jueves, 21 de noviembre de 2013

En paralelo

No es necesario hacer un estudio estadístico para imaginarse aquello que seguramente está pasando ahora mismo en otros lugares del mundo. A veces es solo cuestión de tomarse un minuto de tu vida, y pensarlo...

Te aseguro que, mientras estás leyendo esto, al menos un niño en la calle ha sonreído porque recibió de alguien una moneda con la cual podrá hacer magia para alimentar a sus hermanos, después de días sin haber comido bien. Quizás en otro lado, en este preciso instante, una mujer de 50 años ha dejado de llorar después de superar, después de algunos años, la muerte de su esposo con quien tuvo más de 20 años de matrimonio, luego de ver la sonrisa de su primer nieto que acaba de nacer. Por otro lado, en alguna parte del mundo, un adulto trata de ser fuerte y seguir adelante después de que su hija de 20 años perdió la vida en un accidente, pero aún así sonríe, porque él sabía que una de las razones de vida de aquella hija era hacerlo feliz y que se sienta por siempre orgulloso de ella.

Tantas historias extremas, tanta gente que ha elegido salir adelante a pesar de todo. Y mientras tanto, en paralelo, tú... Tú que, de seguro, tienes todo lo básico en la vida, ¿lloras porque tu flaco(a) te dejó porque fue tan baboso(a) de no valorarte? O peor aún, ¿a veces piensas en suicidarte porque tu vida no tiene sentido o porque no encuentras una razón a la vida y te martirizas con eso día a día?, ¿o acaso estás haciendo un berrinche porque no te han comprado la ropa que querías?... Muchas veces nos ahogamos en un vaso de agua y, peor aún, tenemos la desfachatez de decir "no te metas en mi vida, porque Dios nos da problemas a la medida de cada uno"; pues, te aseguro que ese niño que hoy subió a tu microbus a cantarte un par de canciones para ganarse una propina, en vez de estar estudiando en un colegio, NO piensa lo mismo.

Y entonces, ¿qué hacer? Yo creo que, el solo vivir ya es un milagro genial, el despertar, el sentir la brisa de la mañana rozar mis mejillas, el poder gritar a mamá que se despierte para desayunar juntos y que, con cariño y algo de sueño, ella prepare el desayuno y me desee un buen día. Creo que es genial el tener amigos que me llamen al celular y me pregunten cómo va mi día y me digan para salir y pasarla juntos. Poder llegar a casa y que mi perra se emocione de verme y me llene de lengüetazos la cara. Tener comida en la olla o sino, en su defecto, algunos huevos para freír por si tengo hambre...

Quizás, lo único que necesitamos, es ver más de cerca los detalles, adorar aquellas pequeñas cosas que usualmente consideramos cotidianas y, con eso, motivarnos a luchar por aquello que aún no tenemos. ¡Cómo odiar así la vida! Piénsalo y sé feliz, porque, como siempre digo en este medio virtual, un minuto de tu vida que lo inviertas en sufrir, es un minuto de vida perdido por el que, tarde o temprano, te lamentarás de que nunca volverá...

Por favor, sonríe, ¿sí? :)

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