lunes, 12 de diciembre de 2011

Y mientras voy hacia mi calvario...

...mi mente va recordando una idea que, por mucho tiempo, fue primordial en mí: nunca dependas anímicamente de nadie. No seas tú quien busque la luz de otros, mejor sé tú quien ilumina sus vidas.

Lamentablemente, desde hace días esperé un "sea lo que sea, te apoyaré y siempre estaré a tu lado", un "confío en ti", un "te quiero" o al menos un "tú puedes", al fin y al cabo, soy humano, a veces lo necesito. Solo espero que todo pase y sea nuevamente yo quien intente robarte una sonrisa y ponerla en tu rostro, en vez de quitártela con mis malos momentos. Creo que es un adiós por unos días por mi futuro. Espérame, ¿sí?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Aquel rincón vacío...

Una de las cosas que avanza más lenta, pero a la vez, más rápidamente, es el tiempo. Hoy siento que este se me fue de las manos, aunque siento que, desde el momento en el que llegaste hasta el día de ayer en el que te fuiste, he vivido mucho de él contigo.

Fue raro, ¿sabes?, y aún lo es. Llegar a casa, estar a punto de gritar tu nombre, casi esperando por inercia que llegues a mí como siempre solías hacerlo, pero nunca llegaste. Me acostumbré a ti. Esta tarde, mientras colocaba tu cuerpo en aquel hoyo, los recuerdos se abalanzaban sobre mí. Era junio cuando llegaste y sentí que te quería con solo verte, ya que fuiste lo que siempre quise desde que era un niño. Te convertiste en parte de la familia, fuiste uno más. Innumerables veces dormimos juntos en la misma cama o en el mueble, éramos cómplices en silencio, ya que mamá no debía enterarse de aquello sino me mandaría a lavar la ropa. Me quisiste tanto, solo por acariciarte cada vez que te tuviera cerca y darte de mi comida cada vez que te acercabas con tus ojitos tiernos con los que parecías suplicarme por ella... Cuando creciste, tuviste que pasar algunos años de tu vida en el techo, porque te habías vuelto demasiado sucio, algo gritón y, de pasada, mamá ya no quería limpiar más. Volviste este año, porque quisimos que pases bien tus últimos años, aunque ya no eras el mismo del pasado, ahora eras viejo, cansado, pero, parecía que me querías como si el tiempo nunca hubiera pasado... Te amé como antes.

Luego, todo fue demasiado rápido que aún no lo creo. Aún recuerdo, hace unas semanas, haber apostado con mamá que no durarías hasta el próximo año porque estabas muy viejo, mientras mamá me decía irónicamente "ese Dinky debería ya estar haciéndole compañía al papá Jorge, a tu padre y al tiacho...", creíamos que nos enterrarías. Solo que, nunca esperamos que te fueras así, con una enfermedad que en dos días te arrancó de mí. Aquel último día, al menos sé que te divertiste mucho, sé lo que te agradaba el caminar, orinando en cada lugar que puedas, marcando territorio. Jadeaste a más no poder.

En la noche, ya no podías más. Quizás, mi más fuerte recuerdo con el que me quedaré será esta última madrugada, echado, con tu cabeza sobre mis piernas, susurrándote: "no me dejes, viejo, te dije que tenemos mucho que hacer juntos, aún no vamos al parque con ella como te dije que haríamos. No me dejes, por favor...", pero tú solo me mirabas, cansado por toda la sangre perdida, esperando el momento para dejarme extrañándote. Al regresar a casa, ya no estabas con vida. Esperé a que mamá se vaya y puse tu cabeza sobre mis piernas una vez más, abracé tu cuerpo y, nuevamente, todo el tiempo que pasamos juntos brotó por mis ojos, Quise ser fuerte pero no pude, sentía mi corazón siendo golpeado en cada montículo de tierra que, lentamente, desaparecía tu cuerpo y nos decía, así, que nunca volveríamos a verte.

Y, sigue siendo raro. Ese rincón de donde te levantabas de tu cama para venir a mi encuentro, donde la noche pasada estuvimos juntos, ahora está vacío. Ya no oigo tus patas caminando hacia mí, ya no te acercas al mueble mientras estoy echado para así cargarte y permitir que duermas conmigo ahí, ya nunca más te tendré echado bajo mis pies mientras toco la guitarra, incluso parecía que te gustaba escucharme, ya no podré pedirte la patita y que te hagas el muerto a cambio de una galleta... ya no habrán más domingos en la tarde para caminar junto a ti en el parque y disfrutar así del sol cayendo sobre nosotros.

Ya no hay lamentos de aquello que no pudimos vivir, ya no hay más lágrimas creo yo, por ahora, ya no puedo regresar al tiempo y amarte mucho más de lo que hice cuando estuviste aquí. Solo queda mi agradecimiento por tu fidelidad que duró por más de 12 años, por el amor que nunca se enfrió en ti, por hacer que esta casa no se sienta tan vacía para mí. Sé que dolerá acostumbrarme pero, quizás sea como dijo mamá, ahora quizás estés haciéndole compañía a papá o, quizás, ahora le des la patita a Dios.

Te extraño viejo, te extraño mucho, duele mucho no tenerte, pero la vida sigue. Al menos seguirás siendo fiel a mí y compartiendo este mueble en mis recuerdos. Descansa en paz, orejas.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ahora son las 12 de la noche, empieza el 24 de noviembre del 2011 y, debería poder hacer más que regalarte una carta y una bolsa de melcochas que esperaron por ti 19 días con Kelly para finalmente verte, espero luego lo recibas. Es por eso que, a modo de consolación, quiero intentar plasmar mi corazón y tratar de regalártelo el día de hoy con esta cursi entrada que desde hace mucho quise hacer para ti. Peor es nada, ¿no crees?

El tiempo, posiblemente, ha sido nuestro mejor amigo y nuestro peor enemigo en estos más de dos años que nos conocemos... yo aún me sigo preguntando, ¿cómo es que llegamos a ser lo que somos ahora? Y tengo muchas hipótesis geniales al respecto. Nos conocimos indirectamente, incluso pasamos mucho tiempo sin hablarnos. Yo era el tipo raro tocando canciones feeling encerrado en una sala de música, tú eras parte del grupo de chicos que estaban reunidos a esa hora en otro salón y que tocaban a mi puerta para pedir que no haga tanto ruido. Posiblemente, si tres kilogramos de maíz perla no se hubieran entrometido en nuestras vidas, todo hubiera sido tan diferente, para mal. Y aunque yo debía haber sido un buen ejemplo para ti en ese momento, realmente me dejé llevar por el hambre y el trato:
- Oye, ¡deja de comer!
- Pero está rico.
- Okey, entonces comamos.
- Bien, si llega alguien, agarramos las bolsas y seguimos llenándolas, que acá no pasó nada.
- Me parece bien.
Y, por mucho tiempo sólo me quedé con el recuerdo de "la pasé genial con ella, cada segundo" y la imagen tuya rellenando tu boca con canchita pop corn. Las cosas no cambiaron hasta aquel 31 de diciembre donde la luna llena, mi dificultad para dormir y el calor e incomodidad que sentías en la carpa conspiraron para juntarnos una noche, frente a una fogata, donde la materia principal de conversación fue aprender a alisar el suelo para poder echarse cómodamente en la arena, mientras compartíamos nuestras vidas y, así, nos conocíamos más.

Después de aquel día, debí haber hecho, en su momento, mucho más para acercarme a ti antes de que te vayas del lugar en el que te conocí. Aún así, un correo, una ventana de messenger, muchas noches largas conversando y el soltar nuestros corazones, ser sinceros el uno al otro y nuestra retorcida forma de ver el mundo, nos sirvieron para, poco a poco, ser los mejores amigos que somos ahora.

Y, ¿sabes?, hemos vivido tanto sin darnos cuenta, que me acostumbré a ser feliz contigo cada día. ¿Recuerdas la balanza de la que siempre hablo? Aunque ahora estemos lejos y solo pueda verte por unos minutos cuando regresas, aunque nos hemos distanciado una y otra vez y, en consecuencia, pasado días alejados, o aunque a veces nuestros fantasmas traten de arruinar nuestra amistad, me sigo quedando con las cosas que me hacen agradecer a Dios cada día por darme, como bendición, a una mejor amiga como tú, porque eres quien siempre esperé que llegue a mi vida, por tu modo único de demostrarme cuánto me quieres, por convertirte en una esperanza y un sueño para el futuro, por hacerme sentir que lo nuestro será por siempre y que, posiblemente, la eternidad nos quede pequeña. Si tocaras mi corazón sentirías que palpita más cada día porque tú estas en mi vida y, aunque tratara de decirte que ya no podría quererte más, me engaño, porque cada día encuentro infinitas y nuevas razones para agradecerte el compartir este trayecto conmigo.

Hoy y siempre, quiero seguir siendo tu amigo, conversar de todo, disfrutar los pocos momentos que la vida, a causa de la distancia, nos permite tener juntos por ahora, al fin y al cabo, por algo son así las cosas, ¿no?, de todos modos, tenemos muchos planes, ¡y más te vale que los cumplamos! -sí, yo el más amenazante-, porque, tenemos una caminata en Huanchaco que nos espera, una noche en Colán, una mañana en la que cocinaremos para mamá, a ver si deja de odiarte (broma xD), muchas tardes de cine, y un 2013 para viajar juntos por todo el país... cumplir cada deseo que nos une a un mañana, disfrutar cada segundo en el que pueda tenerte abrazada y, así, sentir que el tiempo a tu lado es imperceptible... reafirmar mis ganas de quedarme contigo, mi alegría a Dios por tenerte un año más aquí y el pedir que nos dé mucho más tiempo juntos. Y, aunque la ansiedad me quiera ver caer, no dudes que esperaré por ti, por siempre...

No lo dudes, eres mi bendición, la más grande prueba que Dios me ama, que haber sido fiel dio frutos. Gracias por aceptarme, por soportar mis celos (perdón, mi *sentido de protección*), por escucharme, por corregirme, por sentir orgullo al decir que soy tu mejor amigo, por tomarme de la mano y permitirme volar y tocar el cielo cuando estoy contigo... en tres palabras: gracias por existir, mejor amiga. La felicidad, en este blog, tiene tu nombre.

Finalmente, no podía dejar de plasmar mi lado egoísta el día de hoy... y aunque sé que hoy no es mi día, una vez tú me dijiste que no sabías qué regalarme, hoy una sonrisa tuya sería el obsequio más hermoso que podría recibir en esta vida, aunque no podré verlo... ¿Lo intentarás? ¿Por mí? Y, aunque no necesitas que lo repita, y lo sepas bien, te quiero demasiado. Eres mi sonrisa, mi fuerza, mi mundo, hoy y - Dios quiera que- siempre. Te debo un abrazo, no lo olvides.


(Como me dijiste una vez: quédate con lo prudente :D)

Lo bueno es que, lo cursi, siempre me lo perdonarás xD.

martes, 22 de noviembre de 2011

¿Y tú qué crees?


