lunes, 26 de noviembre de 2012

Hola

Esperé un momento oportuno para esto. La verdad, es que, desde hace días quería hacerlo pero creí que -quizás- no debía arruinar tu sábado ni el viernes previo a este. Es por eso que hoy vengo alegremente a decir "hola", espero la estés pasando genial. Y, aunque hace mucho que no te recordaba, siento que noviembre llegó a mí como un balde de agua fría en el que tu nombre se sentía como cubitos de hielo que buscaron causarme temporalmente moretones en mis pensamientos en los últimos días.

Era inevitable, este mes tiene sabor a ti. Sabor a recuerdos de parques de diversiones, recuerdos de abrazos largos, de sorpresas mal elaboradas... Recuerdos de tus lágrimas en la noche, encerradas en una habitación, temores y odios previos al 24, mezclados con mis intentos de hacerte sonreír, una carta en un cuarto 2 pisos abajo, una llamada al celular, tú pidiéndome que no te deje y yo repitiendo "nunca"... La verdad, si me lo preguntas, no esperaba que las cosas sean como ahora, no esperaba ni siquiera sobrevivir... Qué tonto, ¿no? Quizás hasta ese punto llegué (quizás entonces se justifica que él te haya dicho que yo tenía problemas mentales y tú nunca me hayas defendido como "leona"), pero hoy, con la herida ya sanada, solo quería llegar aquí, a esta, nuestra zona neutral, donde puedo decir que "puede que esto no sea para ti" y quizás, así, decir algunas cosas que sentí que cuando ambos nos distanciamos no quedaron muy bien aclaradas...

Pocos días después de todo, me enteré de ti y, desde el fondo de mi corazón, nunca sentí tanta ira y tanta felicidad a la vez. Siempre te dije que solo me importaba que seas feliz y, no mentí, ahora lo eres. Creo que fue justificado el haber hecho lo que hice, tragarme la culpa y ser "el peor ser sobre la faz de la Tierra, el patán, quien no merece amigos pero tampoco tu odio", aún creo y siento que eso fue el detonante para que por fin tomes decisiones. Es fácil que un solo acto, una sola excusa, borre todo lo sucedido en 3 años... No lo creía, hasta que lo viví contigo. Pero me satisface, en realidad. Esta infantil idea de ser un héroe silencioso para ti ha dado vueltas por mi mente todos estos meses, y se siente bien. Gracias a ti, llegué a completar dos conceptos que siempre trataba de evitar y que ahora predico a mucha gente:
- Quien te quiere, te quiere. No hay medias tintas, no hay "elección entre mi libertad y mi felicidad", todos somos libres de ser felices y sabemos lo que nos hace felices.
- Vivir el presente y no esperar por un futuro que no está ni siquiera un poco asegurado. Los sueños solo son caricias que te acurrucan y te adormecen, te alejan de la realidad, si no tienes a alguien lo suficientemente fuerte y valioso que te mantenga despierto.

Y en verdad, aunque dolió mucho matar sueños, reemplazarlos por otros, fue necesario. Te agradezco lo que vivimos, me completaste, me hiciste la persona que soy ahora. A veces me pregunto si es que aún tendrás esa pulsera guardada en algún lugar, o cada obsequio y carta que te di, espero los hayas quemado, no sería bueno que tengas cosas que te amarren -de un modo u otro- a mí. Yo por mi parte borré todo rastro tuyo que tenía: fotos, millones de conversaciones, por suerte no tuve que tirar regalos, ya que nunca me diste alguno, creo que a largo plazo fue bueno que esperes el regalo correcto e inolvidable que llegó finalmente de modo intangible. No hay rencores, era necesario y lo sabes, de todos modos, mantengo las palabras que te dije al despedirme la primera vez: no regreses -aunque sé que no lo harás, gracias a "lo que sea que creas"-, y en verdad me alegro mucho de saber que no lo harías, pero si alguna vez lo pensaste hacer, por favor, por los retazos de aprecio que aún me tengas, no lo hagas. A veces, prefiero pensar que simplemente desapareciste, moriste, y se siente bien mantener algunos bonitos recuerdos e ignorar los malos, como se hace con los difuntos. No lo tomes a mal, es un bonito modo de aún apreciarte. En fin, te sigo dejando a mi antiguo Dios y mis bendiciones para ti, de todos modos, a mí ya no me sirven desde hace mucho que aprendí a andar por mi cuenta y me va demasiado bien.

Quisiera darle un bonito final a esta especie de carta, pero, no, no tengo ganas. El falso artista murió cuando su musa lo asesinó. Poético, ¿no crees?

PD: lamento que no haya sonado tierno, aunque espero que no hayas pensado que era agresivo o despectivo. Considéralo neutral. Cuídate, ¿sí?. aunque sigo sabiendo que siempre lo haces y lo harás =).

martes, 20 de noviembre de 2012

Cine (parte 1): ¿Cómo hacer una película de terror?

Uno de mis gustos más pasionales en esta vida es el cine. De hecho, amo gastar -cada semana- mis 5 monedas y destrozar agresivamente la cartelera. Creo que es gratificante que te pregunten, "¿Y cuál película de la cartelera me recomiendas?", para entonces bombardear con millones de críticas al respecto. El problema es que, actualmente, la mayoría de películas se han hecho solo para pasar el rato y solo eso, nada más, mientras que solo 3 o 4 de ellas entre todas las que se publiquen en el año pasarán quizás a volverse un icono del cine a futuro. Como sea, el asunto es que hoy me enfocaré en hablar sobre un género en específico: Terror...

martes, 13 de noviembre de 2012

Solo quería escribir...

Aún siento como si hace media hora hubiera sido de mañana, haya despertado y tomado el desayuno mientras mamá me decía, entre gritando y preocupada, que no debo andar sin camiseta y debo tomar la medicina para el asma. Las clases pasaron casi volando y ya es casi la medianoche... En realidad, no sé cómo es que se hizo tan tarde y está por empezar un nuevo día. Últimamente las cosas se han movido de un modo graciosamente automático, y aunque quizás debería sentirme mal por ello, no es así. De hecho, sé lo que quiero en la vida y sé las cosas que me motivan a seguir adelante, pero me he acostumbrado tanto a ellas que siento que todo cae, día a día, por su propio peso, sin que me esfuerce mucho, aunque quizás debería esforzarme más por ello y hacerlas perfectas.

De todos modos, es genial saber que aunque la vida se me va de las manos inevitablemente, puedo aún retratarla a través de palabras, aquí. Alguien ayer me dijo "oye, ¿y por qué no escribes sobre *eso* en tu blog?", mientras hablábamos de un suceso interesante que pasó en los últimos días, y yo me quedé como "¿Qué rayos? ¿Me leías?". Fue gracioso saber que inicialmente generé este rincón electrónico llamado blog a modo de diario, y en realidad, aún lo es, solo que hecho desde una perspectiva "supuestamente" artística, aunque siempre fallo en el intento. No esperaba que las cosas que piense agraden a algunos o simplemente generen ganas de leer. Y aunque la universidad últimamente me absorba demasiado y estoy tratando de lidiar con un viaje con dirección a otro país que hace que tenga que, urgentemente, aprobar antes de tiempo mis cursos universitarios; sé que este será siempre mi refugio para seguir demostrando quién en realidad soy, ya que quizás mi boca no pueda nunca retratar lo que tecleando con mis dedos y escribiendo sí desde hace mucho. Acá dibujaré por siempre mi corazón, retrataré mi alma, para mostrar que no tiene nada que envidiar a la de cualquier otra persona. Solo quería escribir, sin una idea general, y decir que estoy feliz, y no sé por qué, solo me siento feliz... ¿Acaso eso no es genial?

PD: feliz 3 años querido blog xD

miércoles, 24 de octubre de 2012

Seguridad urbana

Para ser sincero, hoy simplemente no podía dormir y, para colmo, tengo clases a las 7 a.m., es por ello que tengo miedo de cerrar los ojos y, accidentalmente, no volver a abrirlos hasta el mediodía -los odio, profesor y universidad, por arruinar así mi vida una vez a la semana-. Es por eso que me veo en la bonita y agradable obligación de hacer hora escribiendo hasta las 6. Afortunadamente, hace unos días, una amiga que también vive en mi ciudad me dio la idea en la que quiero ahondar hoy: la delincuencia en la ciudad y cómo lidiar con ella...

domingo, 14 de octubre de 2012

Divino uso de razón

Antes de empezar, quiero pedir a mis amigos cristianos y católicos un poquito de tolerancia y algo de paciencia al leer esta entrada. Traten de llegar al final de este texto porque podría fortalecer su fe o mandarla abajo. Al fin y al cabo, quien tiene convicción de lo que cree, no teme en leer las opiniones de otro, especialmente de alguien que alguna vez perteneció a los suyos.

