Esperé un momento oportuno para esto. La verdad, es que, desde hace días quería hacerlo pero creí que -quizás- no debía arruinar tu sábado ni el viernes previo a este. Es por eso que hoy vengo alegremente a decir "hola", espero la estés pasando genial. Y, aunque hace mucho que no te recordaba, siento que noviembre llegó a mí como un balde de agua fría en el que tu nombre se sentía como cubitos de hielo que buscaron causarme temporalmente moretones en mis pensamientos en los últimos días.
Era inevitable, este mes tiene sabor a ti. Sabor a recuerdos de parques de diversiones, recuerdos de abrazos largos, de sorpresas mal elaboradas... Recuerdos de tus lágrimas en la noche, encerradas en una habitación, temores y odios previos al 24, mezclados con mis intentos de hacerte sonreír, una carta en un cuarto 2 pisos abajo, una llamada al celular, tú pidiéndome que no te deje y yo repitiendo "nunca"... La verdad, si me lo preguntas, no esperaba que las cosas sean como ahora, no esperaba ni siquiera sobrevivir... Qué tonto, ¿no? Quizás hasta ese punto llegué (quizás entonces se justifica que él te haya dicho que yo tenía problemas mentales y tú nunca me hayas defendido como "leona"), pero hoy, con la herida ya sanada, solo quería llegar aquí, a esta, nuestra zona neutral, donde puedo decir que "puede que esto no sea para ti" y quizás, así, decir algunas cosas que sentí que cuando ambos nos distanciamos no quedaron muy bien aclaradas...
Pocos días después de todo, me enteré de ti y, desde el fondo de mi corazón, nunca sentí tanta ira y tanta felicidad a la vez. Siempre te dije que solo me importaba que seas feliz y, no mentí, ahora lo eres. Creo que fue justificado el haber hecho lo que hice, tragarme la culpa y ser "el peor ser sobre la faz de la Tierra, el patán, quien no merece amigos pero tampoco tu odio", aún creo y siento que eso fue el detonante para que por fin tomes decisiones. Es fácil que un solo acto, una sola excusa, borre todo lo sucedido en 3 años... No lo creía, hasta que lo viví contigo. Pero me satisface, en realidad. Esta infantil idea de ser un héroe silencioso para ti ha dado vueltas por mi mente todos estos meses, y se siente bien. Gracias a ti, llegué a completar dos conceptos que siempre trataba de evitar y que ahora predico a mucha gente:
- Quien te quiere, te quiere. No hay medias tintas, no hay "elección entre mi libertad y mi felicidad", todos somos libres de ser felices y sabemos lo que nos hace felices.
- Vivir el presente y no esperar por un futuro que no está ni siquiera un poco asegurado. Los sueños solo son caricias que te acurrucan y te adormecen, te alejan de la realidad, si no tienes a alguien lo suficientemente fuerte y valioso que te mantenga despierto.
Y en verdad, aunque dolió mucho matar sueños, reemplazarlos por otros, fue necesario. Te agradezco lo que vivimos, me completaste, me hiciste la persona que soy ahora. A veces me pregunto si es que aún tendrás esa pulsera guardada en algún lugar, o cada obsequio y carta que te di, espero los hayas quemado, no sería bueno que tengas cosas que te amarren -de un modo u otro- a mí. Yo por mi parte borré todo rastro tuyo que tenía: fotos, millones de conversaciones, por suerte no tuve que tirar regalos, ya que nunca me diste alguno, creo que a largo plazo fue bueno que esperes el regalo correcto e inolvidable que llegó finalmente de modo intangible. No hay rencores, era necesario y lo sabes, de todos modos, mantengo las palabras que te dije al despedirme la primera vez: no regreses -aunque sé que no lo harás, gracias a "lo que sea que creas"-, y en verdad me alegro mucho de saber que no lo harías, pero si alguna vez lo pensaste hacer, por favor, por los retazos de aprecio que aún me tengas, no lo hagas. A veces, prefiero pensar que simplemente desapareciste, moriste, y se siente bien mantener algunos bonitos recuerdos e ignorar los malos, como se hace con los difuntos. No lo tomes a mal, es un bonito modo de aún apreciarte. En fin, te sigo dejando a mi antiguo Dios y mis bendiciones para ti, de todos modos, a mí ya no me sirven desde hace mucho que aprendí a andar por mi cuenta y me va demasiado bien.
Quisiera darle un bonito final a esta especie de carta, pero, no, no tengo ganas. El falso artista murió cuando su musa lo asesinó. Poético, ¿no crees?
PD: lamento que no haya sonado tierno, aunque espero que no hayas pensado que era agresivo o despectivo. Considéralo neutral. Cuídate, ¿sí?. aunque sigo sabiendo que siempre lo haces y lo harás =).
- Quien te quiere, te quiere. No hay medias tintas, no hay "elección entre mi libertad y mi felicidad", todos somos libres de ser felices y sabemos lo que nos hace felices.
- Vivir el presente y no esperar por un futuro que no está ni siquiera un poco asegurado. Los sueños solo son caricias que te acurrucan y te adormecen, te alejan de la realidad, si no tienes a alguien lo suficientemente fuerte y valioso que te mantenga despierto.
Y en verdad, aunque dolió mucho matar sueños, reemplazarlos por otros, fue necesario. Te agradezco lo que vivimos, me completaste, me hiciste la persona que soy ahora. A veces me pregunto si es que aún tendrás esa pulsera guardada en algún lugar, o cada obsequio y carta que te di, espero los hayas quemado, no sería bueno que tengas cosas que te amarren -de un modo u otro- a mí. Yo por mi parte borré todo rastro tuyo que tenía: fotos, millones de conversaciones, por suerte no tuve que tirar regalos, ya que nunca me diste alguno, creo que a largo plazo fue bueno que esperes el regalo correcto e inolvidable que llegó finalmente de modo intangible. No hay rencores, era necesario y lo sabes, de todos modos, mantengo las palabras que te dije al despedirme la primera vez: no regreses -aunque sé que no lo harás, gracias a "lo que sea que creas"-, y en verdad me alegro mucho de saber que no lo harías, pero si alguna vez lo pensaste hacer, por favor, por los retazos de aprecio que aún me tengas, no lo hagas. A veces, prefiero pensar que simplemente desapareciste, moriste, y se siente bien mantener algunos bonitos recuerdos e ignorar los malos, como se hace con los difuntos. No lo tomes a mal, es un bonito modo de aún apreciarte. En fin, te sigo dejando a mi antiguo Dios y mis bendiciones para ti, de todos modos, a mí ya no me sirven desde hace mucho que aprendí a andar por mi cuenta y me va demasiado bien.
Quisiera darle un bonito final a esta especie de carta, pero, no, no tengo ganas. El falso artista murió cuando su musa lo asesinó. Poético, ¿no crees?
PD: lamento que no haya sonado tierno, aunque espero que no hayas pensado que era agresivo o despectivo. Considéralo neutral. Cuídate, ¿sí?. aunque sigo sabiendo que siempre lo haces y lo harás =).