Esta entrada quizás sea algo especial o incómoda, así que pido a mis amigos que lean todo antes de

juzgarme, porque sé que tengo muchos amigos que no tienen las creencias que yo tengo. Algunos se muestran cerrados a escucharme, mientras que otros, por otro lado, tratan de convencerme en que su ideología es la correcta. Mucho peor, una chica que, al conocernos, lo primero que me dijo fue "soy atea" -a lo que le respondí "bueno, no me parece mal =)"-, me eliminó hace algunos días de su lista de Facebook y dejó de hablarme cuando coloqué un link en el cual yo hablaba de Dios... Y, muchos lo saben, yo soy cristiano (lo que muchos conocen como "evangélicos"), creo en Dios e, incluso, toco cada domingo en mi iglesia, ya que pertenezco al grupo de alabanzas de ella. De todos modos, el día de hoy no escribiré para favorecer a MIS creencias, al contrario, hoy seré lo más imparcial posible y trataré de hablar acerca de este día a día que afecta al mundo, en el que un grupo de personas trata de inyectarte lo que ellos creen, muchas veces a la fuerza, muchas veces estando en contra de todo lo que alguna vez edificaste y creíste.

Religiones, doctrinas, creencias, estilos de vida, llámalos como desees. Las ideologías mueven masas, incluso grupos de personas pueden ser muy radilacales con ello. Es solo cosa de mirar las noticias y ver tantas guerras, peleas y divergencias, muchas veces entre religiones distintas, otras veces entre la religión y la ciencia, todas ellas a causa de que cada uno se siente dueño de la verdad y de su intentar convencer el uno al otro.

Yo creo que el problema radica en que solo miramos "a fondo" aquella ideología que, desde un inicio, hicimos nuestra, mientras que, cuando encontramos a personas con creencias totalmente diferentes, solo vemos los defectos en ellas y creemos que eso es suficiente para tacharla de "poco valioso". Al respecto, podemos mencionar varios casos puntuales, como que los agnósticos y ateos ven en la iglesia católica a los curas violadores de menores de edad, o al Vaticano y el hecho de que el papa se pudra en plata, también ven a los falsos "cristianos" con falsas profecías de fines del mundo que NUNCA fueron ni serán reales, porque en la biblia no se habla de la fecha exacta de un final de la humanidad ni de nadie que sepa tal fecha (Mc 13,24-32), así como también denigran el acto del diezmo como un simple modo de sacar dinero a los creyentes. Así también, muchos ateos se basan en que "el mundo es un asco como para que un Dios bondadoso exista, ¿por qué no hace algo por nosotros?"... y yo sé todo esto porque alguna vez también pasé por el ateísmo y el agnosticismo. Si vemos el otro lado de la moneda, la gente "creyente" también es muy prejuiciosa. Desde el punto de vista de muchos de ellos, para empezar, un ateo o un agnóstico son prácticamente lo mismo: gente que niega a Dios o a cualquier ente "imaginario", que no cree en las leyes de la vida, gente maquiavélica que haría cualquier cosa en nombre de la ciencia, hasta matar, gente deshumanizada y sin sentimientos, gente que solo quiere verlos caer.

Yo diría que, en mi caso, si llegué a ser cristiano, es porque llegué a concordar con cada cosa de la que me hablaron y que reforzaron mis creencias en un Dios único, superando todo lo que leí de otras doctrinas, como la hindú, islámica ,taoista (que por cierto, tiene principios morales muy fuerte e interesantes), el budismo e, incluso, aquellas enseñanzas que en el catolicismo se me hacían algo "flojas" y sin sentido. Muy por encima de eso, yo creo que hay católicos geniales que viven correctamente y respetan a los demás, así como he conocido a ateos y agnósticos muy altruistas, con quienes alguna vez les hablé de Dios y algunos me dijeron "ohh, y yo que pensaba que ustedes se autoflagelaban, pero tienen una visión interesante, solo que no va conmigo". En lo personal -y no digo que tener una creencia o "religión" sea algo malo-, yo siento que el ponerse la camiseta de una doctrina, es como una apuesta de toda una vida, algo que, quizás no sea indispensable, pero que te puede ayudar a forjar o moldear un carácter a un estilo determinado. Al 100%, nadie sabe si al morir te volverás simplemente polvo, nadie sabe si Dios te espera para juzgar tus pecados, o si te reencarnarás en un nuevo ser, como se plantea en doctrinas orientales... Eso dependerá de tu convicción en que lo que decidiste seguir es lo verdadero para ti y en que lo defiendas para ti mismo. Al menos, yo creo en lo que creo, y siento que mi Dios es verdadero por todo lo que hizo y hace por mí, creo en que la fe mueve montañas pero, sin obras, no sirve para nada, así como muchos principios y enseñanzas más que he aprendido en estos años y en los que no ahondaré por ahora.

Al final de todo este rollo, yo creo que entre todas las doctrinas y creencias, debe ser primordial en todos un principio universal que hace que el mundo gire: la tolerancia, incluso para con los intolerantes. Y si quieres convencer a alguien en que lo tuyo es correcto, no impongas, no llegarás a nada. Mejor demuestra con el ejemplo, eso es mucho más agradable, sano y vistoso. No busquemos defectos, apreciemos las virtudes de cada persona en el mundo. Conozcamos más de ellas, respetemos y amemos nuestras diferencias, al fin y al cabo, en la variedad está el gusto.

domingo, 9 de octubre de 2011

Más que propagandas...


  • Llamada de 1 minuto en celular para despertarme y decirme que en una hora te vas de la ciudad: S/. 0,50.
  • Shampoo y jabón para una rápida ablución de 3 minutos: S/. 1,50.
  • 3 panes y un jugo de naranja en la esquina como desayuno rápido: S/. 2,50.
  • El primer taxi que llegue para estar en la puerta de tu casa antes de 15 minutos: S/. 4,50.
  • Verte una vez más, aunque hayan sido solo 3 minutos, sentir tus manos en mi espalda, colocar las mías en tu cintura y abrazarte, sentirte cada segundo, olvidarme de todo alrededor y apretarte como si no hubiera mañana, y decirte al oído cuán importante eres para mí, mientras beso tu mejilla y siento que también lo haces... Sentir que el mundo es perfecto, que el tiempo es imperceptible y que soy el ser más bendecido del universo, eso, no solo no tiene precio, sino que es lo que más deseo a partir de ahora.

Te espero, sabes que lo hago. Te espero, en el mismo lugar de siempre, todo el tiempo que sea necesario, porque lo vales, por cada latido anormal de mi corazón al recordarte.

Te adoro y gracias por existir.

viernes, 30 de septiembre de 2011

(In)condicional

Después de un tiempo en el que hemos fortalecido nuestra amistad, hemos aprendido a vivir mediante condicionales simples, que no son malos sino que, al contrario, nos han enseñado a reaccionar a los problemas y a disfrutar el uno del otro...
Si te siento lejos, solo necesito acercarme un poco a ti para ser atraído por tu dulzura.
Si nos peleamos, tratamos de solucionar aquellas asperezas antes de irnos y así querernos más cada día.
Si estás triste, seré fuerte para tender mi mano, te levantaré y te robaré una sonrisa. Sé que también lo harías.
Si lloras, te abrazaré más fuerte que nunca aunque no lo desees, no te dejaré escapar.
Si tengo miedos, tú los disiparás tan solo con con una mirada.
Y si tengo problemas, te mantendrás a mi lado, porque sabes que contigo siento que puedo lograr vencer todo.

Y si las cosas se dan como deseo que se den, tendré más condicionales para llegar por completo a ti...
Si la luna coopera con nuestra felicidad, podré un día aprovecharme de ella y decirte que no hay nada más hermoso que verla reflejada en tus ojos.
Si sonríes a mis palabras, acariciaré tu rostro con ternura, ya que en ese momento no tendré más deseo que sentir tu piel.
Si puedo sentir tan solo un poco de tus destellos de amor, te entregaré mi corazón y te diré que te necesito más que nada.
Y, sé que tienes miedo a todo esto, así que, si lo necesitas, te demostraré desde hoy, así como lo he tratado desde hace muchos días, que puedes confiar tu felicidad en mis manos y que, si tengo la oportunidad de hacerlo, cuidaré tus sueños, tus alegrías, me robaré tus sueños futuros y los haré míos para poder despertar cada día con tus ojos fijos a los míos, y poder recitar cada mañana una oración fresca de agradecimiento por la bendición que eres cada día en mi vida... Si lo logro, ese día, podremos sellar nuestra felicidad con un primer beso lleno de magia y perfección en cada segundo que dure.

Sé que podemos hacerlo. Cambia ese "Si" de condicional, y dame un "Sí", con tilde, que firmará que tu y yo estaremos de modo incondicional, ya que podemos demostrar el verdadero significado de eternidad, porque , ese Sí... ese Sí será para siempre...

jueves, 29 de septiembre de 2011

Reencuentro

Querido amigo, nuevamente comparto mi vida contigo, después de muchas noches sin encontrarnos. Y aunque los estudios, las obligaciones y las responsabilidades nos mantengan alejados, pues, cada noche sigo pensando en ti, mi confidente, mi lado profundo materializado.

Necesito contarte muchas cosas, la vida ha sido dura en las últimas semanas. Tengo muchas promesas que cumplir, y, creo que las cosas se están dando de buena manera para lograr lo que deseo. ¿Ella?, las cosas van excelentes entre nosotros dos. Como te mencioné innumerables veces, cada día adoro más su existencia y me sigo convenciendo de que es perfecta por cada uno de sus defectos que tanto amo. ¿Y sabes qué es lo mejor?, empiezo a creer que ella siente algo parecido por mí. Es algo nuevo, un sentimiento que desborda en mi corazón... Sí, no te preocupes, le enviaré tus saludos, estoy seguro de que ella también te extraña aunque ustedes nunca hayan conversado directamente. ¿La iglesia? Genial, cada día poniendo más el corazón y exaltando al que debe ser exaltado cada día. Poco a poco lo estoy logrando, ¿quién lo diría? ¿Y la universidad? Te hablé de promesas, estoy estudiando -aunque no lo creas-, prometí sacar buenas notas y un promedio alto. Por ahora, lo estoy logrando, ¿qué te parece?

Ahora, háblame de ti. Rayos, me olvidaba que no puedes hablarme directamente sino solo sentir el modo en que compartes tu existencia conmigo. Siento el haberte abandonado por tanto tiempo. Créeme cuando te digo que te extrañé demasiado. Prometo acercarme a ti más seguido para volver a compartir nuestras noches y, quizás, alguna tarde en la que necesite liberar mi corazón y contarte mis raras angustias y alegrías, como antes solía hacer. Quizás podamos desvelarnos un poco y esperar juntos los primeros rayos de luz del sol, ¿qué te parece?

En fin, ¡es una promesa eh! Las cosas poco a poco volverán a ser como antes entre nosotros. Ahora te dejo, tengo que ir a la universidad dentro de una hora. Aún tenemos mucho de qué hablar. Te amo querido blog, hasta MUY pronto.

domingo, 14 de agosto de 2011

A pesar del cansancio...

Sábado, son aproximadamente las 5:50 am y, definitivamente, llego a la conclusión que, el par de días más difíciles en estas vacaciones por las que estoy atravesando son los sábados y domingos, ¿y eso por qué? Es que estos dos días implican realizar aquello que necesito, aquello que me gusta y aquello que amo, TODO a la vez, así como no olvidarme de enviar un mensaje de texto a ella, solo para recuerde que nunca la olvido (menuda disyuntiva...).

Y aunque, usualmente utilizo el escribir para conseguir dormir, hoy lo uso para no hacerlo. ¿Razones? Veamos... Mi sábado es ajetreado desde su inicio. En la mañana hubo ensayo musical, al mediodía cocinar, luego tomar una siesta -que me está sirviendo mucho en estos momentos- y más tarde a las 6 pm, estar en casa de Guillermo y Karla, ya que ahí es la reunión de jovenes de La Buena Semilla. Ahí hemos tocado, cantado y conversado; es uno de los momentos geniales del día.