Y es que, hoy, estuve toda la madrugada muy nostálgico, pensando en todas las cosas que he cambiado desde hace unos 5 meses en adelante. Quizás, el cambio más grande que he tenido, sea el haber dejado mi vida cristiana -en la que por 3 años estuve muy, pero muy metido- y volver a mi vida de agnosticismo investigativo -en el trayecto de este texto explicaré a lo que me refiero-. En realidad, cada vez que me detengo por un momento a pensar en todas las ideologías y doctrinas por las que he pasado, me doy cuenta que a veces me he movido en puntos muy radicales, pero que, al fin y al cabo, siempre conservé algo bueno de cada época. Esta no ha sido la excepción y, definitivamente, no me avergüenzo ni siento que haya sido un desperdicio el haber estado tan comprometido con una iglesia cristiana evangélica como alguna vez estuve.

Para resumir mi vida: nací y crecí católico, a los 13 me entro una rara onda de creerme satánico escuchando música metal (creo que todos tenemos un tiempo de idiotas así), a los 15 me hice ateo, a los 19 cristiano evangélico y ahora, soy un simple agnóstico en búsqueda de conocimientos. El punto es que hoy ahondaré en mis últimos 3 años. Una amiga me invitó a formar parte de una iglesia cristiana (lo que todos conocen como evangélica), inicialmente iba a las reuniones de los sábados porque simplemente no tenía nada que hacer. Era divertido y era gratificante. No sé cómo en realidad llegué a meterme tan profundamente en esa vida, al punto que aquella amiga que me llevó se fue de la iglesia después de un año y yo seguí asistiendo y aprendiendo más de temas sobre la Biblia, Dios, Jesús, vida eterna, fe y otras cosas a las que nunca pensé darles tanta importancia. Llegué a compenetrarme tanto, que prácticamente llegué a ser líder del grupito de jóvenes y formaba parte del grupo de alabanza, aquel grupo musical que toca todos los domingos y se pone a adorar frente a toda la gente a Dios, y donde hay alguien que grita "gracias Padre, levanta las manos y dile cuánto lo amas". Era, en gran parte, genial, pero, cuando vas aprendiendo más y más sobre algo, es cuando descubres aquello que no es bonito y pacífico, aquello que puede tirar tus creencias abajo. Ya lo decía Donald Morgan: "una lectura y entendimiento completos de la Biblia son el camino más seguro al ateísmo", aunque no soy ateo, pero a  eso llegaré luego.

Siguiendo con el relato, mis líderes del grupo de jóvenes, hijos de los Pastores de mi iglesia, se fueron poco a poco y, de repente, la responsabilidad empezó a recaer en las siguientes personas más aptas, y ahí estaba yo. Se me delegaron responsabilidades nuevas que acaté con gusto, pero también se me pidió cumplir a cabalidad con todas las creencias cristianas. Hasta ese momento, yo era un cristiano a medias: me gustaba tomar lo que me parecía correcto y tratar de evitar, si es que podía, otras cosas.

Una cosa con la que choqué, respecto a las cosas que me exigían, fue en ser aquella persona del grupo de alabanza que grita y trata de extasiar a la gente. Me sentía muy incómodo al hacerlo, no me era natural. La otra era "hablar en lenguas" (ejemplo aquí), o sea soltar la lengua y "balbucear" lo que sea, o mejor dicho, dejar que el corazón hable, porque ese es el lenguaje del corazón, aunque yo decía siempre a mi pastora que mi corazón hablaba español. Otra cosa era dar el diezmo porque Dios pedía tributo, aunque no sabía como le llevaban el dinero a Dios, pero yo daba de todos modos porque me gustaba ver mi iglesia bonita y confiaba en la transparencia de mis pastores. Pero, el punto que más me chocó era tener que considerar a la Biblia y TODO lo que está escrito ahí como una verdad absoluta... Las razones, a continuación:

- Siempre pensé que este es un libro que en muchas partes se contradice. (ejemplos aquí)
- Es machista al extremo. Si no me crees, lee 1 Timoteo 2:11-15, en donde dice que una mujer debe quedarse calladita y agachar la cabeza ante los varones por ser culpable de que no estemos en un paraíso, además que para salvarse solo debe engendrar niños. Hay varios versículos parecidos.
- Es homofóbico (Levíticos 18:22 y otros), incluso no puedes tener el pelo largo si eres hombre, eso es deshonroso, porque eso es solo para mujeres  (1 Corintios 11:14).
- Prácticamente no puedes comer nada porque todo es comida impura (Levítico 11)
- El Dios de amor tiene un largo historial de asesinatos a través de todo el Antiguo Testamento, solo porque la gente adoraba a otras cosas. Entonces matar en nombre de Dios era santo, un gozo.

Y sí, estoy tomando cosas del Antiguo Testamento y, según enseñan las autoridades, esa parte de la Biblia no debe usarse, pero eso solo es respetado cuando les conviene y muchas veces usan pasajes del Antiguo Testamento para sermonearnos. Entonces, ¿para qué nos dicen que debemos creer en todo lo que dice este libro, cuando ni ellos mismo lo hacen? Yo considero que la Biblia tiene cosas geniales para aprender, pero, solo eso, como todo libro.

Voy a hacer hincapié en algo bastante gracioso y es en "la vida después de la muerte", y lo digo gracioso, porque muchos creyentes demuestran que no son tan creyentes cuando llegamos a este punto de discusión. Muchos entierran a sus muertos y piden que los cuiden desde el cielo. Otros se portan bien porque creen que al morir despertarán en el paraíso con toda la gente que se les murió y vivirán felices y sin dolor eternamente, pero, ¿donde dice eso en la Biblia? Este libro nos dice (son varios versículos así que resumiré, pero pueden ver los detalles dando click en este link) que al morir, si somos buenos, al final de los tiempos volveremos convertidos en seres espirituales, sin recuerdos de nada de lo que hicimos en la Tierra, y que pasaremos la eternidad adorando a nuestro Dios que del modo más soberbio nos creó solo para que le digamos "eres el mejor, te amamos" hasta el fin de los tiempos. No sé, se me hace aburrido pensar que pasaré la eternidad tan solo adorando a Dios día y noche. Lo divertido de vivir es no caer en la rutina y en sentir, alegrarse, sufrir... Vivir. Por eso mejor prefiero seguir mi vida tal y como la vivo ahora, disfrutando del presente de modo responsable y descubriendo cosas nuevas, aunque eso signifique que, por algunos detalles ínfimos, pierda mi vida eterna.

No soy ateo, porque aún creo en un Dios, pero definitivamente no es el Dios de nuestras biblias. Me gusta, a veces, cuando hay cosas que se me van de las manos -como por ejemplo cuando estoy de viaje y el auto anda al lado de un barranco- decir "Dios no quiero morir, ¡hazte una!", pero luego, nada más. Tener fe es genial, pero la misma Biblia dice que fe sin obras no vale nada. Por eso prefiero vivir un agnosticismo investigativo: no quedarte con dogmas, sino buscar la verdad de la vida, la que nos dice que no es bueno vivir en incertidumbre. Entonces, cuando llegas a tener convicción de tus conocimientos y habilidades y crees que puedes lograr lo que quieras con un poco de autodeterminación, pueden llegar a acostumbrarte a valerte de ti mismo y olvidarte de la fe, simplemente buscar lo que quieres. De todos modos, me es interesante hablar con Dios a veces, como si fuera un amigo imaginario, aunque los ateos dicen que "creer en Dios y no en la Biblia, es como decir que crees en Bugs Bunny pero no en los Looney Tunes", pero en realidad, Bugs Bunny es casi un héroe que también me ha enseñado cosas geniales para la vida, así como otros seres ficticios de libros y televisión. La Biblia es un libro con conceptos geniales como, por ejemplo, servir para ser un buen líder y enseñar con el ejemplo y otras cosas más, pero por lo general todas esas cosas podríamos aprenderlas a la larga simplemente viviendo y con un poco de sentido común. ¿Quieres ejemplos? Uno no debe beber ni fumar mucho porque a la larga es malo para la salud. Uno no debe tener sexo con cualquier persona porque puede contagiarse de enfermedades o provocar embarazos no deseados. Uno no debe mentir porque, a la larga, las mentiras se descubren y son mucho más dolorosas que cuando debías decirlas inicialmente.

De todos modos, justifico la existencia de las creencias religiosas. Hay gente que no puede valerse por si misma y necesita del miedo para actuar coherentemente sin arruinarse la vida ni arruinar la de otros. Hay gente con autoestima baja y que, cuando se sienten solos, necesitan creer que un Dios los ama. Así que, es bueno que existan las religiones, pero, por favor, no impongan sus creencias ni menosprecien a otros, porque la tolerancia es vital para vivir en armonía. Pónganse a pensar que a muchos de ustedes se les impuso esa creencia hacia el Dios cristiano desde el día en que nacieron y que son aproximadamente el 33% de las personas en el mundo. Así también, como ustedes, hay islámicos (22%) e hindúes (13%) cuyas creencias les fueron impuestas y que, nuevamente como ustedes, también creen tener la razón.

