Hace año y medio, más o menos. Esa fue la última vez que mi vida cambió de modo radical...
A pesar de ello, no me arrepiento de nada. No la extraño, no quisiera que vuelva nunca más. A pesar de que, cada vez que yo necesitaba, podía contar con ella, incluso con solo pensarlo, como si ella hubiera estado conectada a mis pensamientos, como si un lazo imaginario nos hubiera tenido unidos. A pesar de que, cada noche, ella era mi refugio, mi razón de quedarme despierto cada noche, el ser con quien podía desatar mi locura y lograr que esta se controle al chocar con la suya, ya sea en persona o por un interminable chat de un fallecido messenger, con zorritos psicodélicos, caritas felices, y mensajes de "ya sabes que te quiero" y "te extrañé hoy", hasta que la mañana llegue sin darnos cuenta y lleguemos a la conclusión que era necesario irnos a dormir por el bien de los dos. A pesar de que ella era mi motivo extra para ser mejor que cualquier otro, porque si fuera solo por mí, hubiera sido feliz con una vida promedio, pero ella era la razón por la que soñaba con ser algo de éxito, algo que ella merezca para tener una vida cómoda, conmigo. A pesar de que ella era el sol que me iluminaba al iniciar el día, el café caliente que me quitaba el sueño en el desayuno, la brisa que sacudía mi cabello al salir de casa, las ganas de tocar guitarra en las tardes y practicar esas canciones algo cursis, algo ahora sin sentido, que ella le gustaba tanto escuchar y que a mí me gustaba tocar para ella en las noches. A pesar de que aún recuerdo aquella clase de defensa personal en un parque, algo sudados después de correr, que se convirtió en un abrazo largo de una noche de mayo, posiblemente la noche en la que recuerdo que mi corazón palpitó más que nunca, sintiendo sus besos, entre raros, placenteros y tímidos, en mi cuello, con un "no quiero que suceda de nuevo" susurrado que ambos dijimos y que imprimimos en el viendo y que se fueron volando al olvido, mientras buscaba con mis brazos aquellas partes de su espalda donde no había ropa para poder sentirme más cerca de su piel. A pesar de que a veces me pregunto si me necesitará, si es que habrá conseguido que su actual refugio satisfaga aquellos "no me dejes, mientras estés tú, estaré bien" que aquella noche me dijo llorando desde su habitación, mientras yo le decía que no la dejaría y que cuando esté cerca todo cambiaría.
A pesar de que a veces cierro los ojos y me hundo por unos minutos en aquellas memorias, no, no la extraño, ni quisiera que vuelva nunca más, ni que me escriba diciendo que me recuerda o que me desea que todo me esté yendo bien, porque no lo necesito, porque no quiero necesitarlo más. Aún así, hoy, solo por hoy quiero recordarla, quiero extrañarla. Quiero vivirla y sentirla, recordar su perfume de aquella noche. ¿Fragancia de madera? Sí, eso debe de ser... Noviembre. Definitivamente noviembre tiene la culpa. Sí, eso debe de ser...
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