Luego de toda esta faena y regresar a casa a las 8, el día no termina, ya que me preparo para llegar a mi trabajo a las 9 pm: ser mozo en Bohemios, mi lugar de diversión favorito. Sí, un trabajo de bar. Este es, por un lado, una necesidad, y por otro, uno de mis más grandes gustos ya que amo la música rock de los 80.

Y aunque el frío del otoño sea algo arrogante, la noche se va calentando con cada persona que va llegando. El espacio se va reduciendo mientras las ansias de la gente va aumentando: hoy, como todos los sábados, están los Big Balls, la banda estrella, una de las mejores -por si no es la mejor- de los sábados trujillanos. La cuota musical que la gente exige para satisfacer su semana. De repente, el estruendo de las guitarras empieza, la batería cobra vida y, Sidney -el vocalista- hace un grito de guerra y, así, se inicia el show. La gente enloquece de júbilo. Es ahí cuando el verdadero trabajo empieza, ya que hay muchas mesas por atender, algunos egos que soportar y otros gajes de oficio, propios del ambiente, que realizar.

El show terminó aproximadamente a las 4:15 de la madrugada, hora en la que debo recoger jarras, limpiar algunas mesas y lidiar un poco con el tiempo hasta que pueda tomar un bus colectivo. A pesar de todo, hoy ha sido un día divertido: la música estuvo genial, no hubieron muchos imprevistos y he visto a mucha gente conocida, entre ellos a Wachin que llegó tarde y pidió un filete de 5 soles, el cual atendí y, por el cual, no recibí propina. De todos modos, sigo amando mi trabajo. En lo que va de mi experiencia laboral, he lidiado con algunas personas ebrias por las que tuve que llamar a seguridad, me siento como un rey en ese momento. Y aunque hubieron, como siempre, algunas descoordinaciones entre el otro mesero y yo, al final de la noche, todo se tranquiliza y siempre llego al mismo "martirio" de soportar estar despierto algunas horas más... ¿Es necesario? Demasiado diría yo, porque la mañana del domingo es mi combustible para la semana que viene.

Soportar unas cuantas horas más hasta las 9 de la mañana, es poco en realidad para lo que recibiré luego, cuando tome mi guitarra y toque y cante a todo pulmón las alabanzas a mi Dios, en mi iglesia y con mi gente. El acompañar a muchas personas a llegar a un estado de armonía es algo que no puede definirse con palabras terrenales. El cerrar mis ojos y sentir, de algún modo, que alguien me ama de un modo diferente a cualquier otro amor no tiene explicación. Y sí, estoy cansado, adolorido, pero todo esto lo vale. Y estoy feliz, porque ahora mismo estoy sacrificando algo y, como siempre digo, todo sacrificio tiene su fruto; el de hoy, es el mejor de todos.

Y así como jugando, llegan las 6:52 am, hora de bañarse y quitarse el sueño, el día recién empieza, o mejor dícho, ¿continúa?

lunes, 8 de agosto de 2011

Recuerdos de cristal

Oye, hola... Sé que en estas últimas semanas tan solo pedía a Dios por ti y no te hablaba, en realidad, sabes que no debo ser muy masoquista con el corazón, así como también sé que sabes que aún te sigo queriendo, así que creo que no hay problema.

¿Sabes?, es irónico, la gente suele preguntarme si aún te recuerdo, suelen decirme "15 años, ¿no?, pero tenías 7, de seguro no recuerdas nada", cuando en realidad, me acuerdo demasiado de ti, y sé que las cosas definitivamente serían distintas si hubieras seguido junto a mí. Aunque no compartimos mucho, ya que solías viajar para trabajar y solo venir unos días cada fin de mes, esos en realidad eran los días que más esperaba. Recuerdo que eras un gritón del diablo y, lamento informarte que, creo que he heredado eso y muchas cosas más de ti. A veces sin querer suelto gestos, algunas palabras, y mi mamá a veces me molesta que se parecen a cosas tuyas.

Dime, cuando llegas al cielo, ¿los recuerdos te acompañan hasta allá? ¿Recuerdas cuando quise ponerme mi camiseta de Pablo Mármol, mamá me dijo que no y tú le dijiste que me deje vestir como desee? Aún mantengo esa filosofía, y agradezco mucho que la hayas defendido en su momento. ¿Recuerdas cuando jugábamos a la pelota en el primer piso? Ahora que lo pienso, dejabas que te meta gol, y yo tontamente creía que era de los mejores. Pero, con el tiempo, la diversión se redujo. Te veías cada vez más cansado, a veces creía ya no reconocerte. En esos últimos años, solo llegabas y dormías. Aún recuerdo haber estado en la habitación contigo, tratando de curarte de tus fiebres, cambiando el trapo de tu frente, mientras te decía que en el futuro sería un gran doctor, que yo te curaría cada vez que te pongas mal, y tú solo me sonreías y me acariciabas el pelo.

Aquel último año, aún lo tengo grabado en mis pupilas. Esa enfermedad ya no te permitió regresar a Trujillo. Mamá siempre me decía que las cosas cambiarían cuando te mejores, que regresarías y que todo sería mucho mejor. Ella tuvo que ir a Lima a cuidarte, mientras yo me quedé con la abuela Luz en casa. Tanto me dijiste que estudie que fui el primer puesto aquel bimestre. Viajé aquel mes de julio a Lima, pero después de unos días te internaron y nunca más volví a verte con vida. Aún recuerdo esa noche del 9 de agosto, casi a las 11 de la noche, cuando fingía estar dormido en la cama, y alguien llegó e informó a la familia que te habías ido en la tarde. Recuerdo el llanto ahogado que invadió el hogar en ese momento, y aunque no escuché bien, supe al instante lo que estaba pasando; tan solo cerré mis ojos y lloré en la noche, creo que retuve por mucho tiempo ese sentimiento. Vino mi tía, me abrazó, pero le dije que ya lo sabía todo. Aquella noche regresé a Trujillo con el tío Pepe; recuerdo el frío de la noche, el vacío interno y las miles de preguntas en ese momento... estaba tan perdido que ni recuerdo cuándo ni cómo me quedé dormido en el bus.

En Chimbote se quedó tu cuerpo, pero tu alma estuvo por mucho tiempo rondando a mi alrededor. Te agradezco el haber estado en mis sueños casi cada noche después de que te fuiste. He tratado de no contar a mucha gente que te soñé casi todos los días por casi 2 años, hasta aquella noche en la que apareciste nuevamente y conversamos sobre las cosas que estaban pasando en mi vida. Recuerdo bien cuando me preguntaste por mamá y te decía que aún te extrañaba, entonces me abrazaste y me dijiste que sería el último sueño en el que te vería, que tenías que irte ya, y que cuide mucho de mamá. Efectivamente, fue la última noche que te vi en sueños pero, por una rara razón, aún te recuerdo y te extraño.

Antes de despedirme de ti, quisiera decirte que lamento no haberte escrito nada cuando seguías con vida y tú estabas en Lima y yo en Trujillo. Por mucho tiempo traté de escribirte una carta con la máquina vieja, pero ella no tenía corrector y al final rompía la hoja antes de acabarla. Era un tonto, recién en estas épocas entendí el poder y el sentimiento que tiene una carta escrita a puño y letra... Y al respecto, hace uno o dos años, revisando tus cosas viejas, encontré una carta que escribiste para mí, Nunca la había visto, así que me causó mucha sorpresa. La leí y sentí el pasado recorrer mis mejillas. Desde aquella vez, la he leído tanto que, casi, la sé de memoria: "Hola querido hijo. Espero con todo mi corazón que estés bien de salud, con muchas ganas de estudiar y ser el mejor de la familia y que me recuerdes como te recuerdo. Quiero que sepas que ya estoy mejor y pronto estaremos juntos para entrenar fútbol en el parque, llevarte al colegio y hacer todas las cosas que hasta ahora no habíamos podido hacer. Y también estudiaremos mucho, porque serás el mejor doctor, para que me cures a mí y a la mamá Luz, ¿ok? Hijo, por ahora pórtate bien y estudia, estudia mucho. Confío en ti. Cúidate, te quiero y extraño, por lo que ruego a Dios que pronto nos reencontremos. PÓRTATE BIEN. Tu padre que te ama y extraña, Martín". Después de mucho, mucho tiempo, quiero responderte que, para empezar, fuiste un gran mentiroso, porque ahora tú estás allá y yo acá, pero de todos modos gracias. Solo para estar un poco más parejos, lamento informarte que yo también te fallé, no fui médico, lo siento, soy demasiado ególatra para preocuparme de ese modo por otros, pero, como buen futuro profesional informático, te prometo con todo mi corazón que programaré el mejor de los encuentros en el Cielo.

De verdad hubiera querido que te quedes aquí conmigo, pero, al menos, tenemos una promesa a futuro, ¿no es así? Yo también ruego a Dios para que pronto nos encontremos. Espérame, ¿sí? Tu hijo que también te ama y extraña. Christian.

sábado, 6 de agosto de 2011

Si es que lo vi...

Usualmente mis sueños son tétricos, tenebrosos, por no decir pesadillas. Es raro dormir teniendo miedo de lo que tu subconsciente te traerá esa noche, pero, en este caso, hace unos minutos mi mente -por no decir mi Winamp- evocó los recuerdos de uno que salió de lo común, uno que difícilmente olvidaría ya que fue tan real, fue... En realidad fue el deseo robado de alguien, quizás fue una idea que circundó por mi mente por muchos días y que explotó hasta volverse una de las visiones más hermosas que pude vivir en la quietud de la noche.

Los previos quizás tuvieron que ver con breves pantallazos de besos bajo una noche de playa iluminada por la luna, seguidos por otro flashback: ahora dos personas pintando una habitación, esperando, con una sonrisa en el rostro, un regalo de Dios, un milagro de la vida; ahí, una ventana adornada con cortinas blancas que danzaban al compás del viento, con vista a un verde parque, mientras el sol entraba a través de él e iluminaba el rostro de ella, cuyos ojos brillaban como el sol, cuyo vientre pronunciado parecía estar a punto de estallar con la misma intensidad que tenía la sonrisa que dibujaba su rostro. He parpadeado nuevamente y, ahora estoy en una sala amplia, mirando gente alrededor; ahí está ella, cuyo rostro expresa dolor, yo solo puedo tomar de su mano, besar su frente y decirle que todo pasará, que siempre estaré a su lado. Luego, un pronunciado silencio que, después de unos segundos, es finalmente quebrado... mi corazón se acelera, mis ojos se deslumbran con, quizás, la criatura más hermosa que mis ojos hayan visto. Es irónico, en ese momento mi corazón experimenta un millón de emociones, quiero besarlo, quiero abrazarlo, pero tengo miedo del solo tocarlo, ¿cómo puede algo ser tan perfecto y a la vez tan frágil?, solo puedo morderme los labios y esperar pacientemente, mientras los veo juntos: el cuadro perfecto, si el amor pudiera definirse visualmente, definitivamente serían ellos 2 abrazados en la quietud después de tan doloroso batallar. Aquel ser descansa plácidamente ahora en sus brazos, ella tiene los ojos llenos de felicidad, tanta que desborda, yo solamente puedo pasar mi mano por su mejilla y decirle que, si tuviera el poder de congelar el tiempo, ese sería el momento perfecto.