En conclusión y para finalizar, todos somos dueños de una creencia. Entonces, lo peor que podemos hacer es tratar de obligar a que otro crea en lo que nosotros consideramos como verdad. El mejor modo de que una persona cambie de opinión o fortalezca la opinión que ya tiene es buscando la verdad por sí mismos. La sabiduría abre los ojos. Respeto a mis amigos católicos, evangélicos e incluso a los que son judíos, pero, al menos, se debe profundizar en lo que se dice creer y no se creerse dueños de una verdad absoluta que, muchas veces, ni el creyente mismo conoce bien. Si fuera por mí, diría, solo vivan y olvídense de las etiquetas y creencias que nos separan más que lo que nos une... Etiquetas que hacen más guerras que paz... Pero, creo que ese mundo que deseo es, por ahora, algo utópico que será solo un hermoso sueño al menos por un largo plazo... Un sueño que algunos locos y románticos tenemos, un sueño que suena tan fácil pero a la vez es demasiado difícil.

viernes, 5 de octubre de 2012

Tecnología (parte 1): historias de *abuelito*

Una de las cosas más geniales de esta mitad de año es, posiblemente, el hecho de llevar cursos universitarios que, de algún modo u otro, tratan de restregarme en la cara que el mundo ha avanzado tanto en redes y telecomunicaciones que realizar negocios por Internet e incluso realizar compras desde un celular es algo muy común hoy en día. Y, ¡lo sé! Ahora mismo, alguien que es lector habitual de este lugar se preguntaría "Christian, ¿qué rayos tienes? ¿Por qué estás hablando sobre las cosas que te están enseñando en la universidad?". Bueno, resulta que, mientras exponía un tema sobre aplicaciones móviles, me sentía muy viejo hablando acerca de lo que era la vida antes y actualmente sin y con todas las cosas que hoy en día nos facilitan la vida... Fue un sentimiento tan raro que, desde ese día, no he parado de repetirme "rayos, estoy viejo xD".

Si quisiéramos verlo utilizando un poco de tecnicismos, la gente de mi edad -digamos, los que ahora tenemos entre 20 y 30 años- pertenecemos a lo que se conoce como la "Generación Y". Muchos, como yo, hemos vivido en carne propia y hemos sentido más que otras generaciones lo que fue un gran salto en la tecnología. Y no es que quiera menospreciar a otras generaciones, pero es verdad. Por ejemplo, actualmente todo está tan a la mano de los niños y adolescentes: la mayoría crecieron con Internet en casa, algunos -como mis primitos- incluso tienen smartphone con Android, y muchos de ellos ni siquiera lo usan para llamar, solo para colgarse al Internet y jugar. Incluso me atrevería a decir que muchos de ellos nacen con un televisor pantalla plana de más de 27 pulgadas y con cable incluido -un privilegio que no tuve y del que luego hablaré-. Por otro lado, las generaciones superiores -digamos mi mamá y papá- la tuvieron más verde: muchos incluso no llegaron a conocer los celulares ni el Internet hasta casi la actualidad. Muchos gracias a nosotros, sus hijos, porque les hemos pedido esas cosas como regalo. Incluso por ahí recuerdo haber visto a mi mamá con un saco de cartas viejas románticas que se escribía con papá en sus épocas de enamorados, algo que actualmente muchos han tenido la desfachatez de reemplazar por mensajes de texto y comentarios en el muro del Facebook, algo muy triste en realidad.

En fin, volvamos a mi generación. Si retrocedo bastante en el pasado, me ubico en mis 7 años aproximadamente. Una mañana especial, descubrí en la casa de un amigo que existía algo llamado "cable" que servía para ver muchos más canales de los que podía ver con mi antena en casa. No era algo muy común eso en aquella época . Y yo era un ser feliz cuando iba a su casa, me quedaba horas esperando a que mamá me recoja de ahí ya que no era un lugar muy cercano a casa. Un año después convencimos a la abuela de colocar cable en mi hogar y yo -que en esas épocas era un poco problemático- solía pelearme con mis tíos para ver televisión. Un año después me pusieron señal de cable en mi preciado segundo piso y era el ser más feliz del mundo encerrado en mi habitación viendo Cartoon Network (canal muy genial en esas épocas, a diferencia de ahora) y Fox Kids prácticamente todo el día. Fue gracias al cable que, con mis amigos de colegio, descubrimos que existía Internet.

Antes de tocar el tema "Internet", podría hablar un poco sobre computadoras. Yo no tuve una hasta después que mi papá falleció. Él quería comprarme una y al parecer mamá lo hizo con parte del dinero que él dejó. Fueron $2000 por una Pentium I de 1,5 GB de almacenamiento de disco duro -sí, muy poco, considerando que mi computadora actual tiene para 500 GB-. Aún recuerdo cuando más adelante instalé el Starcraft para jugar como todos mis amigos y casi le da calambre a mi pequeña reliquia. Me imagino que actualmente esa computadora tan cara en su época, no valdría más que su peso en chatarra, pero fue una de  las cosas que hizo más divertida mi infancia y parte de mi adolescencia hasta mis 14 donde me compraron una computadora nueva, ya que empezaba a necesitar una nueva para todos los trabajos que dejaban en el colegio. Bueno, regresando al tema Internet, me ubico en el año 1998 aproximadamente. Digimon estaba de moda y Fox Kids tenía una página web con juegos de ello y siempre veíamos dicha publicidad a través del cable. Aquella fue la primera vez que fui a Internet en unas cabinas -lo que se conoce como cybercafé en otros países de habla hispana- que se ubicaban a media hora de mi casa, en otra urbanización, porque no eran muy comunes en esas épocas (sí, otra vez dije esta frase, creo que la repetiré muchas veces en este tema). Alquilamos una hora con mis amigos, a 3 soles y recuerdo que media hora de ese tiempo fue destinado solo para que la mencionada página web cargue por completo. Ya que estaba lejos y no había mucho que hacer en Internet  no volví a ir a cabinas hasta el año 2001 en que llegué a secundaria y abrieron una muy cerca de mi casa. Solía participar en chats de páginas que no sé si aún existirán, como latinchat.com o elchat.com, y era gracioso decir que tenía 16 añós, cabello castaño, ojos marrones y cuerpo atlético. Como dato adicional, me gustaba ir a 2 lugares con Internet en casa y eso era un lujo: la casa de unos tíos en Chorrillos (Lima) donde tuve mi primera amanecida con una computadora chateando por messenger, El otro lugar, era la casa de una amiga de colegio a donde me iba a descargar música y quemar CDs, no negaré que yo era muy oportunista.

No tuve Internet en casa hasta mis 16 años, mamá me dijo que si ingresaba a la Universidad Nacional de Trujillo en mi primer intento, me pondría dicho servicio en casa. Estudié mucho y además pensé en una carrera fácil y a la vez interesante, Ingeniería Agrícola. Ingresé y mi sueño se hizo realidad. Dicho año también me compraron el primer celular que tuve en mi vida, un "mini ladrillo". Al respecto de los celulares, nunca me interesé por uno hasta la universidad, a pesar que ello se puso de moda cuando estaba en segundo grado de secundaría y todos tenían su Nokia con el juego de la culebrita. Incluso, quien tenía un Sagem x3 con pantallita azul era un DIOS sobre todos los de pantalla verde. Esperé hasta la universidad porque en ese tiempo era algo caro y no lo consideraba necesario -mamá debería amarme por pensar siempre en su economía antes que en las modas- hasta llegar a la universidad. Luego casi todo es historia conocida y ahora simplemente siento que tengo casi todo lo que hace 15 años hubiera considerado que nunca llegaría a tener, incluso puedo entrar a Internet desde mi bonito y práctico Galaxy y sentir que tengo el mundo en mis manos con solo pasar mi dedo sobre una pantalla táctil.

Siento que hay muchas cosas que no mencioné, como que ya no se usa mucho los teléfonos fijos como antes. Incluso ya no se usa mucho Messenger en Internet a causa de redes sociales como Facebook y otros detalles más. Para terminar, mencionaré que hace unos días le contaba esto a mi primita de -creo que tiene- 12 años mientras ella estaba conectada en su laptop... Verme a mí diciendo "aprovecha que tienes lo que en tu edad no tuve" no tenía precio. Soy un superviviente, y me he adaptado como muchos. Al menos sé que cuando sea anciano, estas historias serán mucho más impactantes.... Quién sabe, quizás tenga nietos que quieran oír cuentos viejos sobre celulares gigantes, computadoras sin lectoras de CD y otras cosas que, ya actualmente, suenan un poquito increíbles y que para mí, en su momento, fueron tan comunes e inolvidables.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Reinventarme (No hago literatura, Volumen 2)

Al escribir estas primeras lineas, siento un poco de nostalgia. Han pasado casi cinco meses desde la última vez que escribí en este blog y, quizás parezca poco tiempo -creo que si hubiera sido un año de inactividad, quizás sería una cantidad más impactante- pero, aún así, para alguien que solía pensar un tema nuevo y escribir casi diariamente, créanme, eso es muchísimo tiempo.

