida perdió esa sazón que hace delicioso al agridulce, tus ojos se pierden en un brillo que refleja tu visión hacia el pasado y enturbece tu mirada hacia el presente. No... Hoy vives pero no vives, porque te condenas en silencio a la obstinación, a una obsesión que ni tú puedes explicar. Lo sabes, eres infeliz y, lo peor de todo, es que me destrozas.

Te necesito, ¿lo sabes?, y me necesitas, ¡también lo sabes! ¿Por qué nos alejamos? Al menos, camina despacio, así puedo alcanzarte. Quédate a mi lado. ¿Qué dices?, ¡anímate!, vamos de la mano, prometo no soltarte, en las penas mantenerme aferrado y cuando tiembles, abrazarte... Dime, ¿al menos lo pensarás?"

Yo me pregunto, ¿qué le responderá el corazón al alma?

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