Aunque hubieron más imágenes en aquel sueño, quiero quedarme por ahora con aquel cuadro perfecto que mi mente retrató aquella noche, aquella rara ilusión que mi subconsciente generó en mí. Quizás sea un pequeño bocado de lo que me depare el futuro, no lo sé, pero, si es que fuera así, si es que tuve el poder de verlo, solo quiero pedirle a Dios un poco más de vida, para poder hacer realidad tanta bendición, para poder estallar de alegría, para poder retratarlo para la eternidad con una canción...

lunes, 1 de agosto de 2011

Corazón de León

Hay ciertos orgullos algo raros, podría decirse que "inexplicables" y también, ¿por qué no mencionarlo?, quizás, un poco insanos. En esta ocasión me refiero a aquellos ideales bastante tirados a la antigua que mi familia, por parte de padre, me ha inculcado desde muy niño: el orgullo por mi apellido.

Y es, en verdad, muy difícil de explicar. Mi apellido es León y, sinceramente, lo único que se me viene a la mente, en relación a él, es un animal de la sabana, muy ocioso, no muy bueno en la cacería y, para colmo, pisado por su hembra (sin alusiones personales, claro), aunque al menos viene con la inmerecida etiqueta de "rey de la selva". A pesar de eso, la temática siempre ha sido la misma y mis tíos siempre me la repitieron: "siéntete orgulloso por ser lo que eres, un León, el miembro de una familia que no conoce las derrotas. Tienes en la sangre una tradición, un lazo fuerte que nos mantendrá unidos por siempre. Nunca olvides eso" y, de algún modo, es cierto: por una lado, mi padre y, en general, mis tíos, han sido academicamente exitosos, ya sea en el colegio o en la universidad, adicionalmente mis primos también lo son. Por otro lado, cada vez que hubo algún problema, ellos se han unido -a pesar que muchos poseen un temperamento altamente explosivo y soberbio que yo, lamentablemente, he heredado-, es lo habitual en ocasiones así.

El meollo en todo este asunto podría parecer tonto para algunos y, quizás, otros sí lo entenderán: si inspeccionamos el árbol genealógico, por la rama de mi padre, tenemos una familia grande de 7 hermanos (entre ellos, obviamente, mi padre), y de estos 7 hermanos, sus hijos por ahora sumados son en total 11. Somos en total 11 primos, de los cuales, el único que es varón y lleva "León" como primer apellido SOY YO, lo que significa que la responsabilidad de que mi apellido siga vigente recae únicamente sobre, lo que será algún día, mi descendencia. Esta situación llega a generar cierta espectativa familiar sobre mí: ellos esperan que yo sea el macho alfa, el hombre perfecto, el más demostrativo de todos, el mejor en mis estudios, el más exitoso y, por sobre todo, que tenga hijos. A cambio de eso, lo que tienen de mí no es, en su mayoría, aquello que ellos desean.

Lo que quiero tratar de explicar el día de hoy es que, no tanto por la etimología de nuestro apellido, sino por toda esa tradición y lazos que nos unen, ¡los amo!, aunque muchas veces no lo parezca. Hago un mea culpa, sé que posiblemente sea la oveja negra de la familia, nunca seré tan cariñoso como los Coquis, ni tendré el espíritu de fiesta de los Santillán, ni tendré la entrega que tienen los Olivos o mi querida tía Mañuca -a quien aún le debo mucho-. No, nunca lo seré. Quiero que comprendan y retengan solo una cosa en sus mentes a partir de hoy: puede que sea el más inexpresivo de todos, me cuesta dar abrazos y decirles un "te quiero", puede que tenga una pésima memoria o que simplemente esté tan metido en mis asuntos como para olvidarme de llamarlos o no poder visitarlos, ¡acepto todo eso!, pero nunca, absolutamente NUNCA se atrevan a dudar que los amo y que agradezco a Dios siempre el ser parte de ustedes,¡ni se atrevan a dudarlo, o verán al León que tengo dentro! ¡Y ustedes saben muy bien qué significa eso!

Lo repito una vez más para que retengan bien la idea, los amo tal y como son, Leones, orgullosos y fregados. Ustedes también ámenme como soy, ¿sí?, los veo el 9.

P.D.: haciendo un sondeo personal con la mayoría de amigas que tengo, muchas de ellas quisieran que su apellido sea adornado por un "de León" -sí claro, pero no por ti Christian-, no las culpo chicas, mi apellido es genial.

martes, 26 de julio de 2011

Patrañas

Me alimentaste con ellas en todo este tiempo, esperé con ansias tu llegada por ellas... Y es por ellas mismas que hoy no puedo dormir, pensándote a cada segundo, preguntándome qué rayos pasó, pero, ¿sabes?, al diablo con esto, si eres feliz así, ¡felicidades! Que la sigas pasando bien.
Todo el día de hoy tuve una pregunta pasando por mi mente, mi resolución final fue pasar de todo esto y seguir mi vida. ¿Adivinas la pregunta? Espero que no, a las finales, nunca te interesé interesó.

martes, 19 de julio de 2011

El grito ahogado (P.A.E.M.E.R... Parte 2)

Posiblemente aquel día fue uno de los más raros de mi vida, porque tomé decisiones de un modo tan determinado y alocado, que me sorprendí a mí mismo. Era un miércoles 18 de mayo, aquel día en mi ciudad, Trujillo, jugaba Universitario de Deportes , equipo del cual soy hincha por amor al triunfo y al mal ejemplo que me dio mi padre, también hincha de la U, quien siempre me decía: "Christian, las malas palabras no debes de usarlas, salvo que estés viendo fútbol". Volviendo al tema; lo raro de aquel día fue que, faltando 3 horas para el encuentro y, después de una rara decisión y tras complicidad con mi querida amiga Laura, decidimos aventurarnos a ir al estadio a alentar al equipo que amamos, a pesar que ni siquiera teníamos entrada, a pesar de los peligros del entorno aquel. A pesar que mi madre me advirtió, "déjate de estupideces, sabes que esos animales de la Trinchera Norte son unos vándalos, ¿por qué buscas el peligro?, ¿acaso quieres preocuparme?", con el dolor de mi corazón, salí de casa sin oír más: mi determinación era demasiado grande, mi corazón ya latía a mil.

Nos encontramos a las a las 7:00 p.m., una hora antes de empezar el encuentro. El taxi nos dejó a 1 cuadra del estadio, ya que la periferia del tránsito suele bloquearse para estos encuentros. Lamentablemente también, el taxi nos dejó justamente en tribuna Norte, la más peligrosa de todas, por la barra crema, la más aguerrida de mi país, aquella que mi madre temía. Aún recuerdo a mi amiga sosteniéndome fuertemente del brazo, mientras yo veía a la barra tratando de ingresar al estadio, haciendo cánticos mientras la policía montada daba vueltas a nuestro alrededor. No puedo negarlo, también tenia miedo, creo que produje más adrenalina de lo normal, sentía mi corazón salir, pero a pesar de todo, me sentía seguro. Al llegar a la puerta de Occidente, nos dimos con la ingrata sorpresa que las entradas estaban agotadas; a pesar de ello, los revendedores estaban alrededor, no quedaba otra, estábamos tan cerca, y, gastar un poco de más era mejor que irnos sin lograr nuestra meta final.

A pesar de que la noche era muy fría, al entrar al estadio, aquella adrenalina se convirtió en calidez, miles de personas a mi alrededor compartían el mismo amor que yo, sus corazones latían al ritmo de los tambores de la Trinchera Norte, yo sentía que ya no podía respirar más, quería llorar... A pesar de eso, me contuve, buscamos buenos asientos aunque nunca los encontramos xD y esperamos impacientemente que el partido inicie.

El encuentro finalmente empezó y, en realidad, todo el tiempo fue tranquilo, salvo las veces en las que Andy Polo dribleaba y llegaba al arco, provocando el lamento por nuestro infortunio de aquella noche. Aún era cero a cero, hasta que al minuto 88 Ruidíaz es trabado en el área: penal para la U y el estadio estallaba de emoción. Me pongo de pie mientras siento que ni mi corazón ni mis pulmones ni mis lacrimales pueden más. Doce pasos, ¡solo doce pasos para tocar la gloria!, Johan Fano frente a la pelota lanza de la peor manera y el arquero ataja... Aún no puedo describir todo el sinsabor de ese momento, la boca reseca, el grito ahogado de aquella noche, aquel grito que nunca salió, aquel grito que aún espera salir.

Volteando la página pero dejando una marca en aquel capítulo pasado, después de muchos años, la fe en la selección de mi país se renovó en base a un técnico que puso orden en el gallinero y con sangre nueva, además de personajes con experiencia, todos pusieron el alma en cada encuentro de una Copa América en la que nunca fuimos favoritos, ni para superar la etapa de grupos. Hoy quise que mi país ganara pero fuimos eliminados en semifinales, hoy nuevamente me quedé con el grito ahogado, bien guardado en mi pecho, quemando todo mi interior y reviviendo el desagradable sentir de aquel 18 de mayo. Hoy nuevamente todo el sentimiento quiso escaparse por mis ojos, hoy nuevamente me contuve y no me agradó para nada.

Después de mucho tiempo, quiero nuevamente expresar mis ansias, mis sueños, quiero aún gritarlo, quiero ir al Monumental y gritar en vivo los goles de la U que aún no he gritado, mejor si es contra el clásico rival, Alianza Lima, gritar hasta quedarme afónico. Por sobre todo, hoy quisiera una selección clasificada al mundial, a pesar que nunca me dieron esperanzas en los 22 años que tengo de vida, a pesar de los errores del pasado, porque, como diría Maradona, "El fútbol es el deporte más lindo y sano que existe en el mundo. Eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué. La pelota no se mancha". El amor por ese ente esférico sigue en todos, sigue en mí, y quiero ir a Brasil el 2014 con mi selección y deshacerme de este maldito grito ahogado que espero expulsar pronto, quiero pintarme el rostro de rojiblanco, gritar por 90 minutos, que mi voz se pierda con la de otras miles de personas... quiero dejar de contenerme y ser un mar de lágrimas, llorar, pero de alegría y orgullo.

Me voy contento esta noche, el sueño sigue intacto.

Labios vírgenes, ilusiones y otras "ridiculeces" mías

Lo genial de este mundo morboso y carnal al extremo es que, hay veces en las que algunas verdades suenan a mentiras mientras que otras mentiras pueden sonar demasiado reales. Es más fácil, ante la pregunta "¿Qué tal tu último polvo/sexo/coito?", utilizar la historia que tu amigo te contó sobre su noche en un prostíbulo, narrándola en primera persona y exagerando un poco, antes de que te crean cuando, con mucha sinceridad, les respondes "soy virgen, incluso de labios"... más aún cuando eres varón.

Y sí, es cierto, soy varón, de 22 años, virgen, incluso de labios, soy más puro que el agua ozonizada. He estado pensando mucho al respecto y he llegado a la conclusión de que soy una lesbiana encerrada en el viril cuerpo de un macho: suficientemente femenino para vivir y respirar romanticismo, suficientemente masculino para que no me gusten otros hombres (ni gustar a ellos). Se me viene a la mente las palabras de muchos amigos, Eduardo diciendo: "vas a la iglesia para que te enseñen a NO ponerla" o Fernando exigiéndome: "gordo, déjate de mariconadas, si te gusta una flaca, lánzate y ya. Tira a cuantas puedas y déjate de rodeos, vive tu edad". La verdad en el asunto es que, yo soy así desde hace mucho, terriblemente romántico, un soñador empedernido, desde mi punto de vista, ligeramente ridículo, algo estúpido.