Si hablara sobre el por qué de mi alejamiento, pues, llegué a odiar este lugar. Como muchos saben, este medio es casi como un diario en el que a veces relato mis vivencias y/o simplemente reflexiono basándome en vivencias de otros, contándolas a mi estilo, jugueteando con la realidad y tratando de buscar una enseñanza de ellas, por más pequeña que sea. En fin, como todo ser humano, hay cosas de las que nos arrepentimos: yo, en lo personal, me arrepiento de ciertos sueños y sentimientos que tuve hasta hace unos meses; sueños que retraté aquí en prosa barata y un poco maquillada... Sueños que aún puedo leerlos si reviso publicaciones antiguas de los últimos 2 años.

No lo negaré, por algún tiempo de estos 5 meses borré muchas de estas entradas que escribí aquí acerca de "amor" y "pokemones" de esa índole pero, finalmente, las devolví a su sitio porque recordé lo que muchos sabemos empíricamente pero que pocas veces tomamos en cuenta: que los errores no son para olvidar sino para aprender de ellos. Después de mucho tiempo puedo leer mi pasado y decir "waooo, ¿qué rayos pasaba en mi mente en ese momento? xD" -sí, con carita de equisdé- pero con felicidad porque, entre taaaanta cursilería, creo que algunas cosas eran algo bonitas. Espero algún día volver a estar tan zafado como para volver a hacer cosas así, pero con un poco menos de negligencia que la ultima vez.

¿Qué más puedo decir? Creo que las cosas han cambiado mucho, mis creencias, mis costumbres, mis principios, mis pensamientos, pero, al menos una cosa no cambió y aún mantengo: mis ganas de vivir lo más feliz posible... Dentro de lo que conozco como "felicidad", escribir tonterías en mi "emoblog" -así llamado con cariño- forma parte de dicho concepto. Tengo mucho que contar, pero lo dejaré para otro día.

Un abrazo virtual para ti, querido emoblog, tenemos muchas madrugadas para coquetear a futuro... Y lo haremos, cuenta con ello porque, desde aquí, retrataremos lo que es esta nueva, renovada y mejorada etapa a bordo de este gigantesco barquito de papel que, por costumbre, llamamos "vida".

viernes, 20 de abril de 2012

Monólogo de muerte

Las cosas que suceden a mi alrededor siempre suelen darme un tema para pensar, pero, creo que entre todos los temas que pueden dar vueltas por mi cabeza, el que me atormenta con más continuidad es aquel que me recuerda que no soy eterno y que, en realidad, nadie lo es.

Llegar a distraerse y pensar en la muerte no es muy difícil. Si nos ponemos a pensar en ello, ¡nadie quiere morir! Ni siquiera los cristianos que se han portado bien y saben que tienen una promesa de vida eterna después de la muerte; todos quieren estar al lado de Dios, pero nadie quiere estarlo tan pronto (idea que robé de Steve Jobs, por cierto). Si hablo de experiencias personales, suelo ver gente morir, incluso de mi edad. Sin ir muy lejos, hace unas semanas mi instructor de gimnasio, un tipo sano de treinta y algo de años, caminaba de madrugada a unas cuadras de mi casa, cuando en la puerta de su casa fue asesinado con un solo disparo en la cabeza. Nunca hubiera esperado dicho final para alguien que solía ver casi constantemente cerca de mi entorno de vida... Es ahí cuando la pregunta, de repente, se clava en mi cabeza como si fuera un cuchillo muy afilado que incluso me desangra poco a poco: si me muero hoy, ¿me iría feliz? La misma pregunta me hizo hace un mes una amiga, aduciendo que yo suelo solo mirar las cosas malas de la vida y quejarme de lo que hay en mi alrededor... La pregunta desde entonces ha rondado mucho más dentro de mi cabeza y, aunque suene paranoico, no puedo negar que la muerte (que, por cierto, tiene un raro rol protagónico en esta historia) es una vil ladrona que no tiene respeto por nada ni nadie.

Recuerdo dos ocasiones también graciosas al respecto: la primera, sucedió en mi infancia y muchos la conocen. No recuerdo exactamente qué hacía, pero un día en la casa de mis abuelos paternos, en una visita familiar, se plantó en mi cabeza por primera vez la idea de que todos nos hacemos viejos y tenemos que morir algún día. Esa noche lloré mucho, estúpidamente, cuando papá se acercó y le dije: "papá, yo no quiero que mueras nunca, pero te vas a morir antes que yo porque eres más viejo", y él, con un tono algo orgulloso y molesto me dijo: "deja de pensar en tonterías, yo no voy a morir, viviré por mucho tiempo". Dos años después, murió de una enfermedad. Y, aunque era un niño y entiendo las razones de por qué me mintió, ciertamente aún le tengo un poco de enojo por tal falsa aseveración, menos aún sin saber que la realidad sería muy diferente.

La segunda anécdota, fue un poco más, digamos, ¿graciosa?, pero, de todos modos, triste. Algunos la conocen, incluso la conté el día de su entierro. En esta ocasión, sucedió con un amigo de colegio de un grado anterior al mío y que toda mi generación recuerda: Bryan Z.J. Recuerdo que aquel año de su muerte, lo encontré en un billar al que accidentalmente fui. Antes de seguir, quiero dejar en claro que, en esa época, los compañeros de colegio solíamos maltratarnos mutuamente y, además, yo era algo molestoso y repelente, no puedo negarlo. Él me vio y dijo: "puta madre, ahí llegó Lucas -así me decían en el colegio-, no jodas y anda para otro lado oye". Y, en esa época, cuando la gente me fallaba o si me trataban algo mal, solía maldecirles de un modo algo terrorífico y psicópata y, de hecho, esa tarde se lo hice a él: "¿Sabes algo?, te jodiste, ¡ahora mismo te maldigo!, y sí, créeme que de este año no pasas, vas a morir en unos meses y en el otro mundo vas a recordar que a mí no me puedes tratar mal". Nunca me había funcionado, pero aquella vez, hubiera parecido que sí. Dos meses después de aquella tarde que nos vimos, él estaba en un evento con la gente de su promoción en el complejo de mi colegio. De repente, jugaron a jalar soga y los equipos hacían fuerzas para ganar. Él, de repente, se desplomó de la nada, ante la mirada atónita de sus compañeros y, aunque lo llevaron al hospital, llegó sin vida: un aneurisma acabó con él. Desde aquella vez, no volví a bromear de esa manera con nadie. Era un buen amigo y, aunque sé que fue una rara coincidencia, no puedo evitar pensar que quizás provoqué la muerte de alguien... Nunca pensé que, con el tiempo, mis palabras pesarían en mi mente.

Y así es la muerte, una vil ladrona, si no te roba la vida, quizás robe la de la gente a tu alrededor. No puedes evitar pasar de ella, siempre estará ahí para hacerte sentir su presencia, esperando el momento adecuado para hacerte una visita o darte un bonito aviso recordatorio. De todos modos, creo que con tanto acercamiento que he tenido con ella, quiero creer que tenemos un ligero pacto en el que por ahora no me llevará, mamá aún me necesita bien. De todos modos, regresa mi terrible pregunta inicial, ¿me iría feliz? Y la respuesta es algo larga, pero simple: por un lado, sí, porque hasta el día de hoy, viví, reí, busqué conocer todo cuanto pude y experimenté casi todos los amores que existen en este mundo, llámese maternal, paternal -aunque por un corto tiempo-, fraternal -con amigos por quienes daría la vida y que sé que darían la vida por mí, o al menos llorarían si me fuera-. Por otro lado, no me quiero ir, porque siempre hay algo nuevo en la vida, lugares y personas que conocer, así como lugares y personas con las que aún quiero frecuentar y, por sobre todo, esa promesa aún no cumplida que tiene la vida conmigo, la persona con la que despertaré cada día en el futuro de mi vida, y los niños que, algún día, me llamarán papá. Tengo muchas promesas que cumplir y otros sueños por realizar. Hoy es cuando tengo más ganas de vivir y disfrutar cada segundo que siga de aquí en adelante.

