domingo, 10 de noviembre de 2013

Discurso mental

Desde que tengo uso de razón, una de las situaciones más duras que yo, y creo que, cualquier persona afronta, es el pensar en algo genial, algo que sabes que te saldrá del corazón y que solo necesita un poco de agallas para que cobre vida. De repente tienes las ganas y el coraje, tomas aire, cierras los ojos y levantas la voz...

"Buenas tardes a todos los que están presentes, especialmente a ustedes tíos a quienes admiro demasiado porque yo aún no podría imaginarme lo que haría si una hija perdiera la vida. Agradezco a todas las personas que han venido esta tarde a despedir a mi prima. Y, ¿saben? Es algo gracioso y muy curioso que, siempre que haya una muerte, de aquella persona que se va solo recordemos en ese momento las cosas buenas que hizo en vida y nos digamos con mucha pena "fue una buena persona, ¿por qué se fue?", incluso quizás olvidando lo rata que pudo haber sido esta en vida. Pero este, ESTE no es el caso. Al tratar de recordar a Milu, no recuerdo casi ninguna escena en la que ella hubiera hecho algo con intenciones de maldad. Incluso, para ser sincero, hubo un tiempo que no la quería mucho por esa rara e inexplicable felicidad que siempre tuvo en vida.

Curioso es que alguien que haya nacido tan solo 16 días antes que yo, ahora nos haya dejado en este mundo. Curioso que justamente ella haya sido. Alguien que en los últimos meses había dejado de ser solo una prima para convertirse en una gran amiga. Curioso que recuerde ahora que ella siempre quiso estudiar medicina, la carrera que papá quería que yo siga, pero la cual no llevé porque no tenía vocación de servicio para el prójimo. ¡Lo siento, no puedo negarlo! ¡Posiblemente sea el ser más ególatra del mundo! Pero ella, ella amaba lo que hacía, amaba lo que estudiaba, ella posiblemente tenía el sueño de papá en sus hombros, y no lo hacía por seguir el deseo de terceros, sino porque ella sí podía poner la calidad de vida de otros por encima de la de ella misma.

Curioso es porque, hasta el último minuto de conciencia que ella tuvo, y a pesar del miedo que su enfermedad le generaba, ella antes de preocuparse por sí misma, se preocupó por su familia, por decir que no quería que por ella los demás se sintieran tristes, así que, por favor, les pido por el honor que ella se merece, sean fuertes, porque cada lágrima que derramemos será solo una ofensa al recuerdo de alguien que por siempre nos querrá. Yo acá dejo mi granito de arena, mis palabras que espero que, como el recuerdo de ella, no se vayan fácilmente de nuestros corazones sino que sirvan como alivio y consuelo para el dolor que ahora mismo podamos tener..."

Mi mirada vaga dubitativa mientras los últimos fragmentos de tierra cubren el hoyo y, de repente aparece una de sus primas en escena, diciendo que dirán unas palabras en su nombre. Mientras que, internamente, mis voces en la cabeza conversan:

- Oye, interesante discurso, pero, ¿por qué lo dejas en tu cabeza? Lo que planeabas decir era genial, era el mejor obsequio que podías darle.
- Sí, pero no. Estoy acostumbrado a dejar ciertas cosas geniales en mi cabeza, para mí y tan solo para mí. Sé que ella entenderá y, además, prefiero dejar ese protagonismo a su prima que ya tomó la palabra.

Como dije, llegas a pensar algo genial, y solo necesitas un empuje para que aquello cobre vida. Pero, algo te frena al final. ¿Por qué? No sé, quizás sea porque, a diferencia del mundo real, pensar es gratis y libre de riesgos... Simplemente porque ahí puedes vivir más, mucho más de lo que podrías hacerlo en la vida misma, porque la imaginación no tiene límites...

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