¿Es muy raro de entender? No quiero vivir muchas experiencias, ya que aún sueño con LA experiencia, con la chica perfecta con un historial similar al mío, quizás caminando por un parque, quizás sobre una colina con vista a la playa, mientras el sol está cayendo, rojo de envidia, o quizás bajo una fría noche de luna llena, despejada y llena de estrellas, cerca a una fogata, abrazados y cubiertos con una manta, en ese momento sentir que nacimos el uno para el otro, acercarnos demasiado, cerrar los ojos y dejar que nuestras lenguas dancen desordenadamente en silencio, hasta que no podamos sostener más la respiración, luego mirarnos, sonreírnos, respirar profundo y volvernos a besar...

Lamentablemente, por otro lado, la realidad me restriega en todo el rostro -y con crueldad- que las cosas no son así, que apostar por el corazón fue siempre mi peor decisión, que sería mucho más fácil ser un patán, saltarme el proceso del cortejo y satisfacer mis ansias con la primera chica que me facilite el paso. Pude haberlo hecho, pero, a pesar de eso, prefiero el camino difícil, sabiendo que el haber declamado un poema en frente de toda la secundaria de un colegio solo fue recompensado con un frío abrazo y un "gracias", sabiendo que regalé una rosa a alguien que 10 minutos después me pidió que me vaya porque tendría problemas con su "ex", sabiendo que un peluche tuvo que pasar más de un año escondido en mi armario porque su destinataria, un 14 de febrero, huyó corriendo al ver el obsequio... sabiendo que, ahora y siempre, seré para ella su "mejor amigo" y nunca me verá como nada más, aunque ella no quiera aceptarlo, por lástima o por temor, ¿quién sabe? Hoy, quisiera saberlo yo.

A pesar de ello, sigo aquí, del modo más masoquista posible, con la ilusión intacta, sintiéndome más ridículo que nunca. Al fin y al cabo, es la decisión que tomé, mi camino a seguir, los principios con los que crecí y moriré. Como me dijo una amiga, "algún día encontrarás a alguna chica tan sonsa como tú que te quiera así como eres"... Al fin y al cabo, ¿qué puedo perder?, ¿el tiempo?, ya se agotó hace mucho para mí...

domingo, 26 de junio de 2011

Monólogo de un "celoso en potencia"

Creo y siento que, en realidad, ella me entiende, y todos los varones en general también lo harían; y es que, los celos... ¿Realmente es ese el sentimiento que se apodera de mí a veces? Sumergido en algunas vagas ideas propias y heredadas, creo que puedo llegar a definirlo con otras palabras y explicarlo de muchas maneras, antes de aceptar que, quizás, y tan solo quizás, sufra de ello.

Lo básico y punto de partida en todo este asunto es que, ella sabe que la adoro y que confiaría ciegamente en ella. No estamos muy lejos, tampoco muy cerca. Conversamos mucho, compartimos nuestras vidas, es posible que en este tiempo nos hayamos conocido más de lo que debíamos, y eso implica conocer aquellas cosas que pueden convertirse para muchos pares en el detonante para las peleas y malos entendidos; en nuestro caso, ha sido una salsa agridulce que sazona de un modo especial nuestra relación, especialmente sabiendo que ambos tenemos *acosadores personales* que le pondrán emoción a nuestras historias y pondrán a prueba nuestras trastocadas pero limpias e inocentes -¿suena irónico?, no lo fue- conciencias. La parte dura acá es que, en el rol de macho oyente de vello en pecho, estás prohibido muchas veces de mostrar molestia cuando ella te confiesa que alguien la ha hecho sonrojar con alguna sorpresa o, quizás, hay un chico que posiblemente sea físicamente más guapo que tú y que, por cuestiones laborales, lidiará y gileará con ella más de lo que tu podrías por ahora. Lo más triste de la situación es que nosotros, como hombres, quisiéramos que ellas sintieran también algo de celos, aunque sea un poquito, cuando les contamos con mucha gracia que nuestra mente fue profanada por una vecina cercana. En mi caso, esto no sucede, lo que la convierte en un ser invulnerable a mis *encaletadas* pero tiernas venganzas.

Regresando al tema de fondo sobre los efectos de ella sobre mí... A pesar de todo, sigo pensando que no son celos, reitero que sé que ella no hará nada malo, pero no confío en los entes a su alrededor, "quizás si caperucita fuera de metal el lobo se rompería la quijada", pero eso no pasa en la vida real. Esto me convertiría -y esta es la idea robada de la noche- en un protector antes que un celoso y, ¿por qué negarlo?, me enorgullezco de ello. Al menos tengo una sonrisa para cada vez que mi ceño peligre y quiera fruncirse. Es mi modo de cuidarla, sin asfixiarla ni privarla (y aunque quisiera, sé que no podría ni querría privarle de nada) y me siento bien así.

Lo irónico es que no somos nada más que amigos aún y eso aumenta mi necesidad de quererla, cuidarla y protegerla, de conocer su vida y sonreír hasta de lo que me incomoda, porque sé que viviendo es que uno crece como persona y revaloriza la aventura del día a día. Al menos ella sabe que, si necesita alguien para moler a golpes a algún atrevido, estaré siempre que me necesite. ¿Tierno? Por supuesto, no lo dudes cariño. =)


jueves, 9 de junio de 2011

¿Perturbación?

Cae la noche, ya es madrugada. A estas alturas tan solo el silencio y el insomnio podrían ser barajados en mi mente como posibilidades para acompañarme en este largo trayecto en el que busco casi por instinto la llegada de los primeros rayos del sol, mas no es así. Y es que, nuevamente, como mucha noches, has dejado tu ventana entreabierta como invitación y, no tan curiosamente, me he asomado con el fin de husmear secretamente en tus pensamientos... No me di cuenta que, en realidad, habías encadenado mi imaginación en tu cama, mientras que, lentamente, desvestías tu alma para el deleite de aquel preso del insomnio. Es así como inicia el verdadero show y las luces son mágicamente apagadas para que no estorben en la sensualidad de la penumbra.

Rodeados por una muy densa neblina de tentación, tu alma y mi imaginación se ven confinados a interactuar para sobrevivir a las circunstancias. Tu experiencia ha calado fácilmente en mi juicio. En unas pocas acrobacias saltas encima de mi pensamiento, mientras que con tus largas uñas desgarras poco a poco toda su piel. Lo empapas con tu agitación que, con el calor, se ha convertido en sudor, dándole a tus curvas un brillo que este no debe tocar, solo por simple precaución. Aún así, el vaivén de tu cintura lo embriaga rápidamente, tus movimientos se han sincronizado con los deseos de maldad que él ha formado en la oscuridad. Este ha dejado de ser mío para ser irremediablemente controlado por los densos hilos de tu carne, por aquel son de tu melodioso jadeo.

El show va terminando y la cordura regresa a mi cuerpo. Tú me sonríes y me recuerdas, antes de que me vaya, que la ventana seguirá abierta. Lo sé bien, y quizás regrese mañana. Creo que tu existencia es como una pequeña inyección de maldad a mis bajos -pero existentes- instintos. Es casi como una vacuna. Creo que en el fondo me ayudas -desde un punto de vista irónico y algo retorcido- a ser fiel, y te lo agradezco, es difícil lidiar con esas cosas. Sé que la carne es débil, mas no quisiera ser infiel a *ella* en la realidad (sí, tú sabes de quién hablo), mas, solo por esta noche, y quizás algunas más que con el tiempo vendrán, mi fantasía morirá en tu territorio. Al menos trata de no ser tan inicua conmigo, aunque, no creo que sea necesario decirlo; eres experta en lo que haces y, por eso -y otras cosas más-, me agradas.

martes, 3 de mayo de 2011

Día 5

Oye, ¡hola!, espero que estés bien; en realidad, creo que lo estás, porque tú sabes manejar bien estos momentos. ¿Sabes?, las cosas últimamente han sido raras, llegué de viaje y te busqué, pero recordé que te habías ido y, no sé en realidad cómo describir este momento. Y, sé que tenemos un pacto, pero creo que este es el lugar perfecto para convertirse en un hueco en el contrato, y tú sabes que yo aprovecho bastante bien eso, te resumiré el por qué diciendo que necesitaba demasiado hacerlo.

Te cuento que, por tener una semana de viaje, ahora ando recargado de trabajos de universidad, aunque de todos modos, me ha servido estudiar estos días, tengo buenas notas y creo que puedo regresar a la senda del ponderado mayor a 15 si sigo así, así que, ten cuidado que puedo ganar las apuestas que tenemos (sin mencionar que sigo corriendo mi media hora diaria para "tú ya sabes qué"). Cambiando de tema (y somos buenos haciendo eso), yo asumo que saliste bien en tus examenes, eres bastante hábil para esas cosas, una de tus mejores cualidades, junto con la capacidad de hacerme la persona más feliz del mundo con solo tu presencia. Procura hacer una lista con los logros que vayas haciendo porque me estoy reservando las estrellitas para el momento en el que vuelvas.

Te cuento también que hace unos días te soñé, con ropa de gala, el pelo suelto y en la playa, mirando el mar, y, aunque suelo decirte que pareces medio extraterrestre, tengo que aceptar que te veías demasiado linda con la brisa sacudiendo tu cabello y tus mejillas ruborizadas. Oye, te extraño cada día más, procura no descuidarte, graba cada uno de mis "anda a dormir" que te daba cada noche para que no caigas en la tentación de desvelarte. Recuerda siempre lo de "no menos de 50" y, sobre todo, y aunque me digas que siempre lo haces, cuídate mucho, ten presente que usualmente pienso en ti, ¡por tu culpa!, ¡si no me hubieras dicho alguna vez que te tenga siempre presente!, jajaja, en realidad, ya lo hacía aunque no lo hubieras pedido nunca.

En fin, es hora de acabar este mensaje. No sé qué más decir, porque creo que tú lo sabes todo, ¿sirve decir, sin exagerar, que te necesito demasiado? Al menos seguiré orando, como cada noche, para que Dios haga cada día lo que yo aún no puedo: estar a tu lado y bendecir tu vida cada uno de tus días.

Si no aguantas hasta los 90, puedes volver. Juro no decir nada. Buenas noches y... te extraño, taradita.

lunes, 2 de mayo de 2011

Y si pudieras...

En las últimas horas, a nivel mundial, la noticia más grande y difundida en todos los medios de comunicación y redes sociales fue la muerte de Osama Bin Laden por parte de las fuerzas estadounidenses. Barack Obama (recordemos que obtuvo el Premio Nóbel de la Paz en 2009) posiblemente sea el personaje más controversial del momento pues fue un héroe para la gente que esperaba justicia basada en "mata a quien mata", mientras que, por otro lado, se volvió un ser tirano que no debía ordenar asesinar a nadie, ya que él, por más "presidente del mundo" que sea, no tiene potestad de atentar contra la vida de nadie.