Por cierto, si alguien me lee y también se pregunta lo mismo que yo hoy, les sugiero este vídeo del que robé algunas ideas para lo que siga, de aquí en adelante, en mi vida:

miércoles, 18 de abril de 2012

La presencia de tu ausencia

Tú y yo solemos decir que no importa la cantidad de tiempo que pasemos juntos, sino la calidad y la alegría en cada segundo que podemos hacerlo. De todos modos, no podemos negar que tú no estás aquí ni yo allá, y que muero porque las cosas no fueran así.

Es algo complicado sobrellevar esto, vivir tan solo con los recuerdos felices en donde tú y yo reímos juntos, tratar de recrearlos en mi mente y sentir que las puedo vivir otra vez... Aún siento la marca de tus brazos quemando mi cuello y esa fragancia de madera colándose por mis pulmones. Creo que podría retratar la ligera curvatura de tu cintura con mis manos, hacer con ella una hamaca y así poder reposar para seguir soñándote despierto, imaginando que puedo seguir persiguiendo tu mirada con la mía hasta que ya no puedas más y te ruborices, o quizás encontrando un nuevo punto en tu cuerpo donde mis dedos te provoquen una nueva y graciosa carcajada.

Y, con todo ello, soñar se me hace algo demasiado mezquino para con mi corazón, cuando podríamos vivir muchas más cosas que aún nos faltan. Tenemos demasiado por hacer junto y, la imaginación es genial para llenar lo aún no realizado, pero prefiero vivirlo, ¡quiero vivirlo!, para cuando sigamos lejos tan solo tenga que recordar sensaciones, y no imágenes. Quisiera saber el aroma de tu pelo por la noche, mientras duermes recostada en mi pecho, el áspero de la arena mojada y tú y yo caminando por la playa en el ocaso, la suavidad de tu piel, el frío del viento, el calor de tus brazos cuando te tenga abrazada en el invierno... Quisiera ver cómo cambias con el tiempo y te haces cada vez más hermosa para mis ojos, acariciarte tanto para que pueda ser la excusa de las futuras arrugas de tu piel....

Tú y yo solemos decir que no importa la cantidad de tiempo que pasemos juntos... Y aún así, quiero más, necesito más, me niego a estar un segundo más lejos de ti, a desperdiciar mi vida viviéndola en tu ausencia. Pero, ya que no es posible luchar con ello por ahora, me conformaré, al menos, con que seas la dueña de mis pensamientos, aquí.


domingo, 15 de abril de 2012

El misterio de las amistades

Y sí, es un misterio, uno demasiado hermoso. Las mejores amistades son aquellas que no sabes cómo rayos empiezan, simplemente se dan del modo más gracioso que pueda existir y, de repente, te encuentras tan metido en la vida de ellos que, no sabes cómo pero, su alegría se convierte en TU alegría.

Tengo un caso muy anecdótico en mente y, para ello, si vas a continuar después del punto seguido, te recomiendo una mente liberal y que consideres que algunos tomamos amistad y libertad de modos algo fuera de la imaginación. Y, es una historia algo larga, hoy desperté con ganas de escribir y escribir, pero, vale la pena leerla, porque la mayoría de cosas en la vida no tienen explicación, pero cuando se concretan, son hermosas. "Ella" me agregó de la nada por Facebook -sí, la red social-, aunque dice que yo lo hice en realidad. La verdad esos detalles ya no importan. De todos modos, pasamos meses sin conversar, siendo simplemente dos contactos que se tenían a sí mismos y nada más, aunque, ocasionalmente, ella mostraba su aprecio hacia las publicaciones e ideas mías a través de la forma más común: dando "me gusta". No recuerdo bien cuándo fue la primera vez que accidentalmente conversamos, pero fue gracioso saber que tenía más edad que yo, pero aparentaba muy bien ello, al punto de parecer de 18 años. La idea fue que, las cosas poco a poco empezaron a ser, ¿cómo decirlo?, ¿mejores?, o quizás interesantemente peores...

Un día, de la nada, todo nuestro raro gozo nocturno se desató con temas tan banales como mi aún existente castidad, su primer enamorado, su no virginidad y la pregunta detonante: "¿tu primera vez?". Y la verdad, no he tenido amiga que me relate su vida como si fuera un texto erótico de la manera que lo hizo ella. La sensualidad y sinceridad con la que relataba aquella ocasión y aquellos raros fetiches de pareja que solía tener ella con su ex eran, ¿por qué negarlo?, una lectura placentera. Poco a poco nos fuimos convirtiendo en una especie de rara pareja de tentaciones cibernéticas: a mí me gustaba leerla, de hecho, sentía cierto placer con ello, ¿y ella?, le gustaba saber que despertaba esos deseos en alguien.

De todos modos, siempre hay mucho más que compartir que historias de clasificación R en las madrugadas pasadas las 3 am. Yo en aquellos tiempos tenía alguien por quien hubiera dado mi vida y ella, pues, tenía un enamorado no tan especial, pero querido, que no vivía en la ciudad. Yo solía contarle mis historias sobre ella, mis estupideces que hice por amor, y mis sueños noveleros sobre el futuro, mientras ella me respondía "rayos, qué idiota y cursi, un día de estos te va a joder la vida y ahí te quiero ver, dale, aprovecha ahora, agarra y tira con quien desees", a lo que le respondía "cuando quieres de verdad, tu mundo se reduce a una sola persona, y no quieres nada más con otra sino con ella". De hecho, esta amiga cuando la conocí se ofreció a quitarme algunas de mis bonitas partes castas, pero no acepté, a pesar que, quizás, muy en el fondo sí lo deseaba. ¡Vamos! ¡Soy de carne! Pero aún así, tenía cerebro y un corazón algo renegado.

Recuerdo nuestra salida más aproximada, fue para su cumpleaños. Ella había terminado con su enamorado un par de días atrás y necesitaba un amigo. Fuimos al karaoke y ella encontró paz con el alcohol. Aquella noche, aunque tuve su rostro muy cerca del mío con sus labios encorvados y bailamos demasiado pegado una bachata (así como lo leen) en la que sentí como nuestras pelvis rozaban lentamente con el ritmo, no pasó nada, ¡no pregunten cómo! A veces tengo voluntad de roca, jajaja. De repente, empezó a llorar, el alcohol hizo que su corazón acabe de romperse. La abracé y le dije "¿Sabes?, todo en esta vida tiene una razón para darse. Sé que las cosas se solucionarán con tu galán si es que Dios lo quiere así.", y le besé la frente, y ella se quedó dormida en mi brazo. Y aunque ella estaba algo cariñosa y abrazada a mí, la llevé a su casa, toqué la puerta y la dejé con algún familiar que no sé exactamente quién era... Para mi sorpresa y alegría -por qué negarlo-, unos días después ella regresó con su enamorado y, a ciencia cierta, las cosas mejoraron mucho con dicho pequeño rompimiento, al punto que ella se robó de mí un principio que le compartí: el esperar a alguien -él- y querer las cosas que valen la pena en la vida solo con él y nadie más que él.

Quizás el punto crítico de la historia se da con su enamorado en una ciudad cercana y ella deseando verlo antes que se vaya del país, aunque eso implique ir en contra de lo que su familia quería evitar. Recuerdo la tristeza en sus palabras y, quizás, el consejo más duro y radical que di en mi vida a alguien: "oye, él se va, y ya tienes edad como para decidir por ti misma. Dale, toma acciones por ti misma, solo por esta vez". Ella decidió escaparse de casa para ir a Lima por ese pequeño consejo, y con un pequeño préstamo que le hice para la compra de los pasajes y algunos viáticos. Entonces, yo, como autor intelectual de ello, me sentí con la responsabilidad y el gozo de ayudarla como amigo, acompañándola desde el momento que salió de casa hasta la hora en que su bus partió de la ciudad, digamos, desde las 5 am hasta las 11 am. Y mientras caminábamos por la ciudad aún somnolienta hacia el mercado central para desayunar, mi mente me susurraba "oye, ella es la chica que te calentaba la noche, y ahora, mírate, siendo un cómplice de una locura de amor suya, ayudándola a forjar, quizás su destino... ¿Te imaginabas eso?", y, la verdad, nunca me lo imaginé, pero me gustaba tal situación y mucho, porque me di cuenta que, sin querer, hice una verdadera amistad.

Hace unas semanas, fue algo inicialmente duro pero luego hermoso, enterarme que ella estaba esperando un hijo de aquel enamorado cuya relación se vio fortalecida con ideas que, quizás en parte, nacieron de mí. Fue genial saber que ella, a pesar de todo, tendría al niño, aunque aún no sabía como contárselo al futuro abuelo -su padre-, ¿y yo?, me sentía como el padrino aún no nombrado, escuchando su alegría y sintiéndola como mía. En ese momento cercano, fue genial de ella que me diga -no exactamente con estas palabras- "¿Sabes? Antes te consideraba un idiota por aquellas historias y locuras que me contabas, y tus principios y el querer esperar a esa chica, pero, ahora me he dado cuenta que no son tonterías, que las cosas son mejores cuando no es algo vacío, cuando lo haces con la persona que amas, y ahora solo quiero esperarlo a él y que sea él y nadie más que él". Mi trabajo tuvo frutos, buenos frutos... Y claro, yo le dije "bien, me has alegrado las noches desde que te conocí, es hora de que yo haga cosas por ti ahora, al final, todo en el mundo da vueltas". Ahora soy como un "tío" que tiene mucho que hacer, como llevar a la madre a comer papa rellena y otros antojos que en estos 7 u 8 meses que vienen aparecerán. Debo llevar a mi "sobrino" a ver a la U jugar en el mansiche antes que nazca y, comprar un bonito polo a "ella", bien ancho, que diga "soy cremita desde la pancita de mami". Rayos, que soy feliz, si es que hay un Dios ahí arriba, debe quererme demasiado para darme tantas enseñanzas en la vida y tanta gente que hace mi mundo un lugar más precioso.

Y es que, la amistad es como una semilla, siémbrala y cultívala, luego disfruta de la cosecha, la más importante de tu vida, porque los amigos son así y uno debe hacer todo por el bien de ellos, quizás a veces a costa de uno mismo, quizás incluso, si fuera necesario, hasta alejarse de ellos, aunque duela mucho... Como sea -y como ya intenté mostrar hoy-, sé que si hacemos lo correcto, finalmente hallaremos la alegría, solo hay que esperarla o buscarla. Sé que al final del camino hay una sonrisa que espera plantarse en nuestros rostros y dar un bonito brillo a esta esencia tan efímera pero, a la vez, profunda que conocemos, simplemente, como "vida".

domingo, 8 de abril de 2012

Domingo de "resurrección"

Cuidado con confundirse con el título que he utilizado. Simplemente, al acabar la semana estoy intentando recordar todo lo que he hecho últimamente y, aunque suene algo raro, se me ha hecho muy gracioso que en las últimas 3 semanas he salido continuamente, todos los sábados y, de modo adicional, lo hice también este miércoles, jueves y viernes...

¿Qué puedo decir? han sido las mejores semanas de lo que va del año, he hecho tantas cosas -tantas que este espacio me quedaría pequeño para retratarlas- que he querido, al finalizar esta semana salvaje, resumirlo de este modo: gastar mucho dinero en una sola noche... beber y fumar hasta morir, hasta ya no poder estar más de pie... tratar de gilear -cortejar- con toda chica sexy que veas, tener éxito con varias de ellas, besarlas y llevarlas a otro lado antes que acabe la noche solo para compartir una cama o, en el peor de los casos, un muro... Sentir dolor de hígado a las 6 de la mañana , luego llegar a rastras a la cama y finalmente despertar con un raro pero placentero mareo a causa de la resaca... Solo bromeaba. La verdad, NADA de lo antes mencionado me fue necesario para que sean tiempos geniales. Lo único que necesité fueron amigos, buenos amigos, que quisieron pasarla bien conmigo, así como una buena excusa para celebrar que la vida es demasiado hermosa, que los errores y problemas se hicieron para aprender y reírte de ellos cuando los superes. Porque, el tiempo es poco, y la felicidad está ahí, esperando a que abras la puerta. Lo mejor de todo es que, no necesité cambiar mi forma de ser para sonreír, solo cambiar el entorno que me rodeaba. No podría ser más feliz.

Ah, y claro, un buen brindis nunca está de más. Nada tan genial como el sonido al chocar el vidrio de las copas de los buenos amigos reunidos... Y, aunque suene muy cliché, ¡salud por la vida!


sábado, 24 de marzo de 2012

Tal vez...

Tal vez ya te hayas dado cuenta, tal vez no necesites leer lo que escriba el día de hoy, y si demoré mucho para hacer esto, la verdad, ya no importa, porque sé que tú tienes la sapiencia para haber comprendido la razón de mi partida. Aún así, te compartiré, tal vez por última vez, un poco de mi vida.

Tal vez esperé mucho de ti, o tal vez, fui yo quien dio demasiado cuando realmente no debí hacerlo. A la larga, buscar culpables se vuelve una tontería a estas alturas, creo que ambos tenemos un poco, sin lugar a dudas. Mis razones, aunque egoístas, sabes que son verdaderas, y aunque te duela, lucharé por ellas. Me duele lo que decidiste para contigo misma aquel día, me duele ver en lo que -pregonas públicamente- te has vuelto, y por eso me voy en una profunda agonía. Soportaría ver destruirse al mundo, pero a ti no. Sabes cuánto te quiero, sabes todo lo que he hecho por ti, y si me voy, no lo tomes como orgullo, es por respeto a mí mismo, porque ambos sabemos todo lo que he hecho por ti, y, te aseguro, nadie en este mundo -salvo tu familia- va a quererte como lo hice yo. Nadie va a derramar las lágrimas que derramó por ti, como lo hice yo. Nadie va a estar a tu lado y tratar de hacerte sonreír, hasta cuando seas altamente repelente y agresiva, como lo hice yo. Nadie te conoció como eras antes e influyó para que seas lo que eres ahora, y siguió cuidando tus principios, más allá de sus intereses personales, poniendo tu vida por encima de la suya misma, y por enésima vez, como lo hice yo.

Tal vez no me olvides. La verdad, no deseo que lo hagas. Yo tampoco lo haré. Vivimos demasiadas cosas bonitas, planeamos y nos prometimos tantas cosas que quizás ahora nunca se den. Aún así, trata de recordar siempre las cosas buenas que nos juntaron, los principios que, accidentalmente compartimos, porque, el mundo puede acabarse, pero lo que somos en el fondo es como una semilla que regamos desde que nacemos, se hace gigante como un árbol y que duele, y mucho, cuando, por las razones equivocadas, la derrumbamos. No olvides eso nunca.

Tal vez llores, aunque afirmes ser la señorita Sin Sentimientos, para que las cosas que te afecten solo sean un acumulado más que se guarda en tu vida y ennegrece más tu triste alma. Y no te confundas, ¿llorar por mí?, no lo creo. No he hecho nada para que llores y lo último que quisiera en este mundo es ser el culpable de una lágrima tuya. Si alguna vez en el futuro recuerdas todo lo que vivimos y lloras, no será por mí, sino por ti, por lo que nunca te esforzaste por sentir, por preferir buscar aquello en cualquier persona menos en mí, por creer que la carne y la atracción van por encima de lo que sabes que no quisieras perder nunca en tu vida, aunque dijiste mil veces que me querías y me detallaste un millón de veces cómo por mí te sentías. Me hiciste unas hermosas alas, quizás las únicas que tuve en mi vida, y, mírame ahora, acá en el suelo, aprendiendo nuevamente a caminar. Y la verdad, al menos ya estoy de pie, caminando. Sería genial si algún día me alcanzas y me dices aquello que sabes que espero escuchar de ti, sino, por favor, no regreses ni me hables como si nada hubiera pasado, porque sí ha pasado algo, porque quise ser la solución en tu vida, pero al contrario, solo te volviste el más grande dolor en la mía.

Tal vez algún día regreses, tal vez ahora mismo me extrañes... O tal vez, todo esto es tan solo el modo de hacer que ya no me duela tanto. En caso no vuelvas, quédate con los recuerdos de una cocina y un abrazo inesperado, el minuto más hermoso de mi vida.

Si es que es de Dios, hasta pronto... Sino, sé que serás feliz, aunque sea viéndome a mí feliz.



Y por mi parte, prometo que No hago literatura no tendrá más entradas tristes por un buen tiempo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Como en el ajedrez


[Nota: la siguiente entrada es, en pocas palabras, un conocimiento personal empírico, por lo cual, no espero que todos estén de acuerdo con ello ni creo ser dueño de la verdad... Como sucede en casi todas mis entradas en realidad. xD]

Lo que últimamente ha estado pasando graciosamente por mi mente es un concepto que, a ciencia cierta, no sé si en verdad existirá en un plano psicológico con otro nombre, pero que trataré de explicarlo con mis propias palabras. Lo que trato de explicar en esta entrada es un modo o estilo en el que la mente funciona para todos, yo suelo llamarlo el pensar al estilo ajedrez o, para no usar tantas palabras -ni en esta entrada, ni en la vida real-, "pensamiento de ajedrez".

Como mencioné, nosotros siempre realizamos este modo de pensar, aunque, muchas veces, de modo inconsciente. El asunto es que, sea lo que sea que planeemos hacer o decir, siempre hay un motivo o razón, sobre otras personas, por la que queremos realizar tal acción. Se podría decir que nosotros en nuestras mentes esperamos -y estamos casi seguros que sucederá- que las personas reaccionen tal y como nosotros pensamos que harán. Por supuesto que no todos llegamos a pensar más allá de 2 niveles, así como hay gente que, puede llegar a pensar en la jugada que hará la persona involucrada y las siguientes 4 o 5 jugadas posibles a continuación por parte de él y su rival, tal como sucede en el ajedrez.