La parte friki del asunto, es que todo esto me trajo a la mente el hilo argumental de "Death Note", un anime/manga acerca de un libro con el cual una persona era capaz de asesinar a alguien con solo escribir en sus hojas el verdadero nombre de tal persona y, además, conocer su rostro; este libro es hallado por Yagami (más conocido como Kira), un tipo con ideales de justicia algo radicales, quien finalmente utiliza este libro para, poco a poco, asesinar a los criminales y gente mala, convirtiendo así al mundo en un lugar menos peligroso en base a una sociedad con temor a ser castigados por realizar cosas malas. Lo más interesante, es como es que hay muchos fans de este persona y otros que creen que el matar por justicia es un delito imperdonable.

Llegando al punto crítico del tema, se me ocurre debatir la difícil pregunta: si tuvieras el poder "divino" de castigar con la muerte a la gente mala, ¿lo harías? Si bien el precepto de lo correcto socialmente nos ha enseñado que no somos nadie para juzgar a otros y, menos, privarles de sus vidas por más que sean violadores, asesinos, tiranos, o lo que sea, por lo bajo he oído a mucha gente que, entre conversaciones, juzgan a las personas y murmuran que "quien a hierro mata a hierro muere", y, estoy casi seguro que sí; al menos yo, siendo sincero con el mundo, tendría una lista de gente que por lo bajo castigaría con la muerte, quizás al mismo Osama Bin Laden hace unos 9 u 8 años; quizás también a un Ollanta, un Chavez o un Evo que son o amenazan ser los más caraduras y opresores de la historia de Latinoamérica; quizás a un Burga culpable de la más grande mafia de la historia, a nivel dirigencial, en la Federación Peruana de Fútbol, y así la lista se pondría poco a poco más interesante.

Pero ahora, pasando de una ideología tiránica a otra menos "asesina", planteo la pregunta: ¿pero qué rayos es bueno y qué rayos es malo en realidad? Si lo queremos ver por el lado de la Biblia, aquellos preceptos del "bien y el mal" nacen en el Génesis cuando Adán y Eva comen del árbol del conocimiento del bien y el mal, a causa de caer en las palabras de una serpiente, que para muchos representa a Satanás (aunque esto no está textualmente indicado ahí). Esto quiere decir que, en realidad, lo bueno o malo no es un precepto que venga de Dios; y a decir verdad, hasta podríamos plantear que estas son ideologías circunstanciales; nadie podría decir que los islámicos son malos, cuando ellos consideran a la gente occidental como los malos por, regresando al caso Bin Laden, prohibir que a este personaje se le entierre tal y como son sus preceptos, por miedo a que su tumba se convierta en un monumento a la resistencia. Y en realidad, ni siquiera tienes que ser cristiano para entender el nivel de ambiguedad que tiene el discernir entre lo bueno y lo malo. Por ello es que, más que impulsar el significado de lo correcto, se prefiere impulsar la práctica de la tolerancia como una salida más viable antes que hacer que todo el mundo piense por igual.

Mi conclusión de esta noche es que, nadie en el mundo es Dios a las finales porque es un puesto que nos queda demasiado grande para nuestra limitada "sabiduría", pero, por otro lado, siempre habrán seres que jugarán a serlo y que matarán en nombre de una moral que no es compartida por todos, mientras que otros vivirán como animales temerosos de las represalias, privados del pensar y actuar libremente. En el peor de los casos, y siempre se da el peor de los casos, saldrá otro ser intentando hacer justicia por sus propios medios, formando así un círculo vicioso de castigos, asesinatos y venganzas que nos dicen, de una muy triste manera, que hablar de "paz mundial" por ahora y en un futuro muy cercano, es una utopía muy, pero MUY lejana.

Triste pero, aparentemente, cierto...

viernes, 29 de abril de 2011

Bajo la lluvia

Aquel día, las nubes vaticinaban una mojada noche. Las gotas no demorarían en caer, el frío era cada vez más grande. Él fue a buscarla, como siempre, esperando satisfacer su corazón, recibiendo un poco de aquella hermosa mirada capaz de devolverle el brillo al día, pero ella...¿Por qué?, él nunca entendió lo que ocurrió en aquel momento.

¿Qué hizo?, ¿en qué momento todo falló? Ella solo pidió tiempo, distancia, que se aleje de su calor. Él pidió una explicación, pero ella, en silencio, se desvaneció... era lo que el corazón de ella deseaba y él obedeció a ella, por amor.

El dolor era demasiado en su pecho. Él solo pudo salir de aquel lugar, caminar lentamente hacia su hogar, aunque las fuerzas que le quedaban solo permitían que tome asiento en la acera, cierre los ojos y se percate de que la lluvia había empezado. Ahí, bajo la noche, en medio del frío, él lloró. Lloró por cada minuto que compartieron juntos, por cada "buenas noches" que se dieron antes de dormir, por los "te quiero" que ya no tenían sabor a nada, por los planes a futuro que ahora parecen desvanecerse en cada una de las gotas. Aquellas gotas se unieron con la lluvia, y la pista se convirtió en un río de melancolía y desesperación. Las fuerzas que le quedaban se escaparon por sus ojos, simplemente se echó en la acera y esperó la muerte.

La lluvia terminó, pero la muerte nunca apareció, aunque la vida ya no tenía sabor a ella. De todos modos, algo había muerto aquella noche, él aún no sabe qué, pero, sonreír se había convertido en algo demasiado difícil.

- Así es la vida, ¿no?, ese es el significado de esperar. Sentir el dolor en cada segundo de mi vida en el que tengo que ser paciente, tan solo sobreviviendo con el pensar que "al menos, ella es feliz".
- Te entiendo amigo, sé fuerte. Ella volverá. Al fin y al cabo, tenemos que vivir, ¡hazlo por ella! Límpiate los ojos y camina conmigo, como en el pasado lo hacíamos.
-Gracias soledad.
-Para servirte, en los peores momentos.

Y la vida sigue...¿no es así, amigo? También me tienes a mí: la felicidad.

Te espero... ¿Me esperas?

sábado, 23 de abril de 2011

Dime si...

Sugerencia: Abrir previamente música de fondo (CLICK ACÁ)

Sé que dentro de mis debilidades, posiblemente está el no saber expresar sentimientos cálidos. Sé que me pierdo con facilidad en mis palabras y que finalmente desaparezco en mis pensamientos, mientras intento, con frases tímidas que procuren no alejarte de mí, reflejarte aquello que siento y buscar saber lo que sientes. Mas hoy me rindo ante mi pecho que está cansado de recibir tantos golpes por parte de mi corazón desde hace tantos días; me rindo ante mis pulmones que ya no pueden controlar más mi respiración y están a punto de explotar; me rindo a mi mente que solo evoca aquellos momentos tan nuestros con solo cerrar mis ojos; me rindo ante mi imaginación que, cada mañana al despertar, intenta recrearte a mi lado, abrazada a mí, iluminada por el sol de la mañana, esperando silenciar mis "te quiero" con un beso...

Y sí, lo acepto, soy un idiota, pero, los idiotas también pueden sentir amor, ¿no lo crees? No me importa el tiempo, no me importa tu silencio, viviré esperando tan solo un destello de esperanza irradiando de tus ojos, tu permiso para sentir que tengo todo lo que más anhelo en esta vida, tus labios junto a los míos acariciándose bajo la luna llena de una cálida noche de playa que servirá como testigo de una promesa de eternidad que Dios tiene para nosotros. Mas no temas a responderme con una negativa, no te alejes si es que no sientes lo mismo, si es que soy solo yo. Tan solo permíteme seguir a tu lado, compartiendo tus alegrías, tus penas, cada rincón de tu vida, permíteme sostenerte de la mano si alguna vez sientes tropezar, permíteme secar tus lágrimas si alguna vez necesitas a alguien con quien llorar. Sabes que estoy acá, sentado, cerca a tu corazón, esperando pacientemente, solo dime si es que así lo deseas, y seguiré acá, en el rincón que me tengas asignado en tu vida, por siempre...

Al fin y al cabo... estoy amarrado a ti...

viernes, 8 de abril de 2011

bEllas

Sigue pasando el tiempo y seguiré convencido que es terrorífica la habilidad de una mujer para conseguir lo que desea, incluso obligarte a realizar aquellas cosas que menos te agradan en este mundo; y, eso no es muy sorprendente en realidad, porque si ya eres un lector cotidiano de este espacio, sabes que ellas son demasiado hábiles en todo, ¡y ni siquiera importa si *ella* es un familiar tuyo!

Mis recuerdos me llevan a una terrible mañana de diciembre. Era verano, el mes en el que prefiero estar "fresco y bañado" en casa, o "bajo el sol pero en ropa de baño" en una playa o piscina. Aquel día era, de cierto modo, especial, porque *tía 1* había regresado de España, después de casi 4 años en las que no la veía. *Tía 2* y *tía 3* dejaron sus labores cotidianas para acompañarla y, además, visitar al abuelo Pulache que por aquellas época se pensaba que sería operado y permanecía en Trujillo, para pronto viajar a chiclayo para su quirúrgico encuentro.Yo acababa de salir de vacaciones, así que a esas 9 am seguía algo dormido. Suena el teléfono:

*Tía 1*: "hijo, ¿cómo andas ingrato?"
Yo: "recién despierto"
*Tía 1*: "¿te parece si vienes a desayunar y luego nos acompañas a comprar unas medias y calzoncillos para el abuelo por el centro?"
Yo: -estaba medio dormido, y en momentos así suelo pensar con el estómago, a las finales, supuse que sería algo rápido- "sí, sí, ¡vamos!"

Mi terrible error del día fue no pensar en las consecuencias de aquella invitación aparentemente inofensiva. Llegué a casa de mi prima, nos saludamos y desayunamos bien al menos. Me sentía preparado para un fin del mundo, con seguridad, pero no para la tortura china de aquel día...

El punto de destino era Zela, donde todo es más barato en cuestión de ropas, pero debido al tráfico navideño -al parecer- tuvo que detener el taxi en la Alameda del Calzado: más de 8 filas que atravesaban toda la cuadra, llenas de zapatos y mujeres aparentemente preparadas para la guerra, en un ambiente reducido que solicitaba reflejos veloces para no perder el modelo de calzado que deseas, buena memoria para recordar si lo que ves es mejor o no a lo que viste hace 10 segundos al lado, o simplemente paciencia, ¡MUCHA PACIENCIA! Fueron unas 3 horas sin descanso en las cuales aprendí casi de memoria a la fuerza los tipos de tacos, colores, tamaños, la diferencia entre el cuero y la cuerina y muchas cosas más, además de haber tenido que ser un ente mediador entre *tía 1* que avanzaba a paso promedio, *tía 2* que se demoraba unos 5 o 10 minutos mirando y acariciando cada zapato y, claro, *tia 3* que simplemente era tan chiquita que el mar de mujeres la arrastraba hacia la orilla puerta.

Al acabar todas las filas, y pensando que era el fin de mi tortura, cruzamos la pista... ¡y habían más tiendas de zapatos al frente! Ya estábamos acercándonos pero, gracias a Dios, en casos así no falla la técnica de mirar el reloj y decir fuerte "se hace tarde, *inserte familiar* está en casa esperándonos para almorzar", me entendieron, así que volvimos a nuestro camino hacia el paraíso de medias y calzoncillos para el abuelito. Solo que, no conté con el factor *tiendas de ropa*, segunda debilidad del 90% de féminas del mundo. Entramos a unas 4 tiendas, con la excusa de que YO necesitaba ropa, terrible técnica de las tías. Aún recuerdo bien el vestido y el maniquí con cintura de avispa y talla 90-60-90, mientras *tía 1* me decía: "Christian, ¿crees que se me vería bien?" y yo le respondía: "puede ser", aunque mentalmente me preguntaba si sería ético o no decirle que ella no se parecería al maniquí ni juntando sus 7 esferas y pidiéndoselo a Shen Long.