¿Quieren un ejemplo? Se me ocurre algo sencillo: entro al Facebook y pienso en colocar el vídeo de una canción romántica en mi muro, claramente para una sola persona, que llamaremos *ella*. En ese momento, es muy posible que reciba unos cuantos "Me gusta" de aquellas personas que sientan que esa canción también identifica sus sentimientos, es posible también que hayan algunas personas que confundan el mensaje y lo sientan suyo; es como lanzar una red de pescar solo para una presa, pero eventualmente muchos peces caerán. En consecuencia de esta acción, aparecerán personas que comenten "Bien, estás enamorado", otros dirán o pensarán "Eres un terrible emo" y otros, públicamente o en privado, me preguntarán para quién es el mensaje. A continuación, trataré de persuadir a las personas diciendo "estoy practicando guitarra, nada más :)", y sé que muchos dirán "Claro, solo una canción, ¿quieres que te crea?" y en consecuencia les responderé "¿Acaso tú no lo haces?", estando casi seguro que con esa última premisa realizaré un touché en esa persona, o, en el más raro de los casos, lograré que, sin querer, se sincere conmigo y me cuente una historia de amor suya. Bajemos un par de niveles y, entonces, regreso a la premisa de buscar si *ella* ha hecho algo en consecuencia de mi acción, pero sé que ella no lo hará, porque no es su estilo, pero sé que le gusta porque sabe que cualquier mensaje de ese tipo es, definitivamente, para ella, así que, me contento con ese punto y la partida ha terminado.

Así es la vida, es un juego donde ganas y pierdes mucho pero que, luego de ello, no hay vuelta atrás. Y la vida me ha enseñado que no siempre yo haré el primer movimiento, pero también a reconocer esas "redes" que me invitan a reaccionar y empezar el juego, especialmente cuando quien lo hace es *ella*. Reconozco sus jugadas y sé que ella reconoce las mías, y sé que ambos creemos saber cual será nuestra siguiente jugada y la siguiente a continuación. Y, sí, esta fue mi jugada y esta partida ha terminado, ya que suelo retroceder un poco cuando no veo posible ganar en este terreno y es posible que, por seguir adelante, termine herido, mas eso no significa que me he rendido. Todo sigue como siempre, tan solo he evitado muertes. Sigo aquí, jugando, por *ella*.

jueves, 8 de marzo de 2012

No lo necesitan


Hoy no me quiero dirigir a todas las mujeres que existen en este mundo, ya que considero que la frase "todas las mujeres son un ejemplo" es una falacia tan grande como el decir que "todos los hombres son unos perros". Hoy es algo sumamente diferente, ya que desde muy temprano me dije a mí mismo que no diría "feliz día de la mujer" a ninguna de ellas, mas eso no signifique que esté en contra de ellas.

De hecho, yo siempre he considerado que la mujer es un ser único y especial. Así que, este mensaje va dedicado a ella, la mujer auténtica. Aquella que tiene una belleza interna capaz de opacar a su belleza externa. Aquella que lucha por sus sueños sin importar lo que el mundo pueda pensar al respecto. Aquella que tiene el poder de enamorarnos sin darnos muchas pistas y, aún así, controla nuestros sentimientos hacia ella sin la necesidad de alejarnos demasiado. Aquella con una naturaleza capaz de crear la vida, y el carácter necesario para dar amor y una identidad inquebrantable a aquella vida nueva engendrada. Aquella que no exige igualdad sino que arrebata aquellos derechos con sus propias acciones. Aquella que sabe que tiene los dones que la hacen capaz de ser iguales o mejores que un varón, y aún así, no caen en el hembrismo porque saben que es algo tan asqueroso y ridículo como el machismo, porque sabe que varones y mujeres somos igual de necesarios en este mundo los unos para los otros, pero que, sin ellas, ese toque de dulzura, delicadeza y perseverancia no sería el mismo en nosotros los varones. Aquella mujer que sabe que tan solo un día del año es un insulto para su gran genialidad, porque sabe que tiene todos los días del año para hacerse valer.

Y por eso, repito, no les deseo un feliz día, no lo necesitan. Pero lo que sí haré es agradecerles, por dar al mundo ese fino toque que solo ustedes saben dar, por ser indispensables para mí, porque el carácter que he formado desde que nací  es obra, en gran parte, de una mujer única apodada madre y porque, generalmente, mi inspiración, si no nace de mí, nace gracias a otra mujer que considero perfecta para mí.

Gracias a ustedes por existir.

[Auto]Declaración de guerra


Y, aunque quiera ser delicado contigo en estos momentos, no lo haré, porque considero que eso no ha servido nunca contigo. Por ello te digo a ti, sí, a ti... TÚ, lee bien esto y no lo olvides, porque lo necesitarás mucho ahora y en adelante.

Este mensaje va para ti, que dejas las cosas para último momento. Tú, que creíste que porque empezaste bien el pasado ciclo académico podías darte el lujo de faltar a un par de cursos. Tú, que te viste en las últimas dos semanas con un millón de trabajos y textos para leer, y creíste que el tiempo ya no iba a darte. Tú, que buscaste culpables entre los profesores y tus compañeros y nunca pensaste que el problema podías ser tú mismo. Tú, que dormiste con miedo e incertidumbre desde aquella noche en la que diste los exámenes finales y no tuviste paz hasta el día en que recibiste las calificaciones y viste que aprobaste por poco. Y, por encima de TODAS las premisas anteriores, tú, y mil veces TÚ, que al terminar todo te repetiste, al igual que en ciclos anteriores, y ahora mismo te sigues repitiendo "el próximo ciclo todo será diferente"... Tú, Christian, que sé que no escucharás a nadie más que a ti mismo, ¿qué esperas para dejar de lamentarte y sufrir innecesariamente al final de cada semestre?

Este es el momento de la reivindicación, de hacer las cosas bien, como en el colegio. De reventar todo examen, hacer todo trabajo y no flaquear ni siquiera un poco, hasta tener cada bendito curso aprobado antes de llegar al final. Ahora mismo estás en la recta final, ¿te descuidarás estando tan cerca de la hora en la que empezarás a materializar tus sueños? Y, ya iniciadas las clases, cada vez que quieras flaquear, lee esto y vuelve a trabajar, porque sabes bien que tienes toda la bendición de Dios, pero que la fe no funcionará y los milagros no sucederán si tú no pones lo tuyo para hacerlo realidad.

Sabes que puedes, confía en ti. Sino, la pagarás... Ya verás...

lunes, 20 de febrero de 2012

Quizás lo último...

Es posible que haya sido demasiado masoquista en estas últimas semanas, es posible que lo esté siendo mucho más ahora mismo, pero, aunque no debería seguir, no puedo dejar de pensarte y de querer susurrarte un millón de palabras para poder recuperar algo que siento que, sin querer, perdimos en el camino.

¿Y sabes? Las noches son últimamente muy raras. Muchas veces me encuentro diciendo "buenas noches" a todo el mundo, y refugiándome en mi habitación, cerrando la puerta y desnudando mi alma sobre la cama, deshaciéndome de cada prenda, de cada pensamiento y de cada lágrima que esperó por muchas horas para acariciar mis mejillas y consolarme en la oscuridad al final del día. Y en ese momento, en mi mente, se entremezclan muchas cosas: por un lado, las palabras de mis amigos y gente que me rodea, diciéndome que si nunca me quisiste así, nunca lo harás, incluso, tus mismas palabras pidiéndome que no sea cruel conmigo mismo y que esperarte no sería una idea correcta. Por otro lado, tengo cada momento, cada acción y cada palabra que te hizo tan importante en mi vida y que, creo que, me hizo así de importante en la tuya. Cierro los ojos y trato de conciliar el sueño evocando los recuerdos de esos momentos que nos hacían "egoístamente" felices en las madrugadas hasta darle la bienvenida al sol, con cada modo de cambiar las conversaciones y enredarnos en nuestras propias ideas, con cada sonrisa que nos robábamos en los mejores y los peores momentos y que hacían nuestras vidas un poco más bellas.