En fin, siempre uno debe procurar negociar con su familiar y pedirle mesura a la hora de comprar, ya que, puede pasarte que llegando a la tienda de ropa interior, y frente a un montón de damas, tu tía te llame gritando "oye, mira, este calzoncillo de ositos está bonito, ¡ven para tantear si te queda!", peor si quizás en ese momento pasa una conocida de universidad y te dejan con, aunque no debería avergonzar -para muchos-, un mal momento. Al acabar la faena, las tías recordaron que debíamos comprar flores, tuvimos que caminar al mayorista, en donde pasamos una hora más, ¿es que tienen que ser tan detallistas para todo?

Al acabar, llevamos las rosas, mis primos y el abuelo nos esperaban en un chifa, donde almorzamos aproximadamente a las 3 p.m. Al acabar, la tarea final del día era acompañarlas al cementerio, *tía 1* quería visitar el cuerpo de su esposo, muerto hace 4 años, antes que se vaya del país por última vez. Llegamos y, tal como ocurrió hace años atrás, se arrodilló frente a él y lloró, haciéndome ver que hay gente que puede mantener sentimientos intactos a pesar del tiempo; si algo admiro de una mujer, es su fuerza para sostener sentimientos, algo que no muchos hombres podemos en realidad... e increíblemente poder decir que el amor puede traspasar las barreras de la muerte y el tiempo en algunos, ¿quién lo diría?

De todos modos, si lees esto y eres mujer, procura no ser tan detallista si un varón te acompaña; por otro lado, si eres un varón, piensa en cualquier consecuencia, como si fuera un juego de ajedrez, no quisiera que te pase lo mismo que a mí. Como sea, de todos modos, y aunque quiera y respete a mis tías y la fuerza para vivir que tienen día a día, voy a pensarlo 2 veces antes de vender mi día por un desayuno y un chifa, y claro que adoro acompañarlas, pero para la próxima seré más hábil y las invitaré directamente a algun sitio lejos de tiendas y cerca a comida. ¡Las quiero! ^_^

miércoles, 6 de abril de 2011

Implícito

Aunque las cosas que quiera oír de ti nunca las dirás posiblemente, aunque seas un universo por descubrir y hasta ahora solo tenga un bosquejo de tu vida en mi mente, adoro tu existencia, porque puedes decirme mucho sin necesidad de las palabras, simplemente sé que también te importo, y eso me es suficiente.

Espero mañana encontrarte en el mismo lugar de siempre, donde nuestras palabras danzan lentamente mientras los minutos avanzan y se hacen imperceptibles. Es que, cada segundo es una eternidad de alegría, donde me compartes tu vida y yo te comparto la mía. Hay mucho por decir y no hay nada más en realidad, porque las palabras son obsoletas cuando sabes que tienes en alguien un espacio donde el respirar es agradable. Tú lo sabes bien, cuentas conmigo siempre, no lo olvides.

lunes, 21 de marzo de 2011

No es para ti.

No fue hace muchos días atrás que estabamos a unas cuadras de tu casa, nuevamente en uno de nuestros raros encuentros salidos de la nada, cuando me pediste que te escriba algo porque querías saber lo que yo pensaba de ti. Fui feliz por una pequeña facción de tiempo, ¿sabías?, quizás hace unos días pude haber sido un poco más valiente para decirte que no necesitaba de una hoja y una pluma -y mucho menos, la frialdad de un blog- para decirte que poco a poco te estabas haciendo una persona demasiado importante e indispensable para mí, pero, ¿las cosas tuvieron que ser tan diferentes ahora?

Lo hiciste, lo haces y lo sigues haciendo...y en tu andar, llenaste de preguntas mi cabeza. ¿Donde guardas tu corazón, pequeña? ¿Por qué escondes la poca humanidad que te queda? ¿Prefieres acaso usar ese antifaz de niña rebelde y desobediente que te hace sentir superior pero que, a la vez, te rebaja demasiado? Y sería más fácil si me dijeras que no te interesan las cosas que te digo, que hablo en vano, que da igual mi opinión porque nunca cambiarás, pero a cambio me obsequias mentiras, falsas esperanzas, ¡y te engañas a ti misma!, mientras te repites que eres una idiota y que el mundo te odia. Idiota, ¿qué has hecho para cambiar eso hasta ahora?, ¿crees que repetir los mismos errores y tropezar sobre la misma piedra ayudará? Y yo me cansé, me aburrí de tus promesas vacías, de aquellos secretos ahogados y de intentar rescatar la sinceridad de tus ojos.

No me preocuparé por alguien que no le interesa su vida, que arruinó todo lo poco que habíamos construido cada noche antes de dormir. Solo quería un poco de ti, nunca me lo diste. Es tarde ahora, quizás encuentres algún "amigo" que aguante tu infantil estilo, o alguien que, como me dijiste, "te apoya en todo lo que hagas y no te juzga si te equivocas (una y otra, y otra, y otra vez)", porque yo solo soy del tipo de amigos que te repetirá "déjate de estupideces y cambia". Mañana despertaré y me daré cuenta que solo fuiste un error más, un par de "te quieros" tirados al viento, y ya no estarás.

No compartiré más tus problemas, seré feliz. Sé feliz, que te vaya bien.

sábado, 19 de marzo de 2011

Sonríe

Una de las palabras que más guardo en mi mente y mi corazón son las de mi amigo y hermano Obed, quien se fue a Lima a estudiar y seguir sus sueños. Al regresar nos contaba lo que tuvo que pasar allá y, después de su testimonio, concluía en aquel que es mi tema del día: no te quejes de lo que te falta, agradece por lo que ya tienes. En realidad, es algo bastante difícil, hasta hace unos días yo solía repetirme "pero al fin y al cabo, desear más de lo que tengo, es algo positivo y es algo humano, ¿o no?, es lo que muchas veces te ayuda a superarte", pero es que, para entender la profundidad de aquella idea, muchas veces es necesario vivirla en carne propia.

Hace unos días tuve que viajar a la selva alta del Perú, específicamente, a Moyobamba, ya que mi abuela está allá y anda algo enferma. Fue un viaje de 16 horas en bus, atravesando la cordillera, para pasar 5 días y 4 noches en una ciudad que no visitaba hace unos 2 o 3 años. No puedo negar que tenía planes, quizás un poco egoístas inicialmente: planeaba llegar salir a correr todos los días, terminar de leer unos libros, irme a los baños termales caminando diariamente y tener un relajo que, según yo, merecía después de un par de vacaciones en las que me pasé trabajando. El primer día fue genial porque hice casi todo lo que deseaba, pero aquella noche empezó una lluvia que no se detendría hasta después de 2 días. Fui a dormir a las 2 de la madrugada y aquel aguacero empezó, con truenos y relámpagos... yo estaba emocionado, era la primera vez que veía un espectáculo así en vivo, pero mi emoción terminó al llegar el día siguiente.

En la mañana, muy temprano, no había agua potable, en las duchas, cañerías, todo estaba seco, pregunté y me dijeron que en la ciudad cerraban el suministro de agua al haber lluvias fuertes, por una cuestión de salubridad y todo eso. Quise ver algo de televisión pero me dijeron que no podía porque las cosas debían mantenerse desenchufadas; una descarga fuerte podría malograr los electrodomésticos. Así me fui, enojado, a intentar dormir en mi habitación temporal, mientras internamente me quejaba de mi presente. En la noche me acerqué a la mesa, mientras escuchaba a algunos familiares conversar sobre las noticias: en Jepelacio, un pueblo humilde a 30 minutos de donde estaba, la lluvia provocó derrumbes, se cayeron muchas casas y murieron unos niños con el accidente. Me sentí egoísta, yo ahí me quejaba de aburrimiento, cuando en realidad tenía la dicha de estar en una casa que soportó lluvias y, además, una familia que me amaba. Al otro día, tuvimos que esperar la cisterna de agua del municipio pasar por la esquina y llenar nuestros baldes y cargarlos hasta la casa. Fue nuevamente terrible ver cómo se terminaban los suministros y algunas personas se quedaban sin líquido por llegar tarde a la reparticíón. Entre caras tristes cansadas, yo solo regresaba, aún con una sensasión rara, pero ahora agradeciendo lo bendecido que era en medio del mal momento y, a la vez, extrañando demasiado mi casa en Trujillo. Al día siguiente y con un semblante algo distinto, me acerqué a la abuela, que se la pasaba echada, sin realizar gesto alguno; no sé qué me dio por sacar mi iPad con canciones antiguas de "Los Panchos" y, me pareció verla sonreír, fue genial. Dejé ahí la música con mi tía, que en ese momento la cuidaba, luego me dijeron que la cuide, y después de unos minutos se le cayó la pelota (que le dieron para ayudarla con sus reflejos, o algo así) de la mano, se la quise entregar, pero en vez de cojer aquella pelotita, agarró mi mano, fuerte, muy fuerte, sentía que intentaba mirarme, yo solo pude decirle "disfruta de la música" mientras descansábamos en quietud; nuevamente, fue genial.

Finalmente regresé a Trujillo, y, después de mucho, comprendí en profundidad el mensaje de mi amigo. Muchas veces vivimos dándole importancia a las cosas que no tenemos, solemos quejarnos de aquello que no vemos, exigimos tener lo que la vida no nos dio, llegamos a quejarnos con Dios, perdemos la fe y decimos que hemos sido olvidados, pero no hemos aprendido a amar aquellas cosas que consideramos "cotidianas" y que, aunque no quieras verlo, son bendiciones.

Hoy quiero agradecer a Dios, porque es un ser demasiado buena onda que me bendijo con una ciudad hermosa, en la que no hace mucho frio ni calor, una casa bonita que tiene todo lo que necesito: una madre que goza de su juventud y que me ama por sobre todo lo que haya en la Tierra, comida todos los días, una cama cómoda, agua potable todos los días y mucho más de lo que necesito. Agradecer también por tener una familia genial, llena de salud, que sabe que la adoro aunque no suela decirlo, unos abuelos que vivirán unos 75 años más, una tía que me ama como una madre, primos amorosos que compensan mi falta de expresividad. Agradecer por una iglesia en donde encontré hermanos de verdad, por el que encontré paz, sabiduría... por el que te encontré a *ti* también, el milagro más hermoso de mi vida, y porque, aunque estés lejos, te siento demasiado cerca.

Y como mencioné al inicio, sé que "querer más en la vida" no es algo malo, pero es dificil conseguirlo si antes no valoras lo que tienes el día de hoy. No necesito decirte que mires a Japón, Haiti y otros países tocados por la naturaleza para demostrarte que la vida te sonríe, a pesar de las lluvias, de las desgracias... que los problemas se hicieron para unirnos, despertarnos y hacernos conscientes. Pon de tu parte hoy, quizás logres lo que yo conseguí: sentir que lo cotidiano es sobrenatural, valóralo y ámalo, como si fuera el último día de tu vida, ¿o esperarás a perderlo para extrañarlo? Te aseguro que poco a poco la vida te dará más, mucho más. Nuevamente la pelota está en tu cancha, tienes el poder y la libertad de elegir.



PD: quiero una coca cola xD.

jueves, 3 de marzo de 2011

Sobre el amor y otros pokemones

Son cuatro letras que juntas hacen la palabra más famosa y más manoseada de nuestra lengua española, después de la palabra sexo; despierta temas de conversación, peleas por todos lado y es el tema de casi todas las telelloronas de las 8 p.m. ¿Qué es el amor?, me preguntaba en todos estos días, y al referirme a amor, me enfoco directamente al amor de pareja, eso que, no sabemos cuándo, cómo ni por qué nace, simplemente lo hace y, cuando eso sucede, cambia completamente nuestra vida, incluso a muchos nos vuelve algo estúpidos.

Recuerdo hace unas semanas, mi amigo -a quien por hoy llamaremos- Trol había terminado nuevamente con su enamorada, y, como todas las veces que sucede, me llamó para salir un sábado en la noche. Con nosotros también venía el amigo Tela, quien al parecer aquella semana había peleado también con su enamorada. Ya que yo era el ser neutral en aquella noche, oía sus tristezas, veía cómo poco a poco se ahogaban en alcohol y se desahogaban con frases como "el amor es un asco, oe gordo nunca te enamores, cuando lo haces simplemente te has decidido a sufrir... ¡y lo que más llega es cuando terminas y sientes que hiciste mucho por nada", obviamente ando omitiendo las frases obscenas de su borrachera.

¿Es en verdad el amor así de malo? Cierro los ojos e intento analizar cada pareja que he visto hasta ahora. Mi querido tío Lucho y mi tía Aleja son un claro caso que el amor tiene que existir, ya llevan unos 33 años juntos, o quizás más, y a pesar de eso, con la edad, las arrugas y todo, se aman; incluso me sorprendio hace unos meses cuando le pintamos la cara a mi tío mientras dormía y Aleja, quien no suele reaccionar mal, se enleonó al ver lo que hicieron a su esposo. Incluso mis queridos abuelos, que seguro llevan más de 50 años unidos y, quizás vi la escena más tierna de mi vida cuando, hace unos meses, al darle la sorpresa de cumpleaños a mi abuelo, ellos se vieron, se abrazaron y se besaron como si fueran aún jóvenes.

Bien, ahora lo sé, ¡el amor existe!, pero, ¿cómo descubrirlo? Yo, un ser completamente perdido en el caso, intento hacer una regresión esta noche y recordar si alguna vez amé, se vienen a mi mente recuerdos de una poesía que dediqué a alguien frente a todo el colegio y el cual nunca tuvo otra respuesta más que un "gracias", quizás también evoco la memoria de un peluche que compré un 14 de febrero y que el destinatario nunca aceptó, sino que me dejó ahí, en medio de la calle, parado, viendo cómo se alejaba a paso ligero y se metía en su casa. He vivido engañado, creo que nunca descubrí el amor, porque el amor nace de dos, y cuando es de uno, solo es una obsesión más. Por algo las parejas del pasado tenían años de noviazgo y podemos ver parejas de 50 a 70 años de edad super unidas, ¿no creen? Y es que el amar, es más que gustar, es adorar cada una de las cosas del otro, sus virtudes y, con mucha más fuerza, sus defectos, o al menos aprender a convivir con ellos... eso toma tiempo, así que, por sobre todo, lo fundamental para estar seguro de amar, es ESPERAR. Fuera de eso, lo demás son solo relaciones para pasar el momento y para tener a alguien con quien chapar, lo siento, es la cruda verdad.

Aún así, y con todo lo anteriormente dicho, creo que sigue habiendo ese "algo" que fortalece a la pareja y que nadie entiende por completo, o es que es una receta diferente para cada par. Así que, quizás derrotado, solo tengo un deseo fuerte que nace de mi corazón esta noche... quisiera comprar una bonita rosa roja, caminar hacia tu casa, tocar tu puerta y esperarte a ti, mi mejor amiga, hasta que salgas, aunque sea de alguna de tus ventanas, quiero arriesgarme y decirte mi conclusión de esta noche: que, por un lado, acerca del amor y de todo lo que le rodea, solo sé que he sido un completo ignorante hasta el dia de hoy y que lo que sé no me sirve para nada, pero que, por otro lado, quiero descubrir su significado poco a poco contigo, el ser con quien puedo ser feliz siendo como soy, con mis defectos y virtudes mientras que disfruto cada pequeño detalle de tu existencia. Cumplí aquello que me pediste hace unos días, ¿sabías?, sigues en mi mente haciendo las idioteces que te hacen tan hermosa. Gracias por ser parte de mi vida.

Intentaré buscarte hoy, aunque sea en mis sueños...

sábado, 26 de febrero de 2011

Sacrificios y sueños

Oh, ¡los animales!, uno siempre tiene algo interesante que aprender de ellos, quizás porque ellos son más propensos a equivocarse y a aprender de sus errores. Últimamente los animales en mi casa están siendo bastante inspiradores, estoy seguro que si Coelho viviera conmigo, en el transcurso de este mes hubiera escrito unos 20 libros de autoayuda.

En fin, aquellos que usualmente vienen a visitarme a casa conocen a Pituco, mi querido gato con complejo de perro (el gato más cariñoso con la gente desconocida -o el único- que puedes encontrar en la ciudad) y su salvaje vida gatuna, entrando y saliendo, así como recorriendo todas las escaleras de mi superpoblada casa de cuatro pisos. Es un poco desordenado, pero es una máquina de asesinar ratones, y lastimosamente hay muchos roedores alrededor, posiblemente a causa de los vecinos. Hace unas semanas mis familiares, en especial mi "amada" tía, decidieron encerrar al pobre en un cuarto en la azotea, recubrieron todo escape con mallas y sacrificaron así la libertad de Pituco, a cambio de un hogar sin sus orinas.

Sacrificio. Con lo que he aprendido ultimamente, sacrificio es matar o terminar intempestivamente con algo, con el fin de mantener o, quizás, dar inicio a alguna otra cosa. Nuestra vida en realidad está llena de sacrificios, cada una de nuestras decisiones, incluso cuando no nos decidimos a nada estamos sacrificando aquello que podríamos ganar si es que nos convencemos -aquello que en Economía se conoce como el costo de oportunidad-.

Basado en esto y para acabar de alucinarme Wikipedia, creo en dos tipos de sacrificios: el cobarde -aquel en el que decides matar toda opción de ganar o conseguir algo exitoso matando algo para dar una solución rápida y derrotista-, como por ejemplo aquella persona que, teniendo dinero, no invierte en un negocio por temor a perder, o aquella familia que por no limpiar las necesidades de su gato matarratas deciden encerrarlo en su techo. Fácil, ¿no?

Por otro lado está el sacrificio valiente, aquel en el que sabes que pierdes mucho, en el que sabes que puede parecer muchas veces la opción descabellada, pero que al final de todo, también puedes ganar mucho por sacrificar. Son esos sacrificios que van de la mano con tus sueños... porque, los sueños no pueden cumplirse sin sacrificios. Todo cuesta.

Llegado a este punto, mencionaré a otro de los famosos animales de mi casa, en este caso me refiero a una nueva adquisición: Tweety, el canario cojo. Al parecer, su madre, tambien canario nuestro, se sentó encima de Tweety y, desde que nació, este tiene la pata coja y pasó mucho tiempo en el nido. Mi madre estaba bastante dolida, ella ama a sus mascotas, quizás más que a mí -jajaja xD-, llamó al especialista y él no dudó en decirnos "sacrifíquenlo". Estábamos tristes, pero, de repente con los días, Tweety comenzó a levantarse torpemente con un pie y a revolotear las alas, cayó del nido y siguió intentando volar. Dios... ¿cómo asesinar a un ser que está luchando por su sueño? Desde ese momento, decidimos no sacrificar al canario, sino sacrificar un poco de nuestro tiempo, enseñarle a dirigirse a la comida y a recogerlo cada vez que caía del nido. En pocas palabras, su sueño se convirtió en nuestro sueño.

Actualmente y para acabar con este tema, me acerqué a la jaula y sentí una rara calidez al ver que el canario, aquel por el cual apostamos por su sueño, podía volar por toda la jaula y pararse en un pie. Todo sueño cuesta, solo hay que animarnos a sacrificar. ¿Y el caso del gato? Pues, hubo una lluvia y, aparentemente, entre mi casa y la de la vecina había un nido de ratas que se inundó y algunas salieron y entraron a mi casa. ¿Adivinan a cuál de los rincones fueron a instalarse? Al minidepartamento de mi tía. Intentaron bajar a Pituco, lo liberaron de su prisión, sacaron las mallas que tapaban todos los huecos, pero él nunca más intentó bajar: sacrificó su vida nocturna por un poco de paz. Ahora todas las mañanas me despierto y oigo los melodiosos gritos y pisoteos de mi tía... ¿Quién dice que los sacrificios no tienen consecuencias?

Acabo este texto, si tienes algo que sacrificar, ¡hazlo! Hoy es tu decisión, ¿qué quieres para tí el día de mañana? ¿Quieres llegar muy alto con tus propias alas?, o por otro lado, ¿quizás desees vivir rodeado de ratas? Las cartas están sobre la mesa, ¡juégatela!

miércoles, 26 de enero de 2011

Desde cero, otra vez

Fueron dos años, mucho tiempo cultivado, una vida renovada, una fe que estaba bien alimentada. Todo, absolutamente todo fue derrumbado en un segundo, con una frase dolorosa, una mujer que no respeta nada.
¿Cómo ocurrió todo? Aún intento enlazar las ideas de esos minutos nefastos. Yo solo quería silencio, quería paz, mientras que ella, ¿qué quería ella?, ¿conversar?, más parecía que deseaba arruinarme la paciencia, como lo ha hecho desde que tengo uso de razón. Lo logró y aquí estoy yo, con un alma derrotada.

Fue tan efímero. Mis palabras, mis "por favor", nada se oía entre el ruido, mi voz no tenía cabida en aquel lugar. Grité, llamé al silencio del modo más agresivo posible: el pequeño hilo que quedaba de mi paciencia había sido cortado a machetazos. Mis gritos se mezclaron con sus gritos. Aquella disfonía solo era el anuncio de que la guerra había empezado.

Ella aguardaba para dar el golpe final, solo una frase que arruinó todo: "por eso es que aquí nadie te quiere". No debia afectarme, al fin y al cabo, ¡se trataba de ella!, ¡del ser más ignorante que haya conocido en el mundo! Pero no... me dolió, y la sorpresa hizo que me duela aún más. Tragué saliva, volteé, salí de la escena, pero regresé, le di un abrazo y le dije "ya fue, mejor cállate".

Me fui, sentí gotas de amargura y de ira cayendo de alguna parte de mi rostro, espero que no haya sido de mis ojos. Intenté limpiarme la nariz pero mis uñas me lastimaron y sangré, ahí, en mi sala, en mi mueble, solitario, como debo de estar para evitar sentirme malo una vez más.

Así se arruinó todo, así volví a sentir que era el mismo asqueroso ser problemático del pasado. Así me di cuenta que aún queda parte de mi "yo" explosivo en alguna parte de mi interior. Así ahora sigo con la ira de la tarde. Así es que, me doy cuenta, de todos modos, que he cambiado. Antes te odiaba, ahora me das pena.
Volteo la página, pediré perdón y me sentiré feliz, porque, sé que puedo volver a mi camino, ¡porque puedo mejorar!, pero tú... ¡tú serás la misma de siempre!... y yo no quiero regresar. Adiós.