A pesar que sé lo que es ese "algo" perdido, no puedo decirlo porque prometí no seguir haciéndolo, y últimamente he recriminado un poco a Dios porque las prioridades que elegimos no me deja por ahora acercarme a tu corazón, pero, por otro lado, llegué a entender que, si el amor por si solo no puede definirse como un sentimiento, es porque este es una decisión de voluntad sobre otra persona, que al final es definido para cada pareja por las actitudes de cada uno. Amor es ese pequeño paso, ese "sí" que separa el ser tu amigo y el que te adueñes de mis labios, ese pequeño paso que no darás hoy y posiblemente no quieras darlo nunca. Pero no te recrimino nada, y no puedo hacerlo, ya que tu existencia sigue haciendo demasiado feliz mi vida. Tan solo debo volver a guardar mi corazón, tal como tú decidiste guardar el tuyo, y esperar, ya que yo ya te di todo y aún así... -bueno, ya sabes lo que le sigue a esa frase-. Y si en algún momento decides amar a otra persona que no sea yo, tan solo espero 2 cosas: la primera es que él te quiera mucho más de lo que yo te podré querer, y que pueda darte mucho más de lo que yo sería capaz de darte. La segunda es que, si en algún momento paso por tu mente, no solo recuerdes lo malo, sino que sonrías con todo lo que vivimos, y que recuerdes todos los momentos bonitos que pasamos, como aquel "si mueres serías demasiado egoísta conmigo" que me dijiste cuando me sentía desolado, o como aquel "te odio por hacer hacer latir así mi corazón porque creo que a él le gustó cada una de las palabras que me dijiste" de aquella tarde en la que te compartía mis sueños para el futuro...

Ay, los sueños... Es irónico y triste que se convierta en tu peor pesadilla el querer olvidarte de lo que alguna vez soñaste, saber que posiblemente ello no se cumpla. A pesar de eso, te recuerdo, te pienso, y me aferro a esos sueños. No te mentí, quizás no pueda soltarte nunca, y te hice una y varias promesas, y las mantendré, encerradas en mi corazón, bajo una llave que sabes que solo tú tienes. Si un día quieres abrirlo, te agradeceré y te querré como nadie más podría querer a alguien sobre esta Tierra, sino, también te querré, por ser el amigo que me gusta ser de ti. Y, aunque nadie más lo desee, te esperaré, porque con el tiempo me hice bueno en hacer ello, al punto de amarlo. Mas de mí ya no volverás a leer o escuchar algo que te obligue a decidir, algo que no compartamos tú y yo, porque, si el amor es voluntad y decisión como mencioné, yo te amo, lo seguiré haciendo, y no necesitaré repetirlo más. ¿Algún día me amarás?

martes, 7 de febrero de 2012

Memorias de un perro

Martes, 07 de febrero de 2012. Son las 6 p.m., las gotas de lluvia han sonado demasiado en todo el día y, la verdad, eso es genial, la naturaleza es bastante armoniosa en estos momentos conmigo. El ruido, el ver el agua danzar a través del tejado, mientras yo me encuentro echado cerca a la terraza y siento humedecer mi nariz con este clima, hasta que, de repente, la lluvia cesa, el ruido desaparece y nuevamente me encuentro escuchando mis pensamientos que me dicen que, en estos momentos, tú no estás aquí conmigo.

Y, a decir verdad, hoy ha sido el día más largo de mi vida. La vida sigue aunque no estés, lo sé, pero, es difícil cuando estás lejos de mí, y pasa el tiempo y no sé dónde estás y ni siquiera si volverás. Todo es más sencillo cuando te tengo junto a mí, cuando siento el calor de tus manos tocando mi cuerpo. Y, ¿sabes?, es tan bonito cuando me hablas, cuando estás cerca de mí. Y, puede que creas que no te entiendo, puede que a veces parezca que no te oigo, pero tu voz es la música más bonita que puede llegar a mis oídos, capaz de hacer que baile mi corazón de alegría. De todos modos, ni siquiera necesitas hablar, solo quédate a mi lado, porque tu presencia llena demasiado mi vida, porque estar contigo me hace el ser más feliz del mundo, porque me siento protegido, siento que no me falta nada.

Ven y alimenta mi vida, alimenta mi corazón, porque solo tú tienes el alimento para mantenerme con vida. Ven a mi lado o, al menos, no te alejes si yo me acerco al lado tuyo. Échate conmigo, acaricia mi cabeza y deja que descanse sobre tus piernas. Dejemos que el tiempo avance si, de todos modos, no me importa nada más cuando estás aquí conmigo. Encadéname a ti, al fin y al cabo, ¿de qué me vale ser libre si no te tengo? Dime que no me dejarás nunca, dímelo con el corazón, dime que serte fiel por siempre ha valido, vale y valdrá la pena, porque quiero serlo de verdad. Caminemos, a donde sea, pero caminemos, porque, cualquier lugar es perfecto si estás ahí. No me castigues con tu indiferencia, no me alejes de ti, porque, muy posiblemente, yo te quiera más de lo que podría alguna vez quererme a mí mismo. ¿Y yo? Por mi parte, haré lo que mejor sé hacer: correr a ti, emocionarme al verte, y amarte como si tú fueras mi mundo. De todos modos, eso último no está muy alejado de la realidad, y tú lo sabes.

Sé por siempre mi dueña y amiga, ¿sí? 

Con amor
Tu más fiel amigo

viernes, 6 de enero de 2012

Sólo voces...


  • ¿Y sigues sufriendo ahí en tu rincón?
  • No lo entenderías. Tu forma de ver las cosas es tan fría, tan radical.
  • Ohhh, sí que lo veo... Aún así, me parece estúpido.
  • Sigues sin verlo.
  • Bien, veamos, ¿por qué no me das razones para creer que eres consciente de lo que sientes?
  • Pues, ella me quiere así. Los momentos juntos son únicos. Cuando la abrazo, siento que nada importa. Cuando la tengo de la mano, pues, no sé, creo tener todo lo que deseo.
  • Bien, ¿y qué me dices de la regularización de abrazos? Por favor, sé que vivirías en sus brazos si pudieras y, por eso, sé cuánto te duele que ella te diga que no, que hacerlo tan seguido haría que ello pierda su valor.
  • Pues, ella me quiere así. Y creo entender su punto. Tú sabes, la rutina, el apresurarse, ella no quiere arruinar esos momentos tan cercanos sino disfrutarlo en las pocas veces. Además, sé cuánto quiere verme...
  • Ajam, ¿tanto así que lucha a morir por lograr verte eh? Que levantaría su voz contra quién sea por pasar un momento contigo, que saldría de casa con cualquier excusa, con tal de estar cerca de ti cuando la llamas y le dices que estás pasando por su casa, ¿no es así?
  • Pues, ella me quiere así. Ella no quiere problemas por mi culpa y yo no quisiera que los tenga. No necesitamos vernos seguido, no necesitamos ni siquiera hablar seguido, porque las veces que lo hacemos somos felices. Siento que la conozco de toda la vida, siento que la escucho hasta cuando no la escucho, y creo que ella...
  • Ella ya te dijo que no es así, que solo a veces pasas por su mente.
  • Pues, ella me quie...
  • Pues, ¡¿ella te quiere así?! Pero no te quiere del modo que tú la quieres. No sabe que mueres por ella en tu interior, que necesitas verla, que tu verano nunca será el mismo por todos esos sueños que tuviste con ella y no se están dando y, aunque podrían darse con otros, nunca podría ser con ella. Y la señorita no tiene la oportunidad de verte tan patético porque no esta a tu lado, tal como yo estoy ahora, no sabría que muer...
  • Basta, no es así. Tan solo, ella no sabe querer de ese modo. Quizás aún no se da cuenta, quizás lo haga algún día, quizás aprenda. Sé que lo hará. Al menos sé que, el tener un día sin el otro, es horrible para cualquiera de nosotros.
  • Tonto, la vida se te va de las manos, como la arena de la playa. Esperas a alguien que, aunque dice que te quiere más que a otros y que no tiene una conexión tan fuerte con otros como la que tiene contigo, te habla de sueños y de amor, de la llegada de alguien, ¡alguien que no eres tú!, ¡y teniéndote a su lado, a pesar de saber lo que sientes! Y aún así la esperas, pudiendo entender su idea entre líneas y dejarla tranquila de una vez, dejar que conozca de la vida, mientras que tú intentas ser feliz con *alguien* que todos los días quiere salir contigo, que todos los días te busca para conversar, con alguien que...
  • ¿Y de qué vale eso? ¿Si no he encontrado sentimiento similar con nadie más que no sea ella? A ciencia cierta, aún no hay nada dicho con ella, si le dije que esperaré por siempre, yo lo deseo, y ella adora eso.
  • Eso te dijo...
  • Y no necesito dudar de ella, nunca lo he hecho, y nunca lo haré.
  • Tonto.
  • No, simplemente me aferré a un sueño, a su sueño. Lo hice demasiado mío, amo cada uno de sus detalles, la perfección que hay en él y soy feliz... Soy feliz soñando despierto.
  • ¿Por qué?
  • Mi corazón dice que es lo correcto.
  • ¿Por qué eres tan idiota?
  • Porque, ella me quiere así. Y yo quiero que